¿Grieta al Cielo o puentes colgantes? Así se ve el Pailón del Diablo

El Pailón del Diablo (Río Verde) es una de las cascadas más conocidas de Baños y de Ecuador, con una caída de unos 80 metros en una garganta rocosa. Cuenta con dos entradas: la Tradicional (con la Grieta al Cielo) y la Nueva (con puentes colgantes panorámicos).

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La Cascada Pailón del Diablo es el mayor atractivo natural de Baños de Agua Santa en el corredor andino-amazónico de Ecuador.

Base of Pailón del Diablo (Devil's Cauldron) Waterfall on the edge of the Amazon in Ecuador en banos-de-agua-santa
Ronan.js, Wikimedia Commons (CC0)

La Grieta al Cielo y los puentes colgantes

El caudaloso río Pastaza se encajona violentamente en un cañón profundo levantando una nube permanente de rocío. La entrada clásica desciende por escalones de piedra tallados en el acantilado hasta la 'Grieta al Cielo', un pasaje de roca que permite acercarse mucho a la base de la caída de agua.

La entrada nueva ofrece una perspectiva aérea sobre puentes colgantes suspendidos sobre la selva tropical, reseñada en la guía de Baños.

Equipo necesario

Lleva impermeable grueso o muda de ropa completa; el viento y la fuerza del salto empapan en cuestión de segundos. Protege tus cámaras con bolsas estancas.

Por qué se llama Pailón del Diablo

En Ecuador, una paila es una olla grande y honda, como las que se usan para cocinar dulces o fritadas, y un pailón es su versión gigante.

El nombre describe muy bien lo que ocurre aquí: el río cae con tanta fuerza en una hoya de roca que el agua parece hervir, entre remolinos, espuma y una nube constante de vapor.

A esa imagen de caldero en ebullición se sumó la parte diabólica, alimentada por el estruendo ensordecedor del salto y por la tradición local, que asegura que en la roca junto a la cascada puede distinguirse el perfil de un rostro demoníaco.

Más allá de la leyenda, el nombre transmite la sensación que tiene casi todo el mundo al asomarse por primera vez: la de estar ante una fuerza de la naturaleza difícil de dominar, muy distinta a la calma de otras cascadas de la ruta.

Cómo llegar desde Baños

El Pailón del Diablo está junto al pueblo de Río Verde, en la carretera que baja de Baños hacia Puyo, al final del tramo más transitado de la Ruta de las Cascadas.

Es el destino con el que muchos viajeros cierran la excursión en bicicleta: el recorrido desde Baños es mayormente en bajada, con varias paradas intermedias, y la mayoría regresa después en camioneta o bus, cargando la bicicleta, para evitar la subida de vuelta.

Si no te apetece pedalear, puedes llegar en los buses de línea que van hacia Puyo, en las chivas turísticas que recorren las cascadas o en taxi. Desde el centro de Río Verde, un camino bien señalizado lleva hasta las entradas del parque.

El descenso a pie hasta la cascada atraviesa bosque húmedo y tiene bastantes escalones, así que tómalo con calma y guarda fuerzas para la subida.

Qué ver durante el recorrido

El sendero de bajada ya es un espectáculo en sí mismo. La humedad constante del cañón mantiene una vegetación exuberante: helechos, musgos que cubren las rocas, bromelias colgadas de los troncos y, si te fijas, pequeñas orquídeas.

El sonido del agua va creciendo a medida que bajas, hasta que en los últimos metros se vuelve tan intenso que resulta difícil hablar con quien camina a tu lado.

Una vez abajo, la experiencia depende de la entrada que hayas elegido.

Desde un lado podrás acercarte a la base del salto por pasarelas y escaleras excavadas en la roca, hasta sentir el rocío en la cara; desde el otro, los puentes colgantes ofrecen una vista frontal y completa de la caída, ideal para entender sus dimensiones. Si tienes tiempo, lo mejor es combinar ambas perspectivas, porque transmiten sensaciones muy diferentes.

Antes de marcharte, dedica unos minutos a mirar el cañón en conjunto. Las paredes oscuras de roca, cortadas casi en vertical, muestran hasta qué punto el agua ha ido abriéndose camino a través de la montaña.

El Pastaza, que aquí baja cargado de la lluvia recogida en los Andes, es uno de los ríos que alimentan la Amazonía, y este punto es una de las transiciones más claras entre el paisaje de montaña y el de la selva.

Por eso el aire es tan húmedo y cálido comparado con Baños, pese a estar tan cerca.

Curiosidades del Pailón

  • El paso estrecho por la roca que permite colocarse muy cerca del agua obliga a agacharse en algunos tramos: no es apto para quien sufra claustrofobia o problemas de rodillas.

  • El caudal cambia mucho según la época y las lluvias recientes: en los días más cargados la nube de agua pulverizada cubre todo el mirador.

  • La cascada es uno de los paisajes más fotografiados de Ecuador y aparece a menudo en campañas de promoción turística del país.

Otro detalle interesante es el contraste entre el salto y el río Verde, el pequeño curso de agua que da nombre al pueblo y que forma sus propias cascadas antes de unirse al Pastaza.

Si paseas por los alrededores verás que el agua está presente en todas partes: arroyos, pozas y chorros que caen desde las paredes del cañón.

Consejos para la visita

Ve temprano si puedes: a primera hora hay menos grupos en las pasarelas y la luz suele ser mejor para fotografiar. Calcula al menos un par de horas para bajar, recorrer los miradores con calma y volver a subir sin agobios, y algo más si quieres visitar las dos entradas.

Conviene consultar precios y horarios en cada una de las entradas antes de decidir, ya que pueden cambiar.

Además del impermeable, lleva calzado con buena suela, porque las escaleras y la roca están siempre mojadas, y un poco de agua para la subida, que es la parte más cansada. Si vas con niños, sujétalos bien en los puentes y en los tramos estrechos.

Y no te acerques a zonas fuera de los caminos marcados: la fuerza del agua y las piedras resbaladizas son un riesgo real.

Qué ver cerca

Río Verde es un pueblo pequeño y tranquilo, con algunos restaurantes sencillos donde reponer fuerzas tras la caminata.

Desde allí, siguiendo la carretera, encontrarás otras cascadas menos conocidas, como la de Machay, que se alcanza por un sendero entre bosque y permite, en algunos tramos, bañarse en pozas de agua fría.

En dirección contraria, de regreso a Baños, quedan las paradas del Manto de la Novia, con su tarabita, y la cascada de Agoyán.

Si decides pasar la noche en la zona en lugar de volver a Baños, hay alojamientos rodeados de naturaleza donde disfrutar del silencio del valle y del sonido de los ríos, con la ventaja de poder visitar el Pailón a primera hora del día siguiente, antes de que lleguen las excursiones.

Para saber más