Subir los 551 escalones de la cúpula de San Pedro

Entrar a la Basílica de San Pedro es gratis, sin excepción. Sólo se paga para subir a la cúpula: por la escalera completa (551 escalones) o combinando ascensor y escalera (320 escalones restantes). Cierra al turismo los miércoles por la mañana por la Audiencia Papal.

Por

La Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, es la iglesia más grande del mundo: su longitud total supera los 200 metros y el conjunto puede albergar hasta 60.000 personas de pie.

Entrar a recorrerla es gratis para cualquiera, sin excepción — no hace falta boleto ni reserva para la planta principal ni para las grutas vaticanas debajo del altar.

Fachada de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.
Jebulon, Wikimedia Commons (CC0)

La cúpula que Miguel Ángel no llegó a ver terminada

La construcción de la basílica actual empezó en 1506 y llevó 120 años, hasta 1626.

Miguel Ángel asumió como arquitecto jefe a mediados del siglo XVI, con más de 70 años, y fue quien concibió la imponente cúpula que hoy define el perfil de la basílica — pero murió en 1564 sin verla terminada: para entonces sólo estaba construido el tambor de la base.

La terminó, en 1590, el arquitecto Giacomo della Porta, siguiendo el diseño original de Miguel Ángel. Con unos 42 metros de diámetro y unos 136 metros de altura, sigue siendo la cúpula más alta del mundo, y sirvió de modelo para otras posteriores, incluida la del Capitolio de Estados Unidos.

Subir a la cúpula (sólo escalera)
551 escalones
Subir a la cúpula (ascensor + escalera)
320 escalones restantes
Código de vestimenta
Hombros y rodillas cubiertos; sin ropa rota ni sombrero puesto adentro

La fila de acceso a la basílica —gratis, pero con control de seguridad tipo aeropuerto— puede superar los 60 a 90 minutos de espera a media mañana en temporada alta.

Llegar antes de las 8 de la mañana suele evitar buena parte de esa cola; también existe la opción de reservar una entrada con horario o un tour guiado de pago, que saltea la fila general.

El código de vestimenta se controla en serio, tanto para la basílica como para los Museos Vaticanos: hombros y rodillas cubiertos, nada de ropa rota ni sombreros puestos adentro. A quien no cumpla, directamente no lo dejan entrar, sin importar cuánto haya viajado para llegar hasta ahí.

Un baldaquino hecho con el bronce del Panteón

Justo debajo de la cúpula, sobre el altar mayor, se eleva el Baldaquino de Bernini: una monumental estructura de bronce de unos 29 metros de altura, con cuatro columnas en espiral decoradas con hojas de vid y abejas —el emblema de la familia Barberini, del papa Urbano VIII que encargó la obra entre 1623 y 1634—.

Según la tradición, buena parte del bronce salió del techo del pórtico del Panteón, que el propio papa mandó desmontar para la ocasión: de ahí nació el dicho popular romano «lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini».

Cerca de la entrada, protegida hoy detrás de un vidrio blindado, está la Pietà de Miguel Ángel: la Virgen sosteniendo el cuerpo de Cristo, la única obra que el artista firmó de su puño y letra (según cuenta la tradición, después de escuchar por error que se la atribuían a otro escultor).

El vidrio se instaló recién en 1972, después de que un hombre la atacara a martillazos gritando que era Jesucristo — el daño se restauró, pero desde entonces nadie puede acercarse a tocarla.

Una nave tan larga que lo marcan en el piso

A lo largo del piso de mármol de la nave central hay una serie de marcas de bronce, casi imperceptibles para quien no las busca, que indican hasta dónde llegaría el largo de otras grandes catedrales del mundo —Milán, San Pablo de Londres, Notre Dame de París— si se las superpusiera con San Pedro.

Todas quedan bastante más cortas: es una forma silenciosa, pensada por los propios arquitectos, de que el visitante entienda con el cuerpo la escala real del edificio más grande de la cristiandad.

Diez años de excavación para confirmar una tumba

Debajo del altar mayor, en las profundidades de la basílica, está lo que la tradición señala como la tumba del apóstol Pedro.

En 1940, el papa Pío XII autorizó una excavación arqueológica completa de las Grutas Vaticanas que sacó a la luz una necrópolis romana de los siglos I y II muy bien conservada, con un monumento que podía coincidir con el sitio de entierro de Pedro.

La incertidumbre sobre a quién pertenecían exactamente los huesos hallados llevó casi treinta años de estudio: recién en 1968, el papa Pablo VI anunció que los restos encontrados en una segunda tumba bajo el monumento original se consideraban, con razonable certeza, los de Pedro.

Un abrazo de piedra de doscientas columnas

La plaza que se extiende frente a la basílica es en sí misma una obra maestra, también de Bernini, terminada en 1667 después de once años de trabajo: dos columnatas semicirculares de más de doscientas columnas en cuatro filas, coronadas por 140 estatuas.

El propio Bernini describió su diseño como «los brazos maternos de la Iglesia, que abrazan a los fieles» — la forma ovalada y abierta busca ese efecto de abrazo hacia quien llega desde cualquier punto de la ciudad.

Los guardias de uniforme colorido que custodian los accesos al Vaticano son la Guardia Suiza, considerada el ejército permanente más antiguo del mundo todavía en funciones: la fundó el papa Julio II en 1506, impresionado por la valentía de los mercenarios suizos de la época.

Existe una leyenda muy repetida que atribuye el diseño de su uniforme a Miguel Ángel, pero los historiadores la descartan: el uniforme actual, con los colores de la familia Médici, lo diseñó recién a comienzos del siglo XX el comandante Jules Repond.

Trece meses para mover un obelisco de más de 300 toneladas

El obelisco egipcio que hoy corona el centro de la plaza no siempre estuvo ahí: en 1586 el papa Sixto V ordenó trasladarlo unos 250 metros desde su ubicación original, junto al costado de la basílica vieja, hasta el centro exacto de la plaza.

El arquitecto Domenico Fontana dirigió la obra, que llevó 13 meses de preparativos y movilizó a unos 800 hombres, 160 caballos y 45 cabrestantes.

Dado el peso —más de 300 toneladas— y el riesgo de que algo saliera mal frente a toda la ciudad reunida para verlo, Fontana impuso un silencio religioso total durante la maniobra, bajo pena de muerte para quien lo rompiera.

La leyenda cuenta que, cuando las sogas empezaron a tensarse peligrosamente por el roce, un marinero llamado Benedetto Bresca gritó desde la multitud «¡Agua a las sogas!», rompiendo la prohibición — pero salvando la operación, porque mojar las cuerdas evitó que se quemaran por la fricción y se cortaran bajo el peso del obelisco.

Sixto V, en vez de castigarlo, lo premió.

Una escala que abruma incluso con las estadísticas en la mano

Los números de la basílica ayudan a entender por qué la primera impresión suele ser de mareo: más de 200 metros de largo, una nave central de unos 45 metros de altura, capacidad para hasta 60.000 personas de pie, y en su interior conviven numerosas estatuas, columnas y altares distintos repartidos entre capillas laterales, criptas subterráneas y el propio altar mayor bajo el Baldaquino de Bernini.

Es la iglesia más grande del mundo por superficie interior.

Cerca de la entrada hay una estatua de bronce sentada de San Pedro, atribuida al escultor medieval Arnolfo di Cambio, con uno de los pies casi borrado por el roce constante: durante siglos, generaciones de peregrinos tocaron o besaron ese pie de bronce como gesto de devoción y buena suerte, hasta desgastar literalmente el metal.

Todavía hoy es habitual ver una fila corta de gente esperando su turno para repetir el mismo gesto que se viene haciendo desde hace cientos de años.

La primera basílica, ordenada por Constantino

El edificio actual no es el primero en ese mismo lugar: el emperador romano Constantino, tras convertirse al cristianismo, ordenó construir a comienzos del siglo IV una primera basílica sobre lo que la tradición señalaba como la tumba del apóstol Pedro, en el punto más alto de la colina Vaticana.

Esa basílica original —hoy conocida como la «Antigua San Pedro»— se mantuvo en pie durante más de mil años, hasta que hacia el siglo XIV su estructura empezó a mostrar signos serios de deterioro.

Recién en 1506 el papa Julio II tomó la decisión, discutida durante casi dos siglos, de demoler por completo el edificio original para construir en su lugar la basílica actual — una obra que llevó 120 años, hasta 1626.

La obra completa, entre 1506 y 1626, pasó por las manos de varios de los arquitectos más importantes del Renacimiento y el Barroco —entre ellos Bramante, Rafael, Miguel Ángel y finalmente Bernini y Maderno—, cada uno dejando su propia huella sobre el proyecto original sin que ninguno llegara a verlo terminado en vida.

El interior de la cúpula de la Basílica de San Pedro, diseñada por Miguel Ángel.
MaryG90, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Vista de la Plaza de San Pedro y su columnata desde la cúpula de la basílica.
valyag, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
¿Hay que pagar para entrar a la Basílica de San Pedro?

No, la entrada a la planta principal y a las grutas vaticanas es gratis para cualquiera.

¿Cuánto cuesta subir a la cúpula?

Puedes subir los 551 escalones completos a pie, o combinar ascensor con los 320 escalones finales; conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

¿Por qué cierra los miércoles a la mañana?

Por la Audiencia Papal, que ocupa la plaza y la basílica hasta el mediodía aproximadamente.

¿Quién terminó la cúpula que diseñó Miguel Ángel?

El arquitecto Giacomo della Porta, en 1590 — 26 años después de la muerte de Miguel Ángel, siguiendo su diseño original.

¿De dónde salió el bronce del Baldaquino de Bernini?

Según la tradición, en buena parte del techo del pórtico del Panteón, desmontado por orden del papa Urbano VIII — de ahí el dicho romano «lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini».

¿Por qué la Pietà está detrás de un vidrio?

Desde 1972, después de que un hombre la atacara a martillazos gritando que era Jesucristo. Es la única obra que Miguel Ángel firmó de su puño y letra.

¿Por qué hay marcas en el piso de la nave central?

Indican hasta dónde llegaría el largo de otras grandes catedrales del mundo si se las superpusiera con San Pedro — todas quedan más cortas.

¿Se confirmó que la tumba es realmente de San Pedro?

El papa Pablo VI lo anunció en 1968, después de casi 30 años de excavaciones y estudios iniciados por Pío XII en 1940, aunque sigue siendo un tema de fe y de cierto debate histórico.

¿Es verdad que Miguel Ángel diseñó el uniforme de la Guardia Suiza?

No, es una leyenda muy repetida pero falsa: el diseño actual lo hizo el comandante Jules Repond a comienzos del siglo XX, basado en los colores de la familia Médici.

¿Cuántas estatuas tiene la columnata de Bernini?

140, coronando las columnas de las dos columnatas semicirculares.

¿Cuánto tiempo llevó construir la plaza?

Once años, terminada en 1667, obra del mismo Bernini que diseñó el Baldaquino del interior.

¿Hay que reservar para entrar a la basílica?

No es obligatorio para la entrada general gratuita, aunque reservar una franja horaria o un tour guiado de pago permite saltear la fila de seguridad, que en temporada alta supera la hora de espera.

¿Se puede entrar con mochila grande?

No, hay un control de seguridad tipo aeropuerto en la entrada que no permite valijas ni mochilas grandes — conviene viajar liviano ese día.

¿Qué idiomas ofrece la visita guiada oficial?

Varios, incluido el español, con horarios fijos que conviene confirmar el mismo día en el sitio oficial.

Sigue conociendo Roma: el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino, la multa por sentarse en la Plaza de España y toda la guía de la ciudad.

Tours y actividades para reservar

Algunos enlaces son de afiliado: si reservas a través de ellos, ganamos una comisión sin coste adicional para ti.

Entradas al Panteón de Agripa con audioguía — foto oficial de Civitatis

Entradas al Panteón de Agripa con audioguía

Entrar sin colas al templo mejor conservado de la Roma imperial.

desde USD 11,58

Free tour por Roma — foto oficial de Civitatis

Free tour por Roma

Recorrer a pie Plaza de España, la Fontana di Trevi, el Panteón y Piazza Navona.

2 h · desde USD 0

Tour por el Castillo de Sant'Angelo con entradas y subida a la terraza — foto oficial de Civitatis

Tour por el Castillo de Sant'Angelo con entradas y subida a la terraza

Subir a la terraza del castillo con vistas a Roma y a la Ciudad del Vaticano.

3 h · desde USD 52,14