Itaipú, la represa binacional que comparten Brasil y Paraguay

La Usina Hidroeléctrica de Itaipú Binacional es una de las mayores obras de ingeniería del planeta, construida conjuntamente por Brasil y Paraguay sobre el río Paraná en Foz do Iguaçu. Con 14.000 MW de potencia instalada, ofrece tours panorámicos por su presa de 8 km y descensos a sus turbinas.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Presa monumental y vertedero de la central hidroeléctrica binacional de Itaipú sobre el río Paraná.
Deni Williams from São Paulo, Brasil, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

El coloso energético del río Paraná

Situada al norte de Foz do Iguaçu, la central de Itaipú es un ejemplo destacado de la ingeniería moderna en Brasil. La cantidad de hormigón vertida en su presa equivale a construir 210 estadios de fútbol del tamaño del Maracanã.

De los miradores exteriores al corazón de las turbinas

El circuito panorámico en autobús bordea el inmenso lago artificial y el vertedero de agua.

El tour especial desciende al interior de la presa para contemplar los ejes giratorios de las turbinas y la sala de mando central binacional donde una línea en el suelo divide físicamente a Brasil y Paraguay.

El complejo se complementa con la visita al Refugio Biológico Bela Vista y al monumento del Marco das Três Fronteiras.

Requisito de calzado cerrado:

Para realizar el tour 'Itaipu Especial' a las turbinas se exige calzado estable y de tacón bajo por motivos de seguridad, además de un documento de identidad con foto.

Historia de una obra binacional

Itaipú nació de un acuerdo entre Brasil y Paraguay firmado a comienzos de los años setenta, con el objetivo de aprovechar el enorme caudal del río Paraná en el tramo que hace de frontera entre ambos países.

El nombre procede del guaraní y suele traducirse como piedra que suena, en alusión a un islote rocoso que existía en ese lugar. Las obras fueron gigantescas: se desvió el cauce del río, se levantaron varios tipos de presa y se movilizó a decenas de miles de trabajadores durante años.

La primera turbina empezó a generar energía en 1984.

Un detalle histórico que sorprende a muchos viajeros es el efecto del embalse sobre el paisaje. Al llenarse el lago artificial quedaron sumergidas las llamadas Sete Quedas, un conjunto de saltos que durante mucho tiempo se consideró uno de los más caudalosos de la región.

Desapareció bajo el agua, y es un recuerdo que todavía se menciona con cierta nostalgia en la zona. Conocer esta parte de la historia ayuda a ver la usina no solo como una proeza técnica, sino también como una decisión que transformó el territorio.

Cómo funciona y qué hace especial a Itaipú

La energía se reparte a partes iguales entre los dos países propietarios. Paraguay consume solo una fracción de lo que le corresponde y cede el resto a Brasil, de modo que la central abastece una parte muy importante de la electricidad paraguaya y una proporción notable de la brasileña.

Hay además una particularidad técnica curiosa: las redes eléctricas de ambos países trabajan con frecuencias distintas, así que la usina cuenta con unidades adaptadas a cada una y con equipos que convierten la corriente cuando hace falta.

El principio de funcionamiento es el de cualquier hidroeléctrica, pero a otra escala. El agua del embalse baja por enormes conductos, hace girar las turbinas y estas mueven los generadores. Después, el agua vuelve al cauce del río.

Cuando las lluvias son muy intensas y el nivel sube demasiado, se abre el vertedero para liberar el exceso, y el espectáculo del agua cayendo por los canales es uno de los momentos más fotogénicos de la visita, aunque no ocurre todos los días ni se puede prever con seguridad.

Qué esperar de la visita

Lo habitual es combinar un recorrido en autobús por los alrededores de la presa con paradas en miradores y, según la modalidad elegida, con visitas a zonas técnicas.

Verás el muro de contención, el lago que se pierde hacia el horizonte y la escala de las estructuras, que solo se aprecia de verdad al estar delante.

Lleva un documento de identidad, porque se trata de una instalación estratégica con controles de acceso, y atiende a las indicaciones del personal en todo momento.

Las condiciones de cada recorrido, los requisitos de vestimenta y la disponibilidad cambian con el tiempo, por lo que conviene revisarlos en la web oficial antes de organizar el día. Si viajas con niños, comprueba si hay límites de edad para las zonas interiores.

Piensa también que buena parte del recorrido es al aire libre y con poca sombra: gorra, protector solar y agua son buenos aliados en los meses cálidos.

Combinarla con otros planes

La usina se encuentra a una distancia razonable del centro de la ciudad y suele ocupar una mañana o una tarde.

Muchos viajeros la unen con el refugio biológico cercano, donde se aprecia cómo se ha trabajado en la conservación de fauna en el entorno del embalse, y con una parada en el hito de las tres fronteras.

Si el tiempo lo permite, ver el atardecer sobre el lago es un buen cierre para un día dedicado a la ingeniería y la historia reciente de la región.

Por último, si te gusta entender cómo funcionan las cosas, aprovecha las explicaciones del guía y haz preguntas. Es una de esas visitas que cambian según la curiosidad de cada uno: para unos es una lección de energía y geopolítica, para otros un simple paseo entre estructuras gigantescas.

En ambos casos, el contraste con la naturaleza exuberante de las cataratas, a pocos kilómetros, resulta muy llamativo.