Puerto Madero: del puerto del siglo XIX al Puente de la Mujer

Puerto Madero es el barrio más moderno y exclusivo de Buenos Aires, surgido de la remodelación integral del antiguo puerto comercial del siglo XIX. Destaca por sus docks de ladrillo rojo reciclados en restaurantes gourmet, rascacielos y el emblemático Puente de la Mujer de Santiago Calatrava.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El Puente de la Mujer de Santiago Calatrava iluminado sobre el Dique 3 de Puerto Madero.
Jorge Lascar, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La fusión de Patrimonio portuario y vanguardia

Construido a fines del siglo XIX por Eduardo Madero con dársenas escalonadas y depósitos de ladrillo a la vista, el puerto quedó obsoleto con rapidez ante el aumento del tonelaje de los buques.

Tras décadas de abandono, el proyecto de reconversión de los años 90 transformó los docks en un vibrante paseo peatonal de alta cocina, oficinas corporativas y residencias de lujo.

Puerto Madero ofrece la cara más cosmopolita y segura de Buenos Aires, sirviendo de nexo entre el río y el casco histórico de Argentina.

El Puente de la Mujer de Calatrava

El Puente de la Mujer es el icono indiscutible del barrio sobre el Dique 3. Esta audaz pasarela peatonal atirantada y giratoria representa de manera abstracta la silueta de una pareja bailando tango.

Por la noche, el puente se ilumina y se refleja en las aguas calmas del dique, creando una de las postales más fotografiadas de la ciudad.

Reserva Ecológica y fragata Sarmiento

A poca distancia se ubica la histórica Fragata ARA Presidente Sarmiento (1897), antiguo buque escuela de la Armada argentina abierto como museo flotante. Tras los rascacielos se extiende la Reserva Ecológica Costanera Sur, ideal para caminar o andar en bicicleta.

Puedes conectar este circuito con la Plaza de Mayo o el bohemio barrio de San Telmo.

Gastronomía en los diques:

Puerto Madero concentra algunas de las parrillas y asadores más afamados del país (como Cabaña Las Lilas), donde degustar los mejores cortes de bife de chorizo y ojo de bife con vista al agua.

Un puerto que nació viejo

Durante buena parte del siglo XIX Buenos Aires no tuvo un puerto digno de ese nombre: los barcos fondeaban lejos de la costa por la escasa profundidad del Río de la Plata, y pasajeros y mercancías llegaban a tierra en botes y carretas que entraban al agua.

El proyecto del comerciante Eduardo Madero, aprobado en la década de 1880, propuso una serie de diques cerrados conectados entre sí, con depósitos de ladrillo a lo largo de la orilla.

Las obras se completaron hacia fines de siglo, pero el diseño quedó corto muy pronto. Los barcos eran cada vez más grandes y las maniobras dentro de los diques resultaban complicadas, de modo que a comienzos del siglo XX se construyó el Puerto Nuevo, más al norte.

Los docks de Madero quedaron relegados a usos secundarios y, con los años, se fueron vaciando hasta convertirse en un paisaje de galpones abandonados junto al centro de la ciudad.

A fines de los años ochenta se creó una corporación para recuperar la zona, y se convocó un concurso de ideas para urbanizarla.

Los depósitos del lado oeste se reciclaron como oficinas, viviendas, universidades y restaurantes, mientras que en el lado este, sobre terrenos libres, se levantaron las torres de vidrio que hoy dominan el horizonte. Puerto Madero pasó así a ser el barrio más nuevo de la ciudad.

Calles con nombre de mujer

Una de las particularidades del barrio es que sus calles llevan nombres de mujeres destacadas de la historia argentina: educadoras, científicas, artistas, militantes y figuras políticas.

Al pasear encontrarás, por ejemplo, homenajes a Juana Manso, pionera de la educación pública, a Alicia Moreau de Justo o a Azucena Villaflor, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo. De esa elección deriva precisamente el nombre del Puente de la Mujer.

El puente de Santiago Calatrava, inaugurado a comienzos de este siglo, no es sólo decorativo: su tramo central gira sobre un eje para dejar paso a las embarcaciones que circulan por los diques.

Verlo en movimiento no es habitual, pero si coincides con una maniobra resulta llamativo cómo la pasarela completa se aparta del camino del agua.

Qué ver a lo largo de los diques

Puerto Madero se organiza en cuatro diques numerados del sur al norte, y lo más agradable es recorrerlos de punta a punta por el paseo peatonal.

A lo largo del camino se conservan antiguas grúas de hierro, bitas de amarre y rieles que recuerdan el pasado portuario. Algunos detalles para no perderte:

  • La Fragata Sarmiento, en el dique 3, con sus camarotes, objetos de navegación y recuerdos de sus viajes de instrucción.

  • La Corbeta Uruguay, otro buque histórico de la armada amarrado en el dique 4 y abierto como museo.

  • La Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, con obras de arte argentino e internacional en un edificio moderno junto al agua.

  • Los propios docks de ladrillo, con sus fachadas restauradas y los números de cada depósito todavía visibles.

Del otro lado de los diques, la avenida Costanera Sur recuerda que aquí el río llegaba a la orilla y existía un balneario muy concurrido a comienzos del siglo XX.

Allí se encuentra la Fuente de las Nereidas, obra de la escultora Lola Mora, cuya desnudez provocó polémica en su época y contribuyó a que terminara instalada aquí, lejos del centro de la ciudad.

La Reserva Ecológica Costanera Sur

La reserva tiene un origen curioso: el terreno se formó con rellenos y escombros que se volcaron frente a la costa durante las obras de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX.

La vegetación y las aves colonizaron espontáneamente esas tierras ganadas al río, y el lugar terminó protegido como área natural. Hoy es un espacio de lagunas, pastizales y bosques ribereños a pocos pasos de los rascacielos.

Sus senderos son llanos y se recorren a pie o en bicicleta, y es uno de los mejores puntos de la ciudad para observar aves. Lleva agua, protector solar y gorra, porque hay tramos con poca sombra.

Los días y horarios de apertura pueden cambiar, así que conviene consultarlos en la web oficial antes de ir.

Consejos para tu visita

El mejor momento para pasear por Puerto Madero es la última hora de la tarde: el sol se refleja en las torres, el puente se ilumina al anochecer y los restaurantes empiezan a llenarse.

Los fines de semana el paseo se anima con familias, corredores y ciclistas, mientras que entre semana predomina el público de oficinas al mediodía. Calcula dos o tres horas para los diques y medio día si quieres sumar la reserva.

Desde aquí puedes seguir caminando hasta la Plaza de Mayo, que está a pocos minutos, o bajar hacia San Telmo y La Boca para completar un recorrido por la zona sur de la ciudad.

Para saber más