Perderse por Palermo Soho y Hollywood entre diseño, murales y bares
Palermo Soho y Palermo Hollywood conforman el polo creativo, gastronómico y de moda más vanguardista de Buenos Aires. Con sus calles empedradas, casonas bajas recicladas y murales de street art, reúne las mejores tiendas de diseño de autor, cafés de especialidad, bares speakeasy y parrillas gourmet.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El epicentro Trendy y creativo de Sudamérica
Lo que a mediados del siglo XX era un tranquilo barrio residencial de casas chorizo y talleres mecánicos se transformó a partir de los años 2000 en uno de los distritos de diseño más animados de la ciudad.
Sus calles arboladas de adoquines albergan showrooms de diseñadores independientes, zapaterías de cuero artesanal, librerías boutique y galerías de arte contemporáneo.
Palermo es el corazón de la vida diurna y nocturna en Buenos Aires, atrayendo a sibaritas y viajeros de todo el mundo dentro de Argentina.
Plaza Serrano, pasajes y Street Art
El centro neurálgico de Palermo Soho gira en torno a Plaza Cortázar (conocida popularmente como Plaza Serrano) y Plaza Armenia. Los fines de semana los bares abren sus interiores para ferias de moda alternativa y accesorios de diseño.
Los pasajes empedrados como Pasaje Russell y Pasaje Santa Rosa constituyen una galería al aire libre con murales gigantescos creados por destacados artistas urbanos locales e internacionales.
Capital gastronómica y coctelería secreta
Al cruzar la Avenida Juan B. Justo hacia Palermo Hollywood, la oferta gastronómica se multiplica con restaurantes de autor, bodegones modernos y bares ocultos (speakeasies) a los que se accede con contraseñas a través de falsas cabinas telefónicas o florerías.
Puedes combinar tus compras con un paseo relajante por los Bosques de Palermo y El Rosedal o visitar la librería El Ateneo Grand Splendid.
Reserva en parrillas famosas:
Las parrillas más conocidas del barrio suelen requerir reserva con antelación debido a su enorme demanda entre locales y visitantes.
De Palermo Viejo a Soho y Hollywood
Los nombres Palermo Soho y Palermo Hollywood no figuran en ningún mapa oficial. Son apodos de uso cotidiano que se popularizaron hace unas décadas, cuando inmobiliarias, comerciantes y medios empezaron a usarlos para distinguir dos zonas de lo que siempre se llamó Palermo Viejo.
El primero copia al barrio neoyorquino de galerías y diseño; el segundo surgió porque en esas manzanas se instalaron productoras de televisión, radios y estudios de grabación, que todavía conviven con restaurantes y edificios nuevos.
El nombre de Palermo, en cambio, es antiguo. La explicación más difundida lo vincula con Juan Domínguez Palermo, un inmigrante de origen italiano que en la época colonial tuvo tierras en la zona, cuando todo esto era campo y bañados junto al río.
En el siglo XIX Juan Manuel de Rosas levantó aquí su residencia, y tras su caída esos terrenos dieron origen al gran parque que hoy se conoce como los Bosques de Palermo.
El barrio también tiene su lugar en la literatura.
Jorge Luis Borges pasó parte de su infancia en una casa de la antigua calle Serrano, que hoy lleva su nombre, y en su poema Fundación mítica de Buenos Aires imaginó que la ciudad se había fundado en una manzana de Palermo.
La plaza que todos llaman Serrano está dedicada oficialmente a Julio Cortázar, otro escritor ligado a la ciudad.
Cómo recorrer el barrio a pie
Palermo Soho se disfruta sin plan fijo, caminando por sus calles en cuadrícula. Las arterias con más tiendas de diseño son Honduras, Gurruchaga, Armenia, Thames, El Salvador y Costa Rica, en las manzanas que rodean Plaza Serrano y Plaza Armenia.
Muchas casas chorizo, esas viviendas largas y angostas con patios laterales, se convirtieron en locales donde todavía se ven las puertas altas de madera, los zaguanes y los mosaicos originales.
Para pasar a Palermo Hollywood hay que cruzar la avenida Juan B. Justo, bajo la cual corre entubado el arroyo Maldonado, que durante décadas provocó inundaciones en el barrio. Del otro lado el ambiente cambia: hay más restaurantes, menos tiendas y una vida nocturna más intensa.
Calles como Fitz Roy, Humboldt y Gorriti concentran buena parte de los bares y cocinas de autor.
Una buena forma de ordenar el paseo es esta:
Por la mañana o a media tarde, tiendas y cafés de las calles que rodean Plaza Serrano.
Una pausa en Plaza Armenia, más tranquila y con árboles grandes.
Un rodeo por los pasajes y las paredes con murales.
Al anochecer, cruce a Palermo Hollywood para cenar o tomar algo.
Arte urbano y detalles que se te pueden escapar
El arte callejero de Palermo no se limita a los pasajes más conocidos. Muchas fachadas, persianas metálicas y medianeras están pintadas, y los murales cambian con el tiempo porque los propios artistas y comercios los renuevan.
Vale la pena levantar la vista en las esquinas y fijarse en los laterales de los edificios bajos, donde aparecen las piezas más grandes. Varias agencias organizan recorridos guiados de arte urbano si quieres conocer a los autores y las técnicas.
Otro detalle típico son los locales sin cartel visible. Algunos bares y tiendas se anuncian apenas con un timbre o una placa pequeña, y es común que un restaurante funcione dentro de una casa antigua con patio interior.
Los fines de semana las veredas se llenan de mesas y ferias improvisadas, mientras que entre semana el barrio recupera un ritmo más residencial, con vecinos paseando perros y cafés llenos de gente trabajando con su computadora.
Consejos para tu visita
El horario porteño es tardío: los restaurantes se llenan después de las nueve de la noche y los bares toman vida pasada la medianoche, sobre todo de jueves a sábado. Si prefieres pasear tranquilo y ver las tiendas, la tarde de un día de semana es ideal.
Los sábados y domingos hay más movimiento, ferias y gente en la calle, pero también más ruido. Las calles son llanas y se recorren cómodamente a pie, aunque conviene llevar calzado cómodo porque algunas veredas están rotas o levantadas por las raíces de los árboles.
Para llegar, la línea D del subte recorre la avenida Santa Fe y deja a pocas cuadras del barrio, y muchas líneas de colectivo pasan por las avenidas Córdoba, Santa Fe y Juan B. Justo.
Como en cualquier zona concurrida, mantén el celular a resguardo en las mesas de la vereda. Dedícale al menos media jornada, y una noche aparte si quieres conocer su oferta gastronómica.
Qué ver cerca
Palermo es el barrio más extenso de Buenos Aires, así que la visita al Soho se puede completar con otros rincones. A poca distancia están el Jardín Botánico y el antiguo zoológico reconvertido en ecoparque, sobre Plaza Italia.
Un poco más allá se abren los Bosques de Palermo, con el Rosedal, el lago y el Jardín Japonés, uno de los espacios verdes más agradables de la ciudad para descansar entre tanto asfalto.
Si te interesa el arte y la historia, en Palermo también se encuentran el MALBA, dedicado al arte latinoamericano, y el Museo Evita, instalado en una casona que perteneció a la fundación de Eva Perón.
Ambos se combinan bien con el paseo por el barrio en una misma jornada, dejando la tarde para las tiendas y la noche para cenar en Palermo Hollywood.
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