¿Cuántos templos caben en Besakih? Más de ochenta en la ladera del Agung
Pura Besakih es el santuario hindú más grande de Bali, conocido como el 'Templo Madre' (Mother Temple). Situado a casi mil metros de altitud sobre la ladera suroeste del imponente volcán activo Monte Agung, es un complejo monumental formado por numerosos templos y santuarios individuales.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Besakih, Rendang, Karangasem Regency, Bali
- Templo principal
- Pura Penataran Agung (santuario de la trinidad Trimurti)
- Milagro histórico
- La erupción del volcán Agung en 1963 esquivó milagrosamente el templo
El corazón espiritual supremo del hinduismo balinés
En la cosmología balinesa, el volcán activo Monte Agung representa el eje del universo y el hogar terrenal de los dioses ancestrales.
En sus laderas se erige Pura Besakih, el santuario madre al que peregrinan devotos de toda la isla de Bali para las magnas festividades anuales como el Odalan y el ritual cósmico Panca Wali Krama.
Sus orígenes son antiguos y poco claros; la tradición atribuye al monje javanés Rsi Markandeya los cimientos del altar principal. El complejo está estructurado en seis niveles escalonados que ascienden por la ladera de la montaña, simbolizando la ascensión espiritual del alma hacia la iluminación.

Los tres santuarios mayores de la Trinidad hindú (Trimurti)
Dentro del complejo monumental sobresalen tres templos principales dedicados a la Trimurti hindú:
Santuarios de la Trimurti: Pura Penataran Agung en el centro con estandartes blancos dedicados a Shiva (el destructor y regenerador); Pura Batu Madeg al norte con telas negras en honor a Vishnu (el preservador); y Pura Kiduling Kreteg al sur adornado con telas rojas para Brahma (el creador).
Recomendaciones de visita y etiqueta sagrada
El acceso a las terrazas superiores y patios interiores de oración está reservado exclusivamente para los fieles hindúes que portan ofrendas ceremoniales. Los visitantes pueden contemplar los altares meru y las ceremonias desde los caminos perimetrales.
Es obligatorio el uso de sarong y faja. La visita a Besakih se puede combinar con el Templo Tirta Empul o la ascensión al Monte Batur, conformando la experiencia espiritual definitiva de Indonesia.
Pura Penataran Agung y los templos de la Trimurti
El centro del complejo es Pura Penataran Agung, el templo más grande y el que da sentido a todo el conjunto.
Se sube a él por una larga escalinata flanqueada por figuras de piedra que representan personajes de las epopeyas hindúes, y se atraviesa una sucesión de patios cada vez más sagrados.
En su interior se levanta un padmasana triple, un trono de piedra en forma de loto dedicado a la Trimurti: Brahma, Vishnu y Shiva. Penataran Agung está asociado sobre todo a Shiva y es el punto de encuentro de las grandes ceremonias de toda la isla.
A ambos lados se reparten los otros dos grandes templos de la trinidad. Pura Kiduling Kreteg, dedicado a Brahma, se identifica con el color rojo, mientras que Pura Batu Madeg, consagrado a Vishnu, se asocia al negro. Penataran Agung, por su parte, se vincula al blanco.
En los días de ceremonia es habitual ver estandartes, telas y sombrillas de esos colores, que ayudan a entender qué divinidad se honra en cada rincón. Alrededor de estos tres templos se agrupan decenas de santuarios de familias, clanes y antiguos reinos balineses, cada uno con sus propios altares.
Arquitectura sagrada: qué mirar durante el recorrido
Aunque no puedas entrar a los patios interiores, desde los caminos exteriores se aprecian muy bien los elementos típicos de la arquitectura religiosa balinesa.
Lo primero que llama la atención son las candi bentar, las puertas partidas en dos mitades simétricas que marcan el paso del mundo exterior al recinto sagrado.
Más arriba aparecen las kori agung, puertas cubiertas y más ornamentadas que dan acceso a los patios principales, a menudo custodiadas por esculturas de guardianes.
El perfil más reconocible de Besakih son los meru, las torres de tejados superpuestos cubiertos con fibra negra de palmera. Siempre tienen un número impar de techos, y cuantos más niveles tiene, más elevada es la divinidad a la que están dedicados; los más altos llegan a once.
Vistos desde abajo, con el Monte Agung detrás cuando las nubes lo permiten, forman una de las imágenes más poderosas de Bali.
Fíjate también en los muros de ladrillo y piedra volcánica gris, en los relieves de las escaleras y en los pequeños altares donde se depositan las ofrendas diarias de flores, arroz e incienso.
El templo y la erupción de 1963
La relación entre Besakih y el volcán no es sólo simbólica. En 1963 el Monte Agung entró en una erupción devastadora que causó una enorme cantidad de víctimas en el este de Bali.
En aquel momento se estaba preparando en Besakih el Eka Dasa Rudra, la ceremonia de purificación más importante del calendario balinés, que en principio se celebra una vez por siglo.
Los flujos de lava y material volcánico descendieron por la ladera y pasaron muy cerca del complejo, pero el templo principal quedó en pie.
Para muchos balineses aquel hecho se interpretó como una señal de los dioses, y el templo madre reforzó su aura de lugar protegido. La ceremonia interrumpida se volvió a celebrar más adelante, a finales de los años setenta, con una gran participación de fieles de toda la isla.
Conocer esta historia ayuda a entender por qué Besakih se vive con tanta devoción y por qué la montaña sigue siendo objeto de respeto, rituales y ofrendas constantes.
Cómo es el recorrido y cuánto tiempo dedicarle
Besakih se extiende por una ladera amplia, así que la visita implica subir y bajar escaleras y cuestas durante un buen rato. Desde la zona de acceso hasta Penataran Agung hay un tramo en pendiente que se puede hacer a pie o en el transporte interno del recinto.
Una vez arriba, lo más interesante es caminar sin prisa por los senderos que rodean los templos, observar las torres meru desde distintas alturas y, si coincide, ver a las familias llegar cargadas de ofrendas. Para recorrerlo con calma conviene reservar entre dos y tres horas.
Es probable que en la entrada se te acerquen personas ofreciendo sus servicios como guía. Si decides contratar a alguien, acuerda con claridad qué incluye antes de empezar y ten en cuenta que no es obligatorio para recorrer las zonas abiertas al público.
Un guía local puede ser útil para entender el significado de cada santuario, pero si prefieres ir por tu cuenta, basta con respetar las indicaciones y no cruzar las zonas reservadas a la oración.
Consejos prácticos para la visita
Ve temprano por la mañana: el Monte Agung suele estar más despejado a primera hora y las nubes tienden a cubrirlo a medida que avanza el día.
Lleva calzado cómodo y con buen agarre, porque hay muchas escaleras y la piedra puede resbalar cuando llueve.
Por la altitud, el ambiente es más fresco que en la costa; una prenda ligera de abrigo o un chubasquero pueden venir bien, sobre todo en la temporada de lluvias.
Cubre hombros y rodillas además de usar el sarong, y evita subirte a muros o altares para hacer fotos.
Consulta horarios y precios actualizados en la web oficial o en tu alojamiento antes de ir, porque pueden cambiar.
Si coincides con una ceremonia, el complejo se llena de procesiones, música de gamelán y ofrendas altísimas de frutas y flores. Es una experiencia muy especial, pero también significa más gente y algunas zonas cerradas.
Mantén siempre la distancia, no te pongas delante de los fieles ni de los sacerdotes y pide permiso antes de fotografiar a alguien de cerca.
Qué ver cerca de Besakih
Besakih está en la regencia de Karangasem, en el este de Bali, una zona mucho más tranquila que el sur turístico.
En el camino desde Ubud o desde la costa puedes detenerte en Semarapura, la antigua capital del reino de Klungkung, donde se conserva el pabellón de Kerta Gosa con sus techos pintados en el estilo tradicional de Kamasan.
Muy cerca también se abre el valle de Sidemen, con arrozales en terrazas y vistas al Monte Agung que invitan a quedarse una noche.
Más hacia el este, el palacio de agua de Tirta Gangga, con sus estanques y fuentes, y el templo de Lempuyang, famoso por sus puertas partidas que enmarcan el volcán, completan una jornada dedicada a la cara más espiritual de la isla.
Si tienes poco tiempo, elige uno o dos de estos lugares y combínalos con Besakih sin prisas: las distancias en Bali son cortas en el mapa, pero el tráfico y las carreteras de montaña alargan los trayectos.
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