La Plaza de Bolívar reúne iglesia, Congreso, alcaldía y justicia
La Plaza de Bolívar es el corazón cívico, político y monumental de Colombia, trazada en 1539 en el centro de Bogotá. Rodeada por la imponente Catedral Primada, el Capitolio Nacional del Congreso, el Palacio Liévano de la Alcaldía y el Palacio de Justicia, está presidida por la estatua del Libertador.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El epicentro institucional e histórico de Colombia
Escenario de los acontecimientos cívicos más trascendentales de la nación, la Plaza de Bolívar es la plaza mayor de Bogotá. Su explanada de piedra alberga a centenares de palomas y ofrece un contraste arquitectónico monumental que resume la historia republicana del país.
La Catedral Primada y el Capitolio Nacional
En su flanco oriental se levanta la Catedral Primada de Colombia, una basílica neoclásica diseñada por el capuchino fray Domingo de Petrés que custodia los restos del fundador Gonzalo Jiménez de Quesada y del prócer Antonio Nariño.
Al sur se erige el monumental frontispicio jónico del Capitolio Nacional, sede del Senado y la Cámara de Representantes, mientras que al norte se ubica el moderno Palacio de Justicia y al occidente el Palacio Liévano de estilo renacentista francés.
Casa de Nariño: A espaldas del Capitolio Nacional se encuentra la Casa de Nariño (palacio presidencial), donde se puede presenciar el cambio de guardia de honor ciertos días de la semana; conviene consultar los horarios en la web oficial antes de ir.
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De plaza mayor colonial a plaza de Bolívar
La plaza nació como la plaza mayor de Santafé, el núcleo alrededor del cual los conquistadores españoles trazaron la ciudad en cuadrícula tras su fundación, en 1538.
Durante la época colonial fue mucho más que un espacio ceremonial: allí se celebraba el mercado, se leían los bandos de las autoridades, se hacían procesiones religiosas y también se ejecutaban las sentencias de la justicia. Era, en pocas palabras, el lugar donde ocurría la vida pública de la ciudad.
El cambio de nombre llegó a mediados del siglo XIX, cuando se instaló en el centro la estatua de bronce de Simón Bolívar realizada por el escultor italiano Pietro Tenerani, considerada el primer monumento público de la ciudad.
Desde entonces la plaza lleva el nombre del Libertador, y la figura de Bolívar, de pie y con la mirada hacia el Capitolio, se convirtió en su centro simbólico.
Con los siglos, el aspecto de la plaza fue cambiando mucho. Tuvo jardines, fuentes y distintos arreglos, hasta que en el siglo XX se optó por la gran explanada despejada de piedra que ves hoy, pensada para concentraciones, actos cívicos y manifestaciones.
Esa amplitud le da un aire solemne y deja ver sin obstáculos los edificios que la rodean.
Escenario de la historia de Colombia
Muchos de los momentos decisivos del país ocurrieron aquí o a pocos metros. En la esquina nororiental está la Casa del Florero, donde el 20 de julio de 1810 una disputa por un florero prestado sirvió de chispa para el movimiento que abrió el camino a la independencia.
Hoy la casa funciona como Museo de la Independencia y es una visita muy recomendable para entender ese episodio.
En la plaza también fue fusilada en 1817 Policarpa Salavarrieta, La Pola, una de las heroínas de la independencia, condenada por espiar a favor de los patriotas.
Más de un siglo después, en abril de 1948, el asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán, a pocas cuadras de aquí, desató el Bogotazo, una jornada de disturbios e incendios que golpeó con dureza el centro de la ciudad.
El episodio más doloroso de la historia reciente de la plaza fue la toma del Palacio de Justicia por la guerrilla del M-19 en noviembre de 1985 y la posterior retoma por parte del Ejército, que dejó decenas de muertos, entre ellos magistrados de la Corte Suprema, y personas desaparecidas.
El edificio quedó destruido y el que ves hoy en el costado norte es una construcción posterior. Conocer esta historia cambia la forma de mirar la plaza.
Otros edificios que no debes pasar por alto
Junto a la Catedral Primada, en el mismo costado oriental, se levanta la Capilla del Sagrario, una iglesia colonial más pequeña que muchos visitantes pasan por alto y que conserva un interior barroco muy cuidado.
A su lado está el Palacio Arzobispal, y en la esquina sudeste el Colegio Mayor de San Bartolomé, una de las instituciones educativas más antiguas del país, fundada por los jesuitas.
El Palacio Liévano, en el costado occidental, fue construido a comienzos del siglo XX según el proyecto del arquitecto francés Gaston Lelarge, autor de varios edificios importantes de Bogotá. Hoy es la sede de la Alcaldía Mayor.
En cuanto al Capitolio Nacional, su construcción se prolongó durante décadas, desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el XX, por falta de fondos y por las guerras civiles que interrumpieron las obras una y otra vez.
Consejos para visitar la plaza
Bogotá está a unos 2.600 metros de altitud y su clima es fresco durante todo el año, con cambios bruscos entre el sol y la lluvia en pocas horas. Lleva ropa por capas, una chaqueta impermeable y protector solar, porque a esta altura el sol quema aunque haga frío.
Si acabas de llegar a la ciudad, tómate el primer día con calma y camina sin prisas.
La plaza es un espacio abierto y siempre accesible, así que puedes visitarla a cualquier hora del día. Las mañanas entre semana son un buen momento para ver la actividad institucional, con funcionarios, estudiantes y vendedores cruzando la explanada.
Para ver el entorno con calma, incluida la catedral y la Capilla del Sagrario, calcula al menos una hora; si sumas el Museo de la Independencia, algo más. Conviene consultar horarios y precios de los museos en su web oficial antes de ir.
Como en cualquier lugar muy concurrido del centro, cuida tus pertenencias, lleva el móvil guardado cuando no lo uses y evita quedarte en la zona una vez que anochece y la plaza se vacía.
Es habitual que se celebren manifestaciones y actos públicos: si coincides con uno, observa desde una distancia prudente.
Qué ver cerca de la Plaza de Bolívar
La plaza es la puerta de entrada al barrio de La Candelaria, el centro histórico de Bogotá, con sus casas coloniales de balcones de madera, sus calles en cuesta y una intensa vida universitaria y cultural.
A pocas cuadras están el Museo Botero, con la colección que el artista donó a la ciudad, la Casa de Moneda, el Teatro Colón y la plazoleta del Chorro de Quevedo, considerada uno de los posibles lugares de fundación de la ciudad.
Si caminas hacia el norte por la Carrera Séptima, en buena parte peatonal, llegas en poco tiempo al Museo del Oro, una de las visitas más conocidas de Colombia, y a la iglesia de San Francisco.
Y si el día está despejado, termina la jornada subiendo al cerro de Monserrate para ver desde arriba el centro histórico y la plaza que acabas de recorrer.





