Piedra y madera de ciprés en el Centro Cívico de Bariloche
El Centro Cívico de Bariloche es el conjunto arquitectónico y plaza principal de la ciudad, inaugurado en 1940. Diseñado por el arquitecto Ernesto de Estrada con piedra de la región y madera de ciprés y alerce, evoca las plazas tradicionales de los Alpes suizos frente al lago Nahuel Huapi.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La postal alpina de la Patagonia andina
El Centro Cívico de San Carlos de Bariloche sintetiza la visión pionera de Parques Nacionales bajo la presidencia de Exequiel Bustillo.
Alrededor de una plaza adoquinada abierta hacia las aguas azules del Nahuel Huapi se agrupan edificios simétricos de piedra con arquerías, soportales de madera tallada y techumbres a dos aguas de pizarra que protegen de las copiosas nevadas invernales.
El recinto es el punto de partida indiscutible de cualquier itinerario por Bariloche, sirviendo como corazón cívico y cultural en la Patagonia de Argentina.
La torre del reloj y el Museo de la Patagonia
En la torre principal del palacio municipal funciona el famoso reloj: a ciertas horas del día emergen cuatro figuras talladas en madera que representan la historia regional (el indígena originario, el misionero jesuita, el conquistador español y el colono agricultor).
En el ala este se sitúa el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno, que exhibe valiosas colecciones de arqueología de las culturas tehuelche y mapuche, paleontología y la historia de los pioneros andinos.
Calle Mitre y tradición chocolatera
Desde los arcos del Centro Cívico nace la peatonal Calle Mitre, famosa por sus decenas de chocolaterías artesanales (Mamuschka, Rapa Nui, Del Turista). Puedes combinar este paseo con la excursión panorámica de Circuito Chico o el ascenso al Cerro Campanario.
Fiestas y eventos mayores:
El Centro Cívico es la sede principal de la Fiesta Nacional de la Nieve en invierno y de la Fiesta Nacional del Chocolate en Pascua, donde se elabora la barra de chocolate más larga del mundo sobre la calle Mitre.
Por qué Bariloche tiene aspecto alpino
Cuando se proyectó el Centro Cívico, Bariloche era todavía un pueblo pequeño, fundado a comienzos del siglo XX y marcado por la llegada de colonos de origen alemán, suizo y chileno.
La creación del Parque Nacional Nahuel Huapi en los años treinta cambió su destino: el Estado decidió convertir la zona en un gran polo turístico de montaña y dotarla de una identidad arquitectónica propia.
Se eligió un lenguaje inspirado en los pueblos de los Alpes, pero construido con materiales de la región, como piedra, madera de ciprés y alerce.
Ese estilo, que muchos llaman arquitectura de Parques Nacionales o estilo Bustillo, no se limitó al Centro Cívico. Se repite en hosterías, capillas, edificios públicos y residencias de toda la zona, y es la razón por la que Bariloche se parece tan poco a otras ciudades argentinas.
El Centro Cívico fue la pieza central de ese proyecto y funcionó como una especie de carta de presentación: el primer lugar donde el viajero de la época comprendía que llegaba a un destino pensado para el turismo de lagos y montaña.
Recorrido por la plaza y sus edificios
La plaza está rodeada por varios edificios unidos por galerías cubiertas, que protegen del viento y la nieve y permiten recorrer el conjunto sin salir a la intemperie.
Allí se reúnen la sede de la municipalidad, la oficina de informes turísticos, el museo y la Biblioteca Popular Sarmiento, entre otras dependencias.
Tómate un rato para observar los detalles de carpintería en los aleros y balcones, los faroles de hierro y el contraste entre la piedra gris y la madera oscura, que cambia mucho según la luz del día.
En el centro de la plaza se levanta el monumento ecuestre a Julio Argentino Roca, una figura muy discutida por su papel en la llamada Conquista del Desierto, la campaña militar que desplazó y sometió a los pueblos originarios de la Patagonia.
El monumento ha sido escenario de protestas e intervenciones en distintas ocasiones, y su presencia genera un debate abierto en la ciudad. Conocer ese contexto ayuda a leer el lugar con más profundidad, sobre todo si después visitas las salas del museo dedicadas a los pueblos mapuche y tehuelche.
La torre del reloj, con sus figuras de madera.
Las galerías cubiertas que unen los edificios.
El Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno.
La vista abierta hacia el lago Nahuel Huapi desde el borde de la plaza.
Curiosidades del Centro Cívico
El nombre del museo recuerda a Francisco Pascasio Moreno, el perito Moreno, explorador y científico que recorrió la región a fines del siglo XIX.
Moreno donó al Estado tierras que había recibido como reconocimiento por su trabajo en la definición de los límites con Chile, y esa donación está en el origen del primer parque nacional del país, antecedente directo del Nahuel Huapi.
Por eso su figura está tan presente en Bariloche, en calles, instituciones y en el propio museo que ocupa uno de los edificios de la plaza.
Otra curiosidad está en la forma en que se dan las direcciones en la zona. Fuera del centro, muchos hoteles, restaurantes y atracciones se ubican por kilómetros a lo largo de las avenidas que salen de la ciudad, como la Bustillo, que bordea el lago hacia el oeste.
Esos kilómetros se cuentan desde el centro de Bariloche, así que el Centro Cívico funciona en la práctica como punto de referencia para ubicarse. El conjunto está protegido como Monumento Histórico Nacional, lo que limita las modificaciones en su arquitectura.
Consejos para la visita
Recorrer la plaza y sus galerías lleva poco tiempo, pero merece la pena volver en distintos momentos. A primera hora la plaza está tranquila y la luz sobre el lago es muy suave; al atardecer, en cambio, los edificios se iluminan y el ambiente es más animado.
En invierno, la nieve sobre los techos a dos aguas le da su imagen más característica, aunque conviene llevar calzado antideslizante porque el adoquinado puede estar helado. Si quieres visitar el museo, consulta horarios y precios en la web oficial antes de ir.
La oficina de turismo del Centro Cívico es un buen primer paso para organizar tus días en Bariloche: allí puedes pedir mapas, información sobre senderos y el estado de los caminos, algo útil en temporada de nieve o de lluvias.
El viento que llega desde el lago puede ser intenso y frío incluso en verano, así que lleva siempre una prenda de abrigo. Es también un punto de encuentro práctico, ya que muchas excursiones y líneas de transporte pasan por sus alrededores.
Qué ver cerca
Desde la plaza se baja en pocos pasos a la costanera del lago Nahuel Huapi, un paseo agradable para caminar junto al agua.
Siguiendo hacia el este llegas a la Catedral de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, un templo de estilo neogótico proyectado por el arquitecto Alejandro Bustillo, con vitrales y una torre que se ve desde buena parte del centro.
Hacia el otro lado, la calle Mitre y las paralelas concentran comercios, cafés y restaurantes, y desde el centro salen las excursiones hacia el Circuito Chico, el Cerro Otto y el Cerro Catedral.
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