Pirámides redondas en Guachimontones, a una hora de Guadalajara
Guachimontones es un singular asentamiento arqueológico prehispánico de la Tradición Teuchitlán ubicado a una hora de Guadalajara. Es famoso mundialmente por sus pirámides escalonadas de diseño concéntrico y base circular, una arquitectura ceremonial muy singular dentro de Mesoamérica.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
La Zona Arqueológica de Guachimontones es uno de los yacimientos prehispánicos más singulares del occidente de Jalisco y México.

La arquitectura circular de la tradición Teuchitlán
Desarrollada entre el 300 a.C. y el 900 d.C., esta civilización creó un modelo arquitectónico muy singular: pirámides cónicas escalonadas de planta estrictamente circular rodeadas por un patio circular concéntrico y banquetas con plataformas rectangulares.
El Gran Guachi es la pirámide circular principal del conjunto, y en lo alto de estas estructuras se cree que se colocaba un poste ceremonial para un rito parecido al del volador.
Juego de pelota y Museo interpretativo Phil Weigand
El sitio cuenta con uno de los juegos de pelota más grandes de Mesoamérica y el moderno Centro Interpretativo Guachimontones Phil Weigand, con maquetas, piezas arqueológicas originales y vídeos explicativos.
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Quiénes levantaron estos círculos
Los constructores de Guachimontones no dejaron escritura conocida, así que lo que sabemos procede de la arqueología. Pertenecían a una sociedad del occidente de México que se organizó en torno al valle de Teuchitlán y que mantuvo contactos con otras regiones.
Su forma de entender el espacio, con plazas y estructuras circulares, es muy distinta de la arquitectura de piedra escalonada que muchos imaginan al pensar en Mesoamérica, y por eso este sitio sorprende tanto a quien llega esperando pirámides cuadradas.
Durante mucho tiempo el lugar pasó casi inadvertido. Los montículos cubiertos de vegetación se tomaban por simples elevaciones del terreno, y fue el trabajo de investigadores y la observación aérea lo que permitió reconocer el patrón circular.
Desde entonces las excavaciones y las restauraciones han ido devolviendo forma a los edificios. Esa historia reciente de redescubrimiento explica que el sitio sea relativamente joven como destino turístico y que siga produciendo hallazgos.
Otro dato que ayuda a entender la cultura de la región son las tumbas de tiro, cámaras funerarias excavadas bajo tierra a las que se accedía por un pozo vertical. En ellas aparecieron figuras de cerámica que representan personas, animales y escenas de la vida cotidiana.
Esas piezas son una de las fuentes principales para imaginar cómo vivían, cómo se vestían y qué lugar ocupaban los rituales en la vida de aquellas comunidades.
Qué mirar durante el recorrido
Lo primero es la geometría. Desde lo alto de las plataformas se aprecia mejor la composición de anillos concéntricos, y el efecto es muy distinto según la hora del día y la posición del sol.
Camina alrededor de uno de los círculos, observa cómo se repiten las plataformas pequeñas dispuestas a su alrededor y fíjate en la relación entre el edificio central y el espacio abierto. Ese diseño tenía sentido ceremonial, no sólo decorativo.
El entorno natural es parte de la experiencia. El sitio se encuentra en un valle de paisaje abierto, con vistas hacia el volcán de Tequila y campos de agave en la zona.
Esa combinación de arqueología y paisaje explica que muchas personas lo incluyan en rutas que mezclan cultura, naturaleza y gastronomía. Lleva el tiempo suficiente para detenerte en los miradores y leer los paneles, que ayudan a ubicar cada edificio dentro del conjunto.
El centro interpretativo vale la pena antes o después del recorrido. Las maquetas y las vitrinas ayudan a imaginar cómo se vería el conjunto completo, algo difícil de percibir al caminar entre ellos, porque muchos edificios están parcialmente reconstruidos.
Si tienes la opción de contratar un guía local, aprovéchalo: su explicación sobre el ritual, la astronomía y las tumbas hace que las piedras cobren sentido.
Consejos y qué ver cerca
Antes de ir, consulta los horarios y las condiciones de acceso en los canales oficiales, porque pueden cambiar. Lleva agua, protección solar y calzado resistente, ya que buena parte del recorrido se hace al aire libre y con pocas zonas de sombra.
Si vas en temporada de lluvias, ten en cuenta que el suelo puede estar embarrado y que las tormentas de la tarde son frecuentes en el occidente de México.
La excursión se combina bien con el pueblo de Teuchitlán y con la zona de la laguna cercana, donde puedes pasear y comer sin prisas. Quien disponga de más tiempo puede enlazarla con el paisaje agavero y los pueblos de la región tequilera.
Desde Guadalajara es un viaje de ida y vuelta en el día, pero conviene salir temprano para tener margen y no depender de las horas de más calor.








