Puente levadizo y foso en el Portón de Campo de Colonia
El Portón de Campo o Puerta de la Ciudadela es el acceso histórico fortificado al Barrio Histórico de Colonia del Sacramento. Construido en 1745 por el gobernador portugués Vasconcellos, conserva su puente levadizo de madera, foso defensivo, baluartes de piedra y cañones coloniales.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La entrada a la antigua plaza fuerte Lusitana
Cruzar el puente levadizo de madera del Portón de Campo es iniciar un viaje en el tiempo hacia el siglo XVIII.
Este portal de piedra y argamasa servía como único acceso terrestre a la fortificada plaza de Colonia del Sacramento, protegiendo a la guarnición militar portuguesa de los asedios de las tropas españolas procedentes de Buenos Aires.
El sistema de fortificación se complementa con un foso defensivo, gruesos muros de piedra y los baluartes, donde aún se ven antiguos cañones.
Recorrido por las murallas y baluartes
Caminar sobre los adarves de las murallas permite apreciar la estratégica posición defensiva de la península colonial sobre el Río de la Plata. En primavera y verano, el foso luce cubierto por un manto de césped y flores silvestres.
Iluminación nocturna: Al caer la noche, el portón y las murallas se iluminan, creando una atmósfera cálida para caminatas fotográficas nocturnas.
Conexión con el barrio histórico
Tras atravesar el arco del portón, la calle Manuel Lobo conduce de forma directa hacia la pintoresca Calle de los Suspiros y los museos coloniales del casco antiguo.
Historia de las fortificaciones de Colonia
Desde su fundación en 1680, Colonia del Sacramento vivió a la defensiva. Era un enclave portugués en una orilla que España reclamaba como propia, a la vista de Buenos Aires, y eso la convirtió en blanco de varios sitios a lo largo de casi un siglo.
Las murallas, los baluartes y el foso no eran un adorno: eran la condición para que la pequeña ciudad sobreviviera.
Las defensas se fueron levantando, destruyendo y reconstruyendo al ritmo de los conflictos.
El Portón de Campo, tal como se lo conoce, está asociado al gobierno de Antonio Pedro de Vasconcelos, que dirigió la plaza durante buena parte de la primera mitad del siglo XVIII y dejó una huella importante en la ciudad.
Fue una etapa de relativa prosperidad en la que Colonia creció como puerto y centro comercial.
La disputa terminó a fines del siglo XVIII, cuando la ciudad quedó en manos españolas. Más tarde, ya en el siglo XIX, las murallas perdieron su función militar y buena parte de ellas se derribó para permitir que la ciudad se expandiera más allá del antiguo recinto.
Lo original y lo reconstruido
Conviene saber que lo que hoy ves en el Portón de Campo es el resultado de una combinación entre restos históricos y trabajos de recuperación del siglo XX.
Durante la segunda mitad de ese siglo, cuando creció la conciencia sobre el valor patrimonial del Barrio Histórico, se emprendieron obras para devolverle al acceso su aspecto de puerta fortificada, incluido el puente levadizo de madera, que es una reconstrucción.
Esto no le quita interés al lugar. Al contrario, ayuda a entender cómo una ciudad decide recuperar su memoria y cómo esa recuperación influyó en la declaración del Barrio Histórico como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.
Al recorrer el portón y los tramos de muralla, intenta distinguir las piedras más antiguas, irregulares y gastadas, de los sectores rehechos, más uniformes.
Detalles para mirar en el portón
El portón se cruza en pocos segundos, pero vale la pena detenerse antes y después de atravesarlo. Algunos elementos en los que puedes fijarte:
El arco de piedra de la puerta, que marca el paso entre la ciudad nueva y el casco antiguo.
El mecanismo del puente levadizo, con sus cadenas, que permite imaginar cómo se cerraba la ciudad ante un ataque.
El foso, hoy cubierto de césped, que antes dificultaba el acceso de las tropas enemigas.
Los tramos de muralla a ambos lados, desde donde se entiende cómo el portón cerraba el istmo de la península.
Los cañones antiguos colocados en los alrededores, que recuerdan la función militar del lugar.
Desde el lado exterior se aprecia mejor la idea de frontera: la ciudad moderna queda a tu espalda y frente a ti se abre el empedrado del Barrio Histórico.
Es uno de los mejores puntos para empezar el recorrido y entender, de entrada, que estás entrando en lo que fue una plaza fuerte.
Curiosidades del Portón de Campo
El nombre de portón de campo tiene una explicación sencilla: era la puerta que conectaba la ciudad amurallada con el campo, es decir, con el territorio exterior por donde llegaban los productos, el ganado y también, en tiempos de guerra, las tropas enemigas.
Frente a ella se extendía la zona donde se instalaban los sitiadores españoles durante los asedios.
Otra curiosidad es que la península de Colonia sólo podía atacarse por tierra desde un lado, ya que el resto estaba rodeado por el río.
Por eso la línea de murallas en la que se abre el portón era tan importante: concentraba la defensa en el único frente terrestre de la ciudad, mientras que el agua y las baterías costeras protegían los demás lados.
Por último, el portón es uno de los puntos más fotografiados de Colonia, y no sólo de día. Por la noche, con la iluminación, el arco y el puente cobran un aspecto muy distinto, y muchos visitantes vuelven después de cenar para verlo con menos gente y otra luz.
Consejos para la visita
El acceso al portón y a la zona de las murallas es libre, por lo que puedes pasar a cualquier hora.
Para fotos tranquilas, lo mejor es llegar temprano por la mañana, antes de que el Barrio Histórico se llene de visitantes, sobre todo los fines de semana y en temporada alta, cuando llegan los ferris desde Buenos Aires.
Lleva calzado cómodo y con buena suela, porque el empedrado es irregular y los adoquines pueden resultar resbaladizos cuando llueve.
Si viajas con cochecito de bebé o con personas con movilidad reducida, ten en cuenta que el suelo del casco antiguo puede complicar el desplazamiento y que conviene planificar el recorrido con calma.
Unos 20 o 30 minutos alcanzan para ver el portón, caminar por los tramos de muralla accesibles y sacar fotos. Pero lo ideal es usarlo como punto de partida de un paseo más largo por el Barrio Histórico, que puede ocupar fácilmente medio día.
Un buen comienzo para recorrer el casco antiguo
Una ruta clásica es entrar por el Portón de Campo, seguir hasta la Calle de los Suspiros, continuar hacia la Plaza Mayor 25 de Mayo y subir al faro, junto a las ruinas del convento de San Francisco.
Desde ahí puedes visitar alguno de los pequeños museos del circuito municipal, como la Casa de Nacarello, y terminar en el Muelle de Yates con la puesta de sol.
Hacer el recorrido en ese orden tiene sentido: empiezas por la puerta que protegía la ciudad y te adentras poco a poco en la vida cotidiana de la Colonia colonial, con sus casas, sus calles y su relación con el río.
Explora más sobre Colonia del Sacramento y Uruguay:
• Qué ver en Colonia del Sacramento





