Flores y Agua de Pítimas junto al Monasterio del Carmen de Cuenca

La Plaza de las Flores en Cuenca es uno de los mercados de flores al aire libre más pintorescos del mundo. Se ubica junto al Monasterio del Carmen de la Asunción de 1682, donde las religiosas carmelitas venden el tradicional brebaje medicinal Agua de Pítimas.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La Plaza de las Flores es una de las postales más coloridas y aromáticas de Cuenca en Ecuador. Vendedoras locales exhiben carretas desbordantes de rosas ecuatorianas de exportación, orquídeas y lirios andinos.

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Portada barroca y tradición del Agua de Pítimas

Flanqueando la plaza se erige la iglesia del Carmen de la Asunción con su portada barroca labrada en piedra.

En el claustro lateral opera el torno de madera monacal donde las monjas de clausura expenden el famoso Agua de Pítimas, infusión aromática de plantas y flores cuya receta se mantiene reservada.

Es una parada emblemática del circuito peatonal del centro colonial detallada en la guía de Cuenca.

Consejo fotográfico

La luz de media mañana realza los colores vivos de las flores con la piedra colonial del templo de fondo.

Un monasterio de clausura en el corazón de Cuenca

El monasterio del Carmen de la Asunción pertenece a las carmelitas descalzas, una orden contemplativa que se estableció en Cuenca a finales del siglo XVII. Desde entonces, la comunidad ha vivido en clausura, apartada de la vida de la ciudad aunque físicamente esté en pleno centro.

Esa doble condición es parte del encanto del lugar: a pocos metros del bullicio de la plaza y del ir y venir de compradores, detrás de los muros encalados, la rutina de las religiosas sigue marcada por la oración y el silencio.

La iglesia es la parte que puede visitar el público, normalmente en horario de culto. Su fachada de piedra, con columnas y relieves trabajados, contrasta con la sencillez de los muros laterales.

En el interior suelen llamar la atención el púlpito tallado y dorado, los retablos, que reflejan el gusto por la decoración abundante propio del arte religioso colonial en los Andes ecuatorianos.

Si entras, recuerda que es un templo activo: guarda silencio y evita las fotos durante las celebraciones.

El torno y los productos de las monjas

Como las religiosas no tienen contacto directo con el exterior, la venta se hace a través del torno, un cilindro giratorio de madera empotrado en la pared.

Llamas, pides lo que quieres, dejas el dinero y el torno gira para devolverte el producto, sin que llegues a ver a quien te atiende.

Este sistema, habitual en los conventos de clausura de España y América, se ha mantenido durante siglos y es una de las experiencias más curiosas que puedes vivir en el centro de Cuenca.

El producto estrella es el agua de pítimas, una bebida de receta reservada que la tradición popular asocia a los nervios y al corazón. Se toma en pequeñas cantidades, y muchos cuencanos la recuerdan como el remedio de las abuelas para los sustos y las penas.

Según la época, las monjas pueden ofrecer también otros preparados caseros, así que vale la pena preguntar qué tienen disponible el día de tu visita.

Comprar algo en el torno es una forma sencilla de apoyar a la comunidad y, a la vez, de llevarte un recuerdo con mucha historia detrás.

Flores para cada ocasión

El mercado de flores ocupa un espacio pequeño, pero su lugar en la vida de la ciudad es grande. Aquí vienen los cuencanos a comprar ramos para cumpleaños, aniversarios y visitas, y también arreglos para las iglesias, los altares domésticos y el cementerio.

Ecuador es uno de los grandes productores de rosas del mundo, y parte de esa abundancia se refleja en los puestos, junto a lirios, gladiolos, claveles, crisantemos y flores de temporada que llegan de los valles cercanos.

El movimiento de la plaza cambia con el calendario. En vísperas del Día de la Madre, de San Valentín o del Día de los Difuntos, a comienzos de noviembre, los puestos se llenan y la actividad se multiplica, porque las flores son parte esencial de esas fechas.

En semanas tranquilas, en cambio, el lugar invita a pasear sin prisa, mirar cómo las vendedoras arman los ramos con una destreza admirable y conversar un rato con ellas sobre las variedades que tienen ese día.

Curiosidades del lugar

  • El mercado se instala frente a un templo con siglos de historia, lo que convierte un gesto cotidiano como comprar flores en una escena muy fotogénica.

  • El centro histórico de Cuenca, donde se encuentra la plaza, fue inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1999 como ejemplo de ciudad colonial trazada en el interior de América.

  • La presencia de un monasterio de clausura en pleno centro recuerda el peso que tuvieron las órdenes religiosas en la formación y el crecimiento de la ciudad.

  • El agua de pítimas es uno de esos productos que muchos cuencanos conocen desde la infancia, aunque pocos sepan exactamente cómo se prepara.

Consejos para la visita

La plaza se disfruta mejor por la mañana, cuando las flores están recién llegadas y el sol todavía no cae a plomo.

Basta con media hora para recorrer los puestos, comprar el agua de pítimas en el torno y observar con calma la fachada de la iglesia; si quieres entrar al templo, conviene consultar antes los horarios de misa, ya que fuera de ellos suele estar cerrado.

Lleva algo de efectivo en billetes pequeños, porque es la forma de pago más práctica tanto en los puestos como en el torno.

Si te apetece fotografiar a las vendedoras, pide permiso antes: la mayoría es amable, pero se trata de su lugar de trabajo y no de un decorado. Comprar un pequeño ramo o una flor suelta es un buen gesto y te sirve de excusa para conversar.

Ten en cuenta también que Cuenca está a unos 2.500 metros de altitud, así que el sol es intenso aunque haga fresco: el sombrero y la crema solar no sobran ni siquiera en un paseo corto por el centro.

Qué ver cerca

La plaza está a un paso del Parque Calderón, la plaza principal de Cuenca, y de la Catedral de la Inmaculada Concepción, conocida como la Catedral Nueva, cuyas cúpulas revestidas de azulejos azules dominan el perfil de la ciudad.

Al otro lado del parque se encuentra la Catedral Vieja, o iglesia del Sagrario, uno de los templos más antiguos de Cuenca, que hoy funciona como espacio museístico y cultural.

A pocas cuadras puedes visitar el Mercado 10 de Agosto, ideal para probar jugos y comida local, la plaza de San Francisco con sus puestos de artesanías y textiles, y el Museo de las Conceptas, instalado en otro antiguo monasterio de clausura.

Bajando hacia el sur llegarás a la orilla del río Tomebamba, donde las casas colgadas sobre el Barranco y los senderos junto al agua ofrecen una de las vistas más características de la ciudad.

Con todo esto cerca, la plaza encaja muy bien como primera parada de una mañana dedicada al centro histórico.