Manglares, aves y cocodrilera en la isla Santay
La Isla Santay es un humedal protegido de más de 2.000 hectáreas en medio del río Guayas, conectado con Guayaquil por un puente peatonal basculante, cerrado desde noviembre de 2025. Ofrece senderos de pasarelas para recorrer en bicicleta, avistamiento de aves y una cocodrilera comunitaria.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
El Área Nacional de Recreación Isla Santay es el pulmón verde insular de Guayaquil en Ecuador, situada frente al malecón urbano. Aviso: el puente de acceso a la isla Santay está cerrado desde noviembre de 2025 y, según medios locales, el acceso turístico seguía cerrado en septiembre de 2026. Consulta la web oficial antes de planificar la visita.

Cruce peatonal sobre la ría y ecoaldea Santay
El acceso se hace por el puente peatonal y ciclista desde Guayaquil, hoy cerrado, con vistas al tráfico de barcos mercantes. Al llegar a la isla, pasarelas elevadas de madera serpentean por el manglar hasta la ecoaldea comunitaria y el criadero de cocodrilos de la costa.
Es una de las mejores excursiones familiares y ecoturísticas de la guía de Guayaquil.
Consejos prácticos
Cuando el acceso esté abierto, alquila una bicicleta en la caseta de acceso para realizar el recorrido con comodidad y lleva repelente de mosquitos y agua.
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Un humedal a las puertas de la ciudad
Lo sorprendente de Santay es lo cerca que está de una gran urbe. Basta cruzar un tramo del río para pasar del tráfico y los edificios a un paisaje de agua, manglar y silencio.
La isla forma parte de un humedal de gran valor ecológico y cuenta con reconocimiento internacional como sitio de importancia para las aves y la biodiversidad, algo poco habitual en el entorno inmediato de una ciudad de este tamaño.
Ese estatus de protección explica el carácter del lugar. No es un parque de atracciones ni un paseo urbano, sino un espacio donde la naturaleza manda y los visitantes se adaptan a ella.
Se recorre a pie o en bicicleta, se habla en voz baja y se aceptan las normas básicas de cuidado, como no dejar residuos ni salirse de los caminos señalizados.
Manglar, aves y vida en el agua
El manglar es el protagonista del paisaje. Sus raíces aéreas sujetan el fango y sirven de refugio a cangrejos, peces jóvenes y moluscos, y con ellos atraen a las aves que se alimentan de esa abundancia.
Según la época del año y la hora, es posible ver garzas, martines pescadores y otras especies de ribera, además de aves migratorias que hacen escala en estos humedales.
Para observarlas con éxito, lo mejor es moverse despacio y con atención. Las primeras horas de la mañana suelen ser las más activas, y unos prismáticos sencillos marcan una diferencia notable.
Si no los tienes, no te preocupes: el simple hecho de detenerte en las zonas más abiertas de las pasarelas permite ver movimiento en las orillas y escuchar un paisaje sonoro muy distinto al de la ciudad.
Los cambios de marea influyen en lo que verás. Cuando el agua baja, quedan al descubierto los bancos de lodo y los crustáceos que lo habitan; cuando sube, el manglar parece flotar y el ambiente se vuelve más sereno. Conviene tener presente que el paisaje cambia de un momento a otro.
La comunidad y la cocodrilera
En la isla vive una pequeña comunidad que ha encontrado en el ecoturismo una forma de mantener su vida en el lugar. Sus integrantes ofrecen orientación, pequeñas actividades y servicios sencillos, y parte de la experiencia consiste precisamente en conocer su manera de relacionarse con el entorno. Tratar con respeto y curiosidad a quienes viven allí enriquece mucho la visita.
La cocodrilera es uno de los puntos que más interés despierta, sobre todo entre las familias. Allí se muestran ejemplares de cocodrilo de la costa, una especie amenazada, y se explica por qué su conservación es importante para los ecosistemas de manglar.
Es un buen lugar para aprender, pero recuerda mantener la distancia, seguir las indicaciones del personal y no intentar tocar ni alimentar a los animales.
Cómo organizar el día en la isla
Calcula una jornada tranquila: la isla se disfruta mejor sin prisas y con paradas frecuentes.
Lleva repelente, protección solar, agua y calzado cerrado, porque el clima húmedo y los insectos se notan.
Guarda tus pertenencias en una mochila ligera y evita cargar objetos innecesarios sobre las pasarelas.
Revisa antes de salir si el acceso está abierto: el puente peatonal está cerrado desde noviembre de 2025 tras el choque de una embarcación, y conviene confirmar en fuentes oficiales su estado, los días de apertura y las normas vigentes.
Después de la visita, el malecón cercano es un buen sitio para descansar y comentar lo visto. El contraste entre la calma del humedal y el movimiento de la orilla urbana ayuda a valorar mejor lo que significa tener un espacio natural protegido a pocos minutos de la ciudad.





