Terrazas incas de la antigua Tomebamba en el Parque Pumapungo

Pumapungo es el sitio arqueológico inca más relevante de Cuenca. Comprende las terrazas de cultivo de la antigua Tomebamba, el Templo del Sol, un canal ceremonial, jardines botánicos nativos y el mayor museo etnográfico del país con acceso gratuito.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El Parque Arqueológico Pumapungo custodia los vestigios monumentales de la ciudad imperial de Tomebamba en Cuenca, cuna del inca Huayna Cápac en Ecuador.

Panoramic view of part of the ruins of Pumapungo in Cuenca, Ecuador. en cuenca
PAULOGARCIA2005, Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

Terrazas incaicas y museo etnográfico

En el área exterior se recorren las terrazas agrícolas andinas con centenares de especies de plantas andinas nativas y cultivos de maíz, además de un espacio dedicado al cuidado de aves, entre ellas loros.

En las salas interiores se exhiben piezas de orfebrería de las culturas cañari e inca y la colección de tzantzas (cabezas reducidas ceremoniales Shuar).

El museo ofrece un viaje pedagógico completo por la diversidad antropológica de los pueblos amazónicos y andinos destacados en la guía de Cuenca.

Recomendaciones prácticas

Dedica al menos 2 horas para recorrer tanto las terrazas arqueológicas al aire libre como las salas museográficas. Se permite fotografía sin flash.

Historia de Tomebamba, la otra capital del imperio

Antes de que existiera la Cuenca española, en este mismo lugar se levantaba Tomebamba, una de las ciudades más importantes del imperio inca.

Los incas llegaron a la región en la segunda mitad del siglo XV, durante el avance hacia el norte dirigido por Túpac Yupanqui, y tras someter a los cañaris decidieron convertir el lugar en un gran centro administrativo y ceremonial.

Según la tradición, aquí nació Huayna Cápac, el hijo de Túpac Yupanqui, que más tarde gobernó el imperio y engrandeció la ciudad con palacios, templos y edificios de cantería fina.

Los cronistas españoles que recorrieron la zona poco después de la conquista hablaron de Tomebamba con admiración, comparándola con el Cusco por la riqueza de sus construcciones. Sin embargo, su esplendor duró poco.

La guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, los hijos de Huayna Cápac que se disputaron el trono, golpeó con fuerza la ciudad, y cuando llegaron los españoles muchos de sus edificios estaban ya en ruinas. Las piedras que quedaron se reutilizaron después en construcciones coloniales de la nueva Cuenca.

Pumapungo, la puerta del puma

Pumapungo, que en kichwa significa algo así como puerta del puma, era uno de los sectores más importantes de Tomebamba.

Las excavaciones arqueológicas realizadas a lo largo del siglo XX, entre ellas los trabajos pioneros del arqueólogo alemán Max Uhle, permitieron identificar aquí los cimientos de recintos ceremoniales, viviendas de élite y espacios vinculados al culto.

Entre los restos que se pueden ver destacan las bases de muros, canales de agua, baños rituales y un sistema de terrazas que desciende por la ladera hacia el río Tomebamba.

Los arqueólogos han relacionado algunos de estos espacios con el acllahuasi, la casa de las mujeres escogidas que se dedicaban al servicio religioso y a la elaboración de tejidos finos y chicha para las ceremonias.

Aunque hoy sólo quedan los cimientos, el trazado permite imaginar la escala de un conjunto que fue uno de los centros de poder del imperio en el norte.

Qué ver en el museo

El museo, gestionado por el Ministerio de Cultura de Ecuador, se divide en varias salas que conviene recorrer con tiempo.

La sala etnográfica es una de las más interesantes: a través de maniquíes, vestimentas, objetos cotidianos y recreaciones de viviendas, presenta la diversidad de pueblos y nacionalidades que conviven en Ecuador, desde los pueblos amazónicos hasta las comunidades andinas y afroecuatorianas de la costa.

Es una buena introducción para entender la riqueza cultural del país antes de seguir viajando.

Las salas de arqueología reúnen cerámica, herramientas, objetos de metal y piezas de orfebrería de las culturas que habitaron el territorio antes y durante la presencia inca. Además, el museo suele acoger exposiciones temporales de arte y fotografía, y cuenta con espacios para actividades culturales y educativas.

  • La sala etnográfica, con la diversidad de pueblos de Ecuador.

  • Las colecciones arqueológicas cañaris e incas.

  • Las tzantzas, cabezas reducidas de la tradición shuar, expuestas con explicaciones sobre su significado ritual.

  • Las exposiciones temporales de arte y fotografía.

El parque arqueológico y los jardines

Al salir de las salas, un camino conduce a la zona de ruinas y, más abajo, a las terrazas que bajan hacia el río.

Allí se han recreado cultivos andinos y jardines con plantas nativas y medicinales, lo que permite ver de cerca especies que forman parte de la dieta y la medicina tradicional de los Andes.

Fíjate en la forma en que las terrazas aprovechan la pendiente: es la misma técnica agrícola que los pueblos andinos usaron durante siglos para cultivar en laderas empinadas.

En la parte baja del parque hay además un espacio dedicado al cuidado de aves, donde se atienden ejemplares rescatados. Es un rincón agradable para terminar la visita, con el sonido del río de fondo y vistas a la otra orilla.

Curiosidades de Pumapungo

  • El nombre de Tomebamba sigue vivo en el río que cruza la ciudad y en muchos negocios y calles de Cuenca.

  • Las excavaciones han sacado a la luz restos de enterramientos y ofrendas que ayudan a entender la vida ceremonial inca en la región.

  • Muy cerca, en la Calle Larga, se conservan los restos de Todos Santos, donde se superponen vestigios cañaris, incas y coloniales.

  • La ciudad española se fundó sobre la antigua Tomebamba, de modo que pasear por el centro de Cuenca es también caminar sobre el pasado inca.

Consejos para la visita

El museo y el parque se recorren mejor con calma, sobre todo si te interesan la historia y la etnografía. Lleva calzado cómodo para bajar a las terrazas, porque hay cuestas y escalones, y protección solar para la parte exterior.

Las condiciones de acceso, los horarios y las exposiciones cambian, así que conviene consultar horarios y precios en la información oficial antes de ir. Si puedes, empieza por las salas interiores y deja el parque para el final: entenderás mucho mejor lo que ves en las ruinas.

Si viajas con niños, el parque exterior suele ser lo que más disfrutan: las terrazas, las aves y el espacio abierto equilibran el tiempo dentro de las salas.

Para quienes vienen de visitar Ingapirca, Pumapungo completa muy bien la historia, porque ayuda a imaginar cómo era la gran ciudad inca de la región.

Y si tienes poco tiempo en Cuenca, es una de las visitas que mejor resume el pasado de la región en un solo lugar, a pocos pasos del centro histórico.

Qué ver cerca

Pumapungo está en el extremo oriental de la Calle Larga, así que la visita se combina de forma natural con un paseo por el Barranco del río Tomebamba hacia el oeste.

Por el camino encontrarás el Museo Manuel Agustín Landívar con las ruinas de Todos Santos, la iglesia del mismo nombre y varios talleres de sombreros de paja toquilla. En pocas cuadras se resume así la historia de Cuenca, desde los cañaris y los incas hasta la ciudad colonial y republicana.

Para saber más