Al-Qarawiyyin, la universidad que fundó Fátima al-Fihri en Fez
La Mezquita y Universidad de al-Qarawiyyin en Fez es reconocida por la UNESCO y el Libro Guinness como la institución de educación superior más antigua del mundo en funcionamiento continuo. Fundada en 859 por Fátima al-Fihri, fue uno de los grandes centros intelectuales del Mediterráneo medieval.
Por Daniel · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Fundación
- Año 859 d.C. por Fátima al-Fihri
- Récord histórico
- Universidad más antigua del planeta en activo
- Acceso a la mezquita
- Reservado a fieles musulmanes (patio visible desde las puertas)
- Biblioteca histórica
- Custodia manuscritos medievales de gran valor
En el corazón palpitante de Fes el-Bali, la Mezquita y Universidad de al-Qarawiyyin es el mayor orgullo espiritual y académico de Fez y de todo Marruecos. Durante siglos atrajo a eruditos de la talla de Ibn Jaldún o Maimónides, según la tradición.

Fundación por una mujer visionaria
Fátima al-Fihri, una acaudalada refugiada llegada de la ciudad tunecina de Kairuán, invirtió, según la tradición, su herencia paterna en edificar un complejo educativo y espiritual para su comunidad de acogida.
Con el tiempo, el centro llegó a ser una institución que enseñaba gramática, astronomía, medicina, matemáticas y teología islámica.
Cómo apreciarla siendo no musulmán: Aunque la sala de oración, con capacidad para miles de fieles, está reservada al culto islámico, las puertas monumentales suelen permanecer abiertas durante el día, permitiendo admirar el patio central con sus fuentes de mármol y arcos de herradura policromados.
La legendaria biblioteca medieval
Su biblioteca anexa, completamente restaurada en los últimos años, alberga tesoros documentales invaluables, entre los que destaca un ejemplar del Corán del siglo IX escrito sobre pergamino de piel de gacela en caligrafía cúfica primitiva y una copia de 1320 de una obra de jurisprudencia de Averroes.
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De mezquita de barrio a centro del saber
El nombre de al-Qarawiyyin recuerda a Kairuán, la ciudad tunecina de la que procedía la familia de su fundadora, y lo mismo ocurre con otros nombres del barrio, que conservan la huella de las comunidades llegadas a Fez en los primeros siglos.
Con el tiempo, la mezquita dejó de ser solo un lugar de oración: en torno a sus columnas se formaron círculos de estudio donde maestros y alumnos debatían textos religiosos, jurídicos y científicos.
La institución creció gracias a las ampliaciones sucesivas de las dinastías que gobernaron Marruecos. En el siglo XII, bajo los almorávides, el edificio se amplió de manera considerable, y los meriníes añadieron después elementos decorativos y espacios para la enseñanza.
El resultado es un conjunto estratificado, donde cada época ha dejado su sello sin borrar del todo lo anterior.
Una universidad que sigue en marcha
Durante siglos, la enseñanza en al-Qarawiyyin siguió el modelo tradicional de las mezquitas-universidad, con clases al pie de las columnas y títulos otorgados por los propios maestros.
A mediados del siglo XX pasó a integrarse en el sistema universitario del Estado marroquí, y desde entonces combina su legado histórico con estudios más contemporáneos, sobre todo relacionados con las ciencias islámicas y la lengua árabe.
Esa continuidad es lo que explica su fama internacional: se la considera una de las instituciones docentes más antiguas del mundo que sigue funcionando.
Conviene tomar con cautela cualquier afirmación que la presente como la primera universidad de la historia, porque la definición de universidad cambia según el criterio que se aplique, pero su peso histórico no admite discusión.
La biblioteca, un tesoro restaurado
La biblioteca de al-Qarawiyyin tiene una historia propia. Durante generaciones reunió manuscritos de gran valor sobre religión, derecho, astronomía, medicina y otras materias, y su estado de conservación se fue deteriorando con el paso del tiempo.
Una restauración dirigida por una arquitecta marroquí permitió recuperar los espacios y reorganizar la custodia de los fondos, y la biblioteca volvió a abrir sus puertas tras la restauración.
El acceso a los manuscritos está limitado por razones de conservación, de modo que no se trata de una sala de consulta abierta a cualquier visitante.
Si te interesa ver el espacio, conviene averiguar con antelación si se organizan visitas en las fechas de tu viaje, porque las condiciones cambian y no siempre se mantienen. Aun sin entrar, sabrás que estás junto a uno de los archivos intelectuales más importantes del mundo árabe.
El barrio que rodea la mezquita
Una de las mejores formas de entender al-Qarawiyyin es caminar por sus alrededores. Muy cerca se encuentra la Madraza al-Attarine, del siglo XIV, con un patio revestido de zellige y madera de cedro que puede visitarse.
A pocos pasos, la zawiya de Moulay Idriss II guarda el sepulcro del fundador de la ciudad y es un lugar de peregrinación muy querido por los habitantes de Fez.
Cuando te acerques, observa el ambiente de los zocos que rodean la mezquita. En la plaza de al-Seffarine los artesanos del cobre martillean sus piezas, y el sonido de los golpes forma parte de la banda sonora del barrio.
En las inmediaciones también está la fuente Nejjarine, rodeada de carpinteros y con un antiguo caravasar que hoy alberga un museo dedicado a la madera.
Cómo observar sin molestar
Cuando te asomes a las puertas abiertas, hazlo desde el umbral y sin traspasarlo, respetando la indicación de que el interior queda reservado a los fieles. Evita fotografiar a las personas que rezan, y si quieres hacer fotos del patio visible, intenta que nadie aparezca de manera reconocible.
Un gesto discreto y silencioso es la mejor forma de agradecer que se te permita mirar.
Vístete con sobriedad y evita las camisetas sin mangas o los pantalones muy cortos. No tengas prisa: el valor de este lugar está más en entender la cantidad de historia que concentra que en ver muchas cosas.
Si te apetece ampliar la experiencia, lee antes algo sobre Fátima al-Fihri y sobre la vida intelectual de la Fez medieval, y luego observa el barrio con otros ojos.





