Mantas de cinco metros pasan por la estación de limpieza de Manta Point

Manta Point (Karang Makassar) es un famoso arrecife y estación de limpieza marina de más de 2,5 km de longitud en el Parque Nacional de Komodo. Es uno de los lugares más conocidos de Indonesia para nadar y hacer snorkel junto a mantarrayas de arrecife (Mobula alfredi) de hasta cinco metros de envergadura.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Ubicación
Frente a la costa este de la isla de Komodo, Parque Nacional de Komodo
Tamaño mantas
De 3 a 5 metros de envergadura con ejemplares normales y mantas negras (morfo melánico)
Tipo de actividad
Snorkel a la deriva (drift snorkel) siguiendo la corriente del barco
Mejor temporada
Todo el año
Estación de limpieza
Bancos de peces limpiadores (lábridos) que desparasitan la piel de las mantas

El santuario de gigantes marinos de Karang Makassar

Las ricas corrientes marinas que fluyen entre el océano Pacífico y el océano Índico a través del estrecho de Komodo arrastran enormes masas de plancton hacia el arrecife de Manta Point, atrayendo a decenas de mantarrayas en las Islas Komodo e Indonesia.

Majestuosas mantarrayas oceánicas gigantes planeando sobre las corrientes del arrecife en Manta Point, Komodo.
Siharaditia, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La experiencia del Drift snorkel entre mantas

El avistamiento se realiza habitualmente mediante snorkel a la deriva: los capitanes detectan las siluetas oscuras de las mantas flotando cerca de la superficie, los viajeros saltan al agua y se dejan llevar suavemente por la corriente marina mientras las mantas hacen elegantes bucles alimentándose de plancton a escasos metros.

Código ético de interacción marina

Está terminantemente prohibido tocar a las mantarrayas o interponerse en su trayectoria de nado para no dañar la capa mucosa protectora de su piel ni asustarlas.

La excursión a Manta Point suele complementarse con una parada en el banco de arena emergido de Taka Makassar y la Isla Kanawa.

Qué es una estación de limpieza

Manta Point funciona como un pequeño centro de servicios para animales grandes. En ciertos tramos del arrecife viven peces pequeños que se alimentan de parásitos y de piel muerta, y las mantarrayas acuden a esos puntos para que las limpien.

Se acercan despacio, se colocan sobre la zona y dejan que los peces hagan su trabajo. Entender este comportamiento ayuda a saber por qué hay tantos ejemplares en el mismo sitio y por qué conviene no molestarlos: están ocupadas con una actividad que forma parte de su salud.

A esto se suma la comida. Las corrientes que atraviesan el parque nacional mueven grandes cantidades de plancton, que es el alimento principal de las mantas. Cuando se alinean la marea y la corriente, el agua se carga de nutrientes y los animales aparecen para alimentarse.

Por eso los avistamientos no son idénticos cada día: dependen de las mareas, de la visibilidad y de la época del año, y algunas jornadas se ven muchas mantas mientras que otras resultan más discretas.

Cómo es la experiencia en el agua

Antes de saltar, el guía suele explicar cómo se hace: entrar al agua con suavidad, mantenerse en grupo y dejar que sean las mantas quienes se acerquen. Una vez dentro, lo habitual es flotar boca abajo con la mirada puesta en el fondo y en el azul de alrededor.

De pronto aparece una silueta enorme y silenciosa que pasa muy cerca, y la sensación de tamaño es difícil de describir. Muchos viajeros dicen que la primera vez se olvidan de respirar con normalidad.

Hay que tener en cuenta que la corriente puede ser fuerte y que el mar no siempre está en calma. Si no te sientes seguro nadando, avisa al equipo: suelen disponer de chalecos y de ayuda desde el barco.

Unas buenas gafas sin fugas, unas aletas cómodas y una camiseta de lycra para protegerte del sol facilitan mucho las cosas. Practica un poco con el tubo antes de llegar, porque estar tranquilo en el agua te permitirá disfrutar de la visita en lugar de concentrarte en el esfuerzo.

Cómo ser un visitante respetuoso

Las mantarrayas son animales sensibles y las normas del parque existen para protegerlas. No las toques, no las persigas, no te pongas delante de su trayectoria y no uses flash ni pantallas que las deslumbren. Mantén una distancia prudente y evita bucear sobre ellas o agruparte en exceso.

Si el animal cambia de dirección o se aleja, déjalo marchar. Un encuentro respetuoso suele durar más y ofrece mejores imágenes que una persecución, porque las mantas se vuelven más confiadas cuando nadie las agobia.

También conviene pensar en la huella que dejas. Usa un protector solar que no dañe el arrecife, no lances basura desde el barco y no pises ni agarres el coral.

Elige operadores que expliquen las normas y que limiten el número de personas en el agua, porque eso mejora la experiencia de todos. Consulta las condiciones vigentes del parque nacional y las recomendaciones de seguridad antes de reservar.

Combinar la visita con otras paradas

Manta Point suele incluirse en las rutas por el parque junto con playas y arrecifes cercanos, y es habitual alternar un día de mantas con otro dedicado a los dragones o a los miradores.

Piensa en cómo repartir tu tiempo: si tu estancia es corta, conviene elegir una excursión que reúna varias paradas, y si dispones de más días, puedes escoger rutas más tranquilas con menos prisa entre escalas.