Museo Botero: 123 obras del maestro y otras de Picasso o Dalí

El Museo Botero es una de las instituciones artísticas más queridas y visitadas de Bogotá, ubicado en una hermosa casona colonial de La Candelaria. Exhibe 123 obras donadas por el maestro Fernando Botero (esculturas y pinturas voluptuosas) y 85 piezas de maestros internacionales como Picasso y Dalí.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Claustro colonial con fuente de piedra y vegetación en el Museo Botero de Bogotá
Felipe Restrepo Acosta, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La fiesta del volumen y la generosidad artística

Ubicado en el corazón cultural de Bogotá, el Museo Botero es fruto del generoso regalo que el célebre artista antioqueño hizo a su país con la condición expresa de que el acceso fuera siempre gratuito para todo el público.

La Mona Lisa de Botero y maestros vanguardistas

Entre sus salas destacan pinturas icónicas como su célebre versión de 'La Mona Lisa' a los doce años, retratos de obispos monumentales, naturalezas muertas generosas y esculturas de bronce de manos y animales en su patio central arbolado.

La colección internacional incluye obras cumbres del arte impresionista y moderno de genios de la talla de Pablo Picasso, Claude Monet, Salvador Dalí, Joan Miró, Edgar Degas y Francis Bacon.

Manzana Cultural: En el mismo complejo cultural puedes visitar justo al lado el Museo Casa de Moneda y el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU) sin costo alguno.

Fernando Botero y el origen del museo

Fernando Botero nació en Medellín en 1932 y se convirtió en el artista colombiano más conocido en el mundo. Tras sus primeros años en Colombia, se formó en Europa, donde estudió de cerca a los maestros del Renacimiento italiano y a los grandes pintores españoles.

De esa mirada a la tradición clásica nació su estilo inconfundible, basado en la exaltación del volumen. Botero insistía en que no pintaba personas gordas, sino que exploraba el volumen como fuente de sensualidad y de placer visual. Murió en 2023 en Mónaco.

A finales de los años noventa decidió donar a Colombia una parte importante de su obra y de su colección personal de arte internacional, reunida durante décadas.

La donación se repartió entre Bogotá y Medellín: la capital recibió el conjunto que hoy forma el Museo Botero, abierto en el año 2000 y administrado por el Banco de la República, y su ciudad natal recibió obras que se exhiben en el Museo de Antioquia y en la plaza de esculturas que hay frente a él.

El gesto tuvo un significado especial en un momento difícil para el país.

Botero quiso que el público colombiano pudiera ver de cerca obras de artistas que normalmente sólo se contemplan en los grandes museos de Europa y Estados Unidos, y esa voluntad se mantiene en el espíritu abierto y cercano del museo.

La casona y el recorrido por las salas

El museo ocupa una casona colonial de La Candelaria organizada en torno a un patio central, con corredores de columnas, techos de madera y ventanas que dan a la calle.

La propia arquitectura forma parte de la visita: las salas se suceden alrededor del patio y permiten descansar entre una obra y otra al aire libre, rodeado de vegetación y de las esculturas de bronce del artista.

Las obras de Botero se agrupan por temas que se repiten a lo largo de su carrera.

Hay escenas familiares y retratos de personajes de la vida provinciana colombiana, con militares, religiosos, músicos y señoras de sociedad; naturalezas muertas de frutas y objetos cotidianos; y versiones muy personales de cuadros célebres de la historia del arte, en las que el artista reinterpreta a pintores que admiraba.

Junto a los óleos se exponen dibujos y esculturas que muestran cómo trabajaba la forma en distintos materiales.

La colección internacional permite seguir buena parte de la evolución del arte desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX. Además de los nombres que suelen destacarse, aparecen artistas como Pierre-Auguste Renoir, Marc Chagall o Alberto Giacometti.

Es un recorrido breve pero muy completo por el impresionismo, las vanguardias y el arte de posguerra.

Claves para entender la obra de Botero

Una buena manera de disfrutar la visita es fijarse en los detalles, porque Botero jugaba con las proporciones de forma deliberada. Las cabezas, las manos o los objetos pequeños suelen aparecer reducidos frente a los cuerpos amplios, lo que acentúa la sensación de volumen. Los colores son planos y limpios, sin pinceladas visibles, y las superficies parecen pulidas.

  • Busca los pequeños objetos que aparecen en las escenas: un cigarrillo, una mosca o una fruta mordida.

  • Fíjate en el humor y la ironía con que retrata a las figuras de poder.

  • Compara sus versiones de cuadros clásicos con las obras originales que inspiraron.

  • Observa cómo cambia el volumen al pasar de la pintura a la escultura.

Muchas de sus obras tienen una mirada crítica o irónica sobre la sociedad, la política y la religión, aunque a primera vista parezcan simplemente amables. Detenerse unos minutos frente a cada cuadro y leer las fichas ayuda a descubrir esa segunda lectura.

Consejos para la visita

Para recorrer el museo con calma basta con una hora o una hora y media, aunque si quieres ver también el resto de la manzana cultural del Banco de la República conviene dedicarle media jornada.

Las mañanas entre semana suelen ser más tranquilas que los fines de semana, cuando muchos bogotanos aprovechan para visitar los museos del centro. Los horarios y los días de cierre pueden cambiar, así que consulta la web oficial antes de ir.

Como en otros museos, es posible que te pidan dejar mochilas grandes en el guardarropa, así que lleva solo lo necesario. La fotografía sin flash suele estar permitida en buena parte de las salas, pero conviene respetar las indicaciones del personal.

Si te interesa profundizar, el Banco de la República organiza visitas guiadas y actividades educativas en el complejo.

Qué ver cerca

La manzana cultural del Banco de la República reúne, además del Museo Botero, la Casa de Moneda, instalada en el edificio de la antigua ceca colonial, el Museo de Arte Miguel Urrutia y la Biblioteca Luis Ángel Arango, una de las bibliotecas públicas más concurridas de América Latina.

Todo se recorre a pie y se conecta por pasillos y patios, así que puedes pasar de una colección a otra sin salir del complejo.

A unos pasos tienes el Centro Cultural Gabriel García Márquez, obra de Rogelio Salmona, con terrazas abiertas y una librería muy agradable, y algo más abajo la Plaza de Bolívar con la Catedral Primada y el Capitolio Nacional.

Subiendo por las calles de La Candelaria llegarás al Chorro de Quevedo, la pequeña plaza donde la tradición sitúa el origen de la ciudad, rodeada de cafés y callejones llenos de grafitis.

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