Las Peñas, casas de caña guadua sobre el Guayas desde hace cuatro siglos
El barrio Las Peñas es el sector patrimonial más antiguo de Guayaquil, con más de 400 años de historia. Su empedrada calle Numa Pompilio Llona bordea el río Guayas con casonas de madera, talleres de pintores y memoria de ilustres huéspedes como Hemingway y Neruda.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
El barrio tradicional de Las Peñas es el alma arquitectónica colonial de Guayaquil, principal urbe costera de Ecuador.

Casonas de madera y calle Numa Pompilio Llona
La sinuosa calle Numa Pompilio Llona conserva imponentes residencias señoriales construidas en madera. Fue hogar de presidentes ecuatorianos y refugio de personalidades como Ernest Hemingway y Pablo Neruda.
Artistas plásticos exponen lienzos y esculturas en las fachadas, creando una atmósfera bohemia destacada en nuestra guía turística de Guayaquil.
Consejo del viajero
Visita el barrio al caer la tarde para conectar el paseo con la vecina zona gastronómica de Puerto Santa Ana.
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Un barrio ligado al río y al cerro
Las Peñas se extiende a los pies del cerro Santa Ana, junto al río Guayas, y esa posición explica buena parte de su carácter. El río fue durante siglos la puerta de entrada y salida de mercancías, y el barrio creció con la actividad del puerto.
Hoy la vista hacia el agua y las laderas sigue siendo uno de sus mayores atractivos, sobre todo cuando el sol baja y cambia la luz sobre las fachadas.
Guayaquil sufrió a lo largo de su historia incendios que arrasaron buena parte de sus construcciones de madera, por lo que conservar casas antiguas tiene un valor especial.
Cada vivienda que se mantiene en pie es un testimonio de cómo vivía una ciudad comercial, abierta al comercio del cacao y a las influencias que llegaban por mar.
Cómo recorrer el barrio
Lo mejor es empezar por la calle Numa Pompilio Llona y avanzar despacio, observando los balcones, los zaguanes y los detalles de las carpinterías. El nombre recuerda a un poeta guayaquileño del siglo XIX, y pasear por ella permite imaginar cómo era la vida de la élite portuaria.
Entra en las galerías y talleres que estén abiertos, porque muchos artistas reciben con gusto a quien se interesa por su obra.
Desde el barrio parte la subida al cerro Santa Ana, con escalones numerados y pequeñas paradas con cafés y tiendas de artesanías. Al llegar arriba encontrarás un mirador con una capilla y un faro desde donde se domina el río, el centro y buena parte de la ciudad.
Es una buena forma de entender cómo se ordena Guayaquil y por dónde se extendió.
Consejos prácticos
El clima de Guayaquil es cálido y húmedo, de modo que conviene llevar agua, ropa ligera y protección solar, y subir las escaleras sin prisa. Si vas en temporada de lluvias, el calzado con buen agarre se agradece, porque los escalones y los adoquines pueden resbalar. Por la tarde el ambiente es más agradable y la luz favorece las fotos.
Como en cualquier zona turística de una gran ciudad, cuida tus objetos personales y sigue las recomendaciones de las autoridades locales sobre horarios y zonas más seguras.
Antes de ir, consulta en la web oficial del municipio si hay eventos, cierres o actividades especiales, porque el barrio suele animarse con exposiciones y fiestas.
Qué ver cerca
A poca distancia se encuentra el paseo del malecón, con sus jardines, miradores y espacios para pasear a orillas del río.
Combinar Las Peñas con ese paseo y con el cerro Santa Ana permite armar una jornada completa en el borde histórico de Guayaquil, con una mezcla agradable de historia, arte y vistas abiertas.
Al pie del cerro Santa Ana y junto al río Guayas
Las Peñas se extiende al pie del cerro Santa Ana, la pequeña colina que sirvió de atalaya natural sobre el río Guayas durante siglos.
Desde el barrio parte una escalera que asciende entre casas pintadas de colores, con cafés, galerías y tiendas de artesanía a ambos lados, y cuyos peldaños llevan numeración hasta la cima. Subir despacio, deteniéndote en los descansillos, es una forma tranquila de conocer la vida cotidiana de los vecinos.
Arriba hay una pequeña capilla y un faro desde donde se contempla el curso del río, el paseo del Malecón 2000 y buena parte de la ciudad.
Guayaquil sufrió grandes incendios en su historia, y por eso muchas de sus construcciones antiguas son reconstrucciones posteriores, lo que explica el carácter de las casas de madera que sobreviven en el barrio.
Mirar la ciudad desde allí ayuda a entender su relación con el río, siempre presente como vía de comercio y de vida.





