Ver batir la melcocha y tallar la tagua en las calles de Baños
Los talleres de melcocha de caña y artesanías de tagua son una de las tradiciones artesanales y gastronómicas más emblemáticas de Baños. Maestros artesanos baten dulce caliente de panela en horquetas de madera en las calles céntricas, junto a finas tallas en marfil vegetal.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
La elaboración de la Melcocha de caña y las tallas en Tagua conforman el patrimonio cultural vivo de Baños de Agua Santa en Ecuador.

Batido de caramelo de panela y marfil vegetal
En las puertas de las tiendas, los melcocheros toman masas humeantes de caramelo de caña y las estiran con destreza rítmica sobre ganchos de madera hasta blanquearlas y rellenarlas con maní tostado. Junto a ellos, artesanos tallan semillas de tagua o marfil vegetal amazónico.
Degustar melcocha tibia y jugo de caña recién exprimido es una costumbre imprescindible de la guía de Baños.
Consejo gastronómico
Pide probar un trozo de melcocha tibia recién sacada de la horqueta para disfrutar de su textura más suave y aromática.
La caña de azúcar, base de un dulce con historia
La melcocha de Baños no se entiende sin los valles subtropicales que rodean al pueblo.
En las laderas que descienden hacia la Amazonía se cultiva caña de azúcar desde hace mucho tiempo, y con ella se elaboran productos que forman parte de la vida cotidiana de la región: el jugo de caña recién exprimido, la panela, el guarapo y distintos dulces caseros.
La melcocha es quizá el más vistoso de todos, porque su preparación se hace a la vista de todo el mundo.
Dulces de este tipo, hechos a partir de miel de caña o de panela cocida y trabajada a mano, existen en muchos lugares de América Latina y también tienen raíces en tradiciones confiteras llegadas de la península ibérica.
Lo que distingue a Baños es la forma en que el oficio se ha convertido en parte del paisaje urbano: las familias melcocheras trabajan en la entrada de sus locales y el batido se ha transformado en una pequeña demostración para quien pasa por la calle.
Cómo se hace la melcocha, paso a paso
El proceso empieza con la cocción lenta del jugo de caña o de la panela disuelta hasta obtener una miel espesa y oscura.
Cuando alcanza el punto justo, la masa se deja enfriar un poco para poder manipularla y se lleva al gancho de madera, fijado a una columna o al marco de la puerta del local. Ahí comienza la parte más llamativa del trabajo.
El melcochero cuelga la masa del gancho, la estira con fuerza hacia sí, la dobla y vuelve a colgarla, una y otra vez, con un ritmo que parece coreografiado.
Con cada estirón, la masa incorpora aire, se enfría y va cambiando de color: pasa del marrón oscuro inicial a un tono dorado y, finalmente, a un color claro y brillante. Ese cambio de textura y color es la señal de que el dulce está listo.
Al final se le da forma de barras o bastones, a menudo con maní tostado, y se corta en porciones que se envuelven para la venta. El resultado es un dulce elástico, que se pega un poco a los dientes y tiene un sabor profundo a caña.
Hay quien lo prefiere tibio, recién salido del gancho, y quien lo disfruta ya firme, horas después.
Qué es la tagua, el marfil vegetal
La tagua es la semilla de una palmera que crece en los bosques húmedos de Ecuador, sobre todo en la costa, aunque también está presente en otras regiones del país.
Cuando la semilla madura y se seca, su interior se vuelve blanco, duro y denso, con un aspecto muy parecido al del marfil animal. Por eso se la conoce como marfil vegetal, y precisamente esa semejanza la convirtió en un material muy apreciado.
Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la tagua fue un producto de exportación importante para Ecuador, porque se usaba en la fabricación de botones en Europa y Estados Unidos.
La llegada de los plásticos hizo caer esa industria, pero la semilla nunca dejó de trabajarse de forma artesanal. Hoy se valora también como alternativa sostenible: se obtiene de semillas caídas, sin necesidad de talar la palmera ni de recurrir a materiales de origen animal.
Qué encontrar en los talleres de tagua
En las tiendas de artesanías de Baños la tagua aparece en formas muy variadas. Las piezas más habituales son figuras de animales, especialmente de la fauna ecuatoriana, como tortugas, ranas, colibríes o aves de las islas Galápagos, además de collares, pulseras, aretes, llaveros y botones.
Muchas se tiñen con colores intensos, mientras que otras conservan el tono crema natural de la semilla y dejan ver su veta.
En algunos locales es posible ver a los artesanos trabajando: cortan la semilla, la tallan con herramientas pequeñas, la lijan y la pulen hasta conseguir el brillo final.
Si te interesa llevar una pieza, fíjate en los detalles del tallado y en el acabado; las figuras hechas enteramente a mano, con rasgos finos, requieren muchas horas de trabajo. Preguntar por el proceso suele ser la mejor manera de distinguir una pieza cuidada de un recuerdo producido en serie.
Figuras talladas de animales y miniaturas.
Joyería: collares, pulseras y aretes teñidos o en color natural.
Botones y pequeños objetos decorativos.
Piezas combinadas con otras semillas, fibras o madera.
Consejos para disfrutar la visita
No hace falta reservar ni organizar nada especial: los talleres de melcocha y las tiendas de artesanías se reparten por las calles del centro, especialmente en los alrededores de la basílica y del mercado.
Lo más agradable es recorrerlos a pie, sin prisa, y detenerse cuando veas a alguien batiendo en el gancho. Si pides probar, muchos melcocheros te ofrecerán un trocito antes de comprar.
Si piensas llevar melcocha como regalo, tenla en cuenta al empacar: con el calor se ablanda y puede pegarse, así que conviene guardarla bien envuelta y lejos de fuentes de calor.
Con la tagua ocurre lo contrario, porque es muy resistente, pero las piezas pequeñas y finas pueden romperse si van sueltas en la maleta. Pedir que te las envuelvan con cuidado evita sorpresas.
Combina la visita con un vaso de jugo de caña en alguno de los puestos donde se prensa la caña en el momento, una costumbre muy arraigada en la zona.
Y si viajas con niños, el batido de la melcocha suele ser uno de los recuerdos que más disfrutan del viaje.
Qué ver cerca
Los talleres están a pocos pasos de la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Agua Santa, el templo de piedra oscura que domina el centro y que conserva cuadros sobre los milagros atribuidos a la Virgen.
Desde allí, un paseo corto lleva a las Termas de la Virgen y a su cascada, en el borde oriental del pueblo.
Si te quedan energías, la tarde es un buen momento para subir a los miradores de Bellavista y Runtún, o para contratar una de las excursiones de aventura que se ofrecen en las agencias del centro, como la Ruta de las Cascadas o el rafting en el Pastaza.
Volver luego a las calles comerciales, ya de noche, con un trozo de melcocha en la mano, es una manera muy de Baños de cerrar el día.
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