Filigrana de plata en Chordeleg y el Templo del Sol de Ingapirca

Chordeleg y las Ruinas de Ingapirca son las dos excursiones de día más destacadas desde Cuenca. Chordeleg es famoso por su orfebrería en filigrana de plata y oro, mientras que Ingapirca es el complejo arqueológico inca-cañari más importante de Ecuador con su Templo del Sol elipsoidal.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La comarca artesanal de Chordeleg y el santuario arqueológico de Ingapirca representan excursiones patrimoniales indispensables desde Cuenca en Ecuador.

Chordeleg , prov de Azuay en cuenca
amalavida.tv from Ecuador, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Filigrana de plata y el castillo elipsoidal inca

En Chordeleg, decenas de joyerías exhiben la técnica milenaria de la filigrana, entrelazando finos hilos de plata en pendientes de candonga y pulseras.

En Ingapirca se alza el Castillo o Templo del Sol, una estructura elipsoidal de cantería verde labrada milimétricamente sin argamasa que atestigua la fusión cultural cañari e incaica.

Es una de las rutas culturales más enriquecedoras de la provincia del Azuay, detallada en la guía de viajes de Cuenca.

Logística de excursión

Se puede visitar Chordeleg junto al vecino pueblo de Gualaceo en medio día, o dedicar un día completo exclusivo para Ingapirca y la ciudad de Cañar.

Ingapirca: historia de un santuario cañari e inca

Ingapirca, cuyo nombre en kichwa suele traducirse como muro del inca, está en la provincia de Cañar, al norte de Cuenca, en un paisaje de colinas verdes y cultivos a más de 3.000 metros de altitud.

Mucho antes de la llegada de los incas, este lugar ya era un espacio sagrado para los cañaris, el pueblo que dominaba buena parte del sur del actual Ecuador.

Los cañaris tenían su propia cosmovisión, en la que la luna ocupaba un lugar central, y dejaron en la zona tumbas y construcciones que todavía se pueden reconocer.

En la segunda mitad del siglo XV los incas avanzaron hacia el norte y, tras una resistencia considerable, incorporaron el territorio cañari a su imperio.

En lugar de borrar el santuario, lo transformaron: añadieron edificios de cantería fina, almacenes y espacios ceremoniales vinculados al culto solar, y lo conectaron con el Qhapaq Ñan, la gran red de caminos que unía el imperio.

Por eso Ingapirca es un ejemplo excepcional de convivencia entre dos culturas, con estructuras de ambas épocas en un mismo recinto.

Recorrido por el complejo arqueológico

La visita suele hacerse con un guía que acompaña al grupo por un circuito señalizado. Además del Templo del Sol, la pieza más famosa, hay varios sectores que conviene no pasar por alto:

  • Pilaloma, el sector de origen cañari, con una plataforma donde se encontró un enterramiento colectivo.

  • Los recintos y almacenes incas, con muros de piedra trabajada y vanos de forma trapezoidal, típicos de la arquitectura imperial.

  • Restos de un tramo del Qhapaq Ñan, el camino inca que atravesaba el lugar.

  • El pequeño museo de sitio, con cerámica, herramientas y objetos hallados en las excavaciones.

Fuera del recinto principal parte un sendero que baja entre la vegetación hasta formaciones rocosas a las que la tradición local atribuye significados especiales. La más conocida es la llamada Cara del Inca, una roca en la que mucha gente reconoce el perfil de un rostro.

El paseo es agradable y permite ver el santuario desde otra perspectiva, aunque conviene ir con calzado cómodo porque el terreno puede estar húmedo.

Fíjate en el contraste entre la piedra cañari, más irregular, y la cantería inca, con bloques ajustados con enorme precisión. Ese detalle resume en un vistazo la historia del lugar.

El Templo del Sol, de cerca

La gran plataforma elíptica que corona el conjunto es la imagen que todos recuerdan, y no es para menos. Su forma redondeada es poco habitual en la arquitectura inca, que solía preferir los trazados rectangulares, y muchos investigadores la relacionan con la observación del sol y del calendario agrícola.

Sube hasta la parte alta con el guía: desde allí se entiende la posición dominante del santuario sobre el valle y se ven con claridad los distintos sectores del complejo. Con buena luz, la piedra verdosa de los muros adquiere un tono muy fotogénico.

Chordeleg y Gualaceo: artesanía en el valle

Al este de Cuenca, en un valle más bajo y templado, se encuentran Gualaceo y Chordeleg, dos pueblos con una fuerte tradición artesanal. Chordeleg es conocido sobre todo por su joyería en filigrana, pero también por su cerámica, sus tallas en madera y los tejidos de paja toquilla.

Su plaza central, rodeada de tiendas y con una iglesia de fachada colorida, es un lugar tranquilo para pasear sin prisa entre escaparates.

Gualaceo, a pocos kilómetros, tiene fama de ser uno de los pueblos más verdes de la provincia del Azuay, rodeado de huertos y frutales.

En sus alrededores se mantiene viva la técnica del ikat, con la que se tejen las macanas, unos chales de algodón con motivos que aparecen al teñir los hilos antes de tejerlos.

Visitar un taller familiar donde se elaboran es una manera de conocer de cerca un oficio que se transmite de generación en generación.

Curiosidades de la ruta

  • La filigrana se trabaja con hilos de metal muy finos que se retuercen y sueldan a mano para formar dibujos calados; una pieza elaborada puede requerir muchas horas de trabajo.

  • En Ingapirca se celebra cada año una fiesta vinculada al Inti Raymi, la celebración andina del solsticio, que recupera ritos de origen prehispánico.

  • Ingapirca es considerado el complejo arqueológico más importante de Ecuador y una de las imágenes más reconocibles del patrimonio del país.

  • Los cañaris se aliaron después con los españoles contra los incas, una decisión que se explica por la dureza con que habían sido sometidos.

Consejos para organizar las excursiones

Lo más habitual es hacer las dos excursiones en días distintos, porque están en direcciones opuestas desde Cuenca: Ingapirca hacia el norte y Chordeleg y Gualaceo hacia el este.

Puedes ir por tu cuenta en autobús desde la terminal terrestre de Cuenca o contratar una excursión organizada, que suele incluir transporte, guía y alguna parada intermedia. Conviene consultar horarios, precios y condiciones de acceso en la información oficial antes de ir, porque cambian con frecuencia.

En Ingapirca el clima cambia rápido: el sol puede ser muy fuerte y, en cuestión de minutos, llegar la niebla o la lluvia. Lleva protector solar, gorra, una chaqueta impermeable y algo de abrigo. La altitud se nota al caminar, así que avanza a tu ritmo y bebe agua.

Para Chordeleg, si piensas comprar joyas, tómate tu tiempo para comparar varias tiendas y pregunta por el tipo de metal y su ley antes de decidir.

Qué más ver en el camino

Camino de Ingapirca muchas excursiones paran en la ciudad de Cañar o en pueblos cercanos, donde se aprecia una fuerte presencia de la cultura cañari, reconocible por sus sombreros blancos de lana y sus tejidos.

En la ruta hacia el este, quienes tienen más tiempo pueden seguir hasta Sígsig, otro pueblo artesano donde se tejen sombreros de paja toquilla, y combinar así varias tradiciones del Azuay en una sola jornada.