¿Por qué dicen que Corrientes es la calle que nunca duerme?
El Obelisco es el monumento nacional y postal insignia de Buenos Aires, emplazado en la intersección de la Avenida 9 de Julio y la Avenida Corrientes. Famosa como 'la calle que nunca duerme', Corrientes reúne la mayor concentración de teatros, pizzerías tradicionales y librerías abiertas hasta la madrugada.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El monumento insignia de la República Argentina
Erigido en tiempo récord en 1936 en el sitio exacto donde se izó por primera vez la bandera nacional en la ciudad, el Obelisco es el epicentro geográfico de las celebraciones populares, festejos deportivos mundialistas y manifestaciones cívicas de Argentina.
Su imponente figura de hormigón blanco domina la Avenida 9 de Julio, considerada una de las avenidas más anchas del planeta.
Estar frente al Obelisco al anochecer es sentir la energía vibrante de Buenos Aires, la gran metrópoli de Argentina.
La Avenida Corrientes: teatros y marquesinas
Desde el Obelisco hacia el oeste se extiende la mítica Avenida Corrientes. Durante décadas fue el hogar de la bohemia del tango, frecuentada por Carlos Gardel y Enrique Santos Discépolo.
Hoy conforma uno de los circuitos teatrales en español más activos del mundo, donde salas legendarias como el Teatro Gran Rex, el Ópera, el Metropolitan y el Complejo Teatral San Martín ofrecen comedias, dramas y musicales de cartelera internacional.
Las librerías de novedades y saldos permanecen abiertas hasta pasada la medianoche, permitiendo curiosear ejemplares tras salir de las funciones teatrales.
La sagrada tradición de la pizza porteña
Ninguna experiencia porteña está completa sin degustar una porción de pizza de muzzarella al molde con fainá 'de parado' en Güerrin o Las Cuartetas, acompañada de un moscato o cerveza fría. A pasos del Obelisco puedes visitar el magnífico Teatro Colón o caminar hacia la Plaza de Mayo.
El mirador de la 9 de Julio:
El mirador del Hotel Panamericano o las terrazas de bares de altura sobre la Avenida Corrientes ofrecen buenas vistas del Obelisco iluminado sobre las corrientes de tráfico nocturnas.
Por qué se levantó el Obelisco
El Obelisco se construyó en 1936 para conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, realizada por Pedro de Mendoza en 1536.
El proyecto fue obra del arquitecto Alberto Prebisch, una de las figuras del modernismo argentino, que optó por una forma depurada, sin ornamentos, muy distinta de los monumentos conmemorativos recargados que abundaban en la ciudad.
Mide algo más de 67 metros de altura y se levanta en la plaza de la República, en el cruce de la avenida 9 de Julio con Corrientes.
Cada una de sus cuatro caras recuerda un hecho de la historia de la ciudad: la primera fundación, a cargo de Pedro de Mendoza, la segunda fundación a cargo de Juan de Garay en 1580, el izamiento de la bandera en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, que ocupaba ese mismo solar, y la federalización de Buenos Aires como capital del país en 1880.
Busca esas inscripciones al rodearlo: muchas personas pasan junto a él sin darse cuenta de que el monumento resume cuatro siglos de historia porteña.
Hoy es difícil imaginarlo, pero el Obelisco fue muy criticado en sus primeros años. A una parte de la ciudad le parecía un adorno sin sentido, demasiado moderno y frío, y llegó a discutirse seriamente su demolición.
Con el tiempo, el monumento terminó ganándose el cariño de los porteños y se convirtió en el lugar natural de reunión para festejar triunfos deportivos, recibir el año o expresarse en manifestaciones. En ocasiones especiales se ilumina con colores o se viste con intervenciones artísticas.
La avenida 9 de Julio, de lado a lado
La avenida 9 de Julio, que el Obelisco preside, se abrió por tramos a partir de finales de la década de 1930 y obligó a demoler manzanas enteras del centro.
Su anchura es tal que cruzarla a pie lleva varios semáforos, y desde su centro se tiene una de las perspectivas más amplias de la ciudad.
En el carril central circula el Metrobus, y a lo largo de la avenida hay referencias que vale la pena mirar, como la parte trasera del Teatro Colón o, más al sur, las grandes figuras de Eva Perón que decoran el edificio del antiguo Ministerio de Obras Públicas.
Corrientes antes y después del ensanche
La Corrientes de hoy, amplia y luminosa, es en parte fruto de las mismas obras de los años treinta: en esa época se ensanchó la antigua calle Corrientes, angosta y llena de cafés, cabarets y salas de baile.
Esa Corrientes estrecha es la que inmortalizaron los tangos, como el célebre A media luz, que menciona la dirección Corrientes 348.
El ensanche transformó la vida de la calle, pero no su vocación nocturna: los teatros, los cines y las pizzerías se adaptaron a la nueva avenida y la mantuvieron como centro del espectáculo porteño.
Un detalle que pocos conocen une el Obelisco con la avenida: Alberto Prebisch, su autor, diseñó también el Gran Rex, inaugurado sobre Corrientes muy poco después como gran cine teatro.
Su fachada racionalista, lisa y sin adornos, comparte el mismo espíritu moderno que el monumento, y en su época simbolizó la nueva Buenos Aires que nacía con el ensanche. Frente a él, el Teatro Ópera muestra otra cara de la arquitectura de aquellos años, con influencias del art déco. Mirar las fachadas, y no sólo las marquesinas, añade mucho al paseo.
Además de las grandes salas comerciales, sobre Corrientes funciona el Teatro San Martín, el principal complejo teatral público de la ciudad, con varias salas y una programación que mezcla clásicos y autores contemporáneos. Muy cerca, el Centro Cultural San Martín suma exposiciones, cine y actividades.
En la misma avenida hay varios bares notables, cafés históricos protegidos por la ciudad por su valor patrimonial, ideales para una pausa con un café o un submarino, la bebida porteña de leche caliente con una barra de chocolate.
Consejos para recorrer la zona
Ve al menos una vez de noche: la zona luce mejor con las marquesinas encendidas y el Obelisco iluminado.
Para ver una obra, compra las entradas en la boletería del teatro o en sus canales oficiales.
Varias líneas de subte confluyen junto al Obelisco, lo que facilita llegar desde casi cualquier punto de la ciudad.
Como en toda zona muy concurrida, cuida la mochila y el celular entre la multitud.
Una buena forma de conocer la zona es caminar Corrientes desde el Obelisco hacia el oeste, entrando en alguna librería y deteniéndote frente a las carteleras de los teatros, y luego volver hacia el este en dirección al Bajo y el río.
En sentido contrario, la Diagonal Norte te lleva en pocos minutos a la Plaza de Mayo. Los horarios de funciones, librerías y bares cambian según el día y la temporada, así que conviene consultarlos antes en sus webs oficiales, sobre todo si quieres combinar cena y teatro.
Explora más sobre Buenos Aires y Argentina:





