Balcones abiertos a la calle en el Mellah, el barrio judío de Fez

El Mellah de Fez, creado hacia mediados del siglo XV junto al Palacio Real en Fes el-Jdid, fue el primer mellah de Marruecos. Destaca por su singular arquitectura de casas con ventanas y balcones abiertos al exterior, joyerías de orfebres hebreos y el cementerio judío de tumbas encaladas.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Fundación
Época meriní (hacia mediados del siglo XV; la fecha exacta se discute)
Origen del nombre
'Mellah' significa sal en árabe (antiguo almacén de sal)
Puntos clave
Calle de los Joyeros, Sinagoga Ibn Danan y Cementerio Judío
Ubicación
Fes el-Jdid, junto a las puertas del Palacio Real

El Mellah de Fez constituye un contrapunto arquitectónico y cultural absoluto respecto a la medina musulmana de Fez. Creado para albergar y proteger a la comunidad hebrea bajo el amparo de los sultanes de Marruecos, es el barrio judío fundacional del país.

Calles históricas del Mellah de Fez con sus características casas de balcones de madera calada y herrería tradicional.
Josep Renalias (CC BY-SA 3.0)

Una arquitectura abierta a la calle

A diferencia de las casas musulmanas tradicionales, cerradas sobre patios interiores ciegos para preservar la intimidad familiar, las viviendas del Mellah cuentan con amplios ventanales y voladizos balcones de madera tallada y hierro forjado que dan directamente a la calle pública, reflejando costumbres sociales completamente distintas.

El Cementerio Judío de Fez

En el extremo meridional del barrio se extiende el Cementerio Judío, un inmenso mar de túmulos funerarios abovedados y encalados en un blanco impoluto sobre la ladera de la colina. En él reposan santos rabinos como Solica Hatchuel, venerada tanto por judíos como por musulmanes marroquíes.

Joyerías de plata: La arteria principal del Mellah sigue albergando joyerías, un oficio muy ligado a la historia del barrio.

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Qué es un mellah

En Marruecos se llama mellah al barrio donde vivía la comunidad judía de una ciudad. Hubo varios a lo largo del país, y el de Fez es de los más conocidos.

La palabra se suele relacionar con la sal, aunque las explicaciones sobre su origen varían según las fuentes, y conviene tomarlas como tradiciones más que como certezas.

Lo que sí es seguro es que estos barrios se organizaron junto a los centros de poder, como una forma de proximidad y de protección, y que desarrollaron una vida propia muy rica.

En Fez, el mellah está en Fes el-Jdid, la ciudad nueva de la dinastía meriní, junto al palacio real. Antes de esta ubicación, la comunidad judía habitaba en la medina antigua, y el traslado cambió la geografía de la ciudad.

Las fuentes no coinciden del todo en la fecha del cambio, así que es mejor quedarse con la idea general: el mellah actual nació como parte del crecimiento de la capital meriní.

Un paseo por sus calles

Lo primero que llama la atención al entrar es la diferencia con la medina musulmana: calles algo más abiertas, edificios de varias plantas y fachadas con balcones sobre la vía pública. Esos balcones de madera y hierro, a menudo con barandillas trabajadas, son la seña de identidad del barrio.

Si levantas la vista, verás que muchos conservan el aire de otra época, aunque algunos estén deteriorados o muy restaurados.

El ambiente de hoy es distinto del que tuvo el barrio en su apogeo. Gran parte de la comunidad judía marroquí emigró a lo largo del siglo XX, y las casas fueron ocupándose con otros vecinos.

Aun así, el trazado, los portales y algunos edificios siguen contando la historia de quienes los habitaron. Pasea con curiosidad y discreción, porque es un barrio donde la gente vive su vida cotidiana.

Sinagogas y memoria viva

Dentro del mellah se encuentra la Slat al-Fassiyin, una de las sinagogas más antiguas de la ciudad, restaurada y convertida en espacio de memoria. Su patio y su sala de oración permiten imaginar cómo era la vida religiosa de la comunidad.

Muy cerca queda la Sinagoga Ibn Danan, también en el mellah, de la que conviene informarse por separado antes de ir. Los horarios y las condiciones de acceso pueden cambiar, así que consúltalos en fuentes oficiales.

El cementerio judío, con sus tumbas blancas dispuestas en la ladera, es otro de los lugares que ayudan a comprender la profundidad del vínculo entre esta comunidad y la ciudad.

Es un espacio de respeto, donde conviene guardar silencio y no pisar las tumbas. Si quieres entrar, hazlo con actitud sobria y pregunta antes de fotografiar.

Fes el-Jdid, la ciudad nueva

Visitar el mellah es una buena excusa para conocer Fes el-Jdid, que a pesar de su nombre fue fundada en el siglo XIII. Aquí están las grandes puertas de latón del palacio real, que no se visita por dentro, pero sí se admiran desde la plaza.

Cerca hay otros rincones tranquilos, como las calles con tiendas de uso cotidiano y la antigua mezquita de los tiempos meriníes.

Consejos para la visita

Una mañana tranquila es un buen momento para recorrer el barrio, cuando hay menos tránsito y la luz resalta los detalles de las fachadas. Lleva calzado cómodo y, si te acercas a las tiendas de joyería, fíjate en la técnica de la plata y compara con calma antes de comprar.

No tengas prisa y no aceptes ofertas que no te convenzan: pregunta, regatea con educación y decide a tu ritmo.

Para una ruta redonda, combínalo con el palacio real, el barrio de Fes el-Jdid y los jardines cercanos. Si quieres entender el contexto, completa tu día con una visita a la medina de Fes el-Bali, que muestra el contraste entre los dos mundos urbanos de la ciudad.

Qué ver cerca

Desde el mellah llegas a pie a las puertas del palacio real y a los jardines próximos. Un poco más lejos, en dirección a la medina antigua, están la puerta Bab Bou Jeloud y las madrazas Bou Inania y Al-Attarine. Todo esto se puede enlazar en una jornada completa si te organizas con calma.