Flamencos silvestres a pocos pasos de la playa, en la laguna de Jan Thiel
Las salinas y la laguna de Jan Thiel, al este de Willemstad, son unas 80 hectáreas de lagunas hipersalinas donde se alimentan flamencos del Caribe en libertad. Están a un paseo de la playa de Jan Thiel, la entrada es libre y los senderos pasan junto a muros de la antigua industria de la sal, anteriores a 1863.
Por Natalia
A poca distancia a pie de las tumbonas de Jan Thiel el paisaje cambia por completo. Desaparecen los bares de playa y aparece un terreno seco de cactus y arbustos, con lagunas de agua quieta, costras de sal rosada en las orillas y, si hay suerte, una fila de flamencos con la cabeza metida en el agua.
Es uno de los contrastes más curiosos de Curazao: una zona protegida por su valor para las aves, rodeada de urbanizaciones y resorts. No hay taquilla ni centro de visitantes. Solo senderos, restos de muros y el ruido del viento.
- Ubicación
- Costa sur de Curazao, al este de Willemstad, junto a la playa de Jan Thiel
- Cómo llegar
- Aparcamiento de la playa de Jan Thiel o de Bapor Kibrá; luego a pie
- Entrada
- Libre, sin taquilla
- Tiempo de visita
- Entre una y dos horas de caminata
- Mejor momento
- Primera hora de la mañana
- Accesibilidad
- Senderos de tierra y caliza, con tramos erosionados
Ochenta hectáreas de agua salada junto a la costa sur
Las lagunas ocupan unas 80 hectáreas en la costa sur de la isla, al este de Willemstad, y están rodeadas de bosque seco. Son hipersalinas: el agua tiene más sal que el mar, porque entra poco y se evapora mucho con el sol constante.

BirdLife International las incluyó en un Área Importante para las Aves de 432 hectáreas, que suma las lagunas, el bosque que las rodea y las aguas costeras cercanas. Dos razones pesaron en esa decisión: las colonias de cría de charrancito americano y charrán común, y su papel como zona de alimentación del flamenco del Caribe.
Lo que cuentan los muros de las antiguas salinas
Curazao es árida y nunca fue buena tierra para el cultivo. Por eso muchas plantaciones coloniales se volcaron en lo que sí sobraba: agua de mar. Se dejaba entrar en estanques poco profundos, se cerraba el paso y el sol hacía el resto, hasta dejar una capa de sal que se recogía a mano.
La zona toma su nombre de la antigua plantación de Jan Thiel, una de las que vivieron de la sal. Según la ruta de observación de aves del Caribe (Caribbean Birding Trail), aún quedan muchos restos de la industria salinera anterior a 1863, como muros y almacenes.
Esos muros son hoy parte del hábitat. Las divisiones de las viejas salinas crean charcas de distinta profundidad, y cada una atrae a aves diferentes: los flamencos filtran en las más someras y los pequeños limícolas corretean por los bordes de barro.
Fíjate en el suelo de las salinas secas. En muchos tramos sigue cubierto por una costra dura de sal cristalizada con un tono rosado, que viene de los mismos microorganismos que tiñen a los flamencos. Es fácil confundirla con arena desde lejos; de cerca cruje y brilla con el sol de la mañana.
Por dónde entrar y qué sendero seguir
La Caribbean Birding Trail señala cinco accesos posibles y recomienda dejar el coche en Bapor Kibrá, junto al Seaquarium, o en la última rotonda antes del Chogogo Resort, en la playa de Jan Thiel. No hay que pagar entrada.
El acceso más usado empieza en el aparcamiento de la playa de Jan Thiel y Papagayo: bordea la valla hacia la costa y toma el sendero que sube por los acantilados de caliza hacia las salinas. Otra opción llega por la carretera de Caracasbaai, al este.
Los caminos son sencillos, pero hay tramos erosionados que complican bajar hasta el borde de las salinas. Además, parte de los senderos nuevos los han abierto ciclistas de montaña y están dañando la vegetación, así que mantente en los trazados más marcados.
El flamenco del Caribe, de cerca pero no tanto
La especie que vive en Curazao es el flamenco americano o del Caribe. Su color sale de lo que come: entre otras cosas, el alga Dunaliella salina, rica en pigmentos carotenoides, y pequeños crustáceos. Por eso en lagunas como esta, tan saladas, encuentra la despensa que necesita.
Observa cómo come: camina despacio con la cabeza boca abajo, la mueve de un lado a otro y filtra el agua con el pico. Son aves tímidas, así que quédate en el sendero y no intentes acercarte para la foto. Un teleobjetivo o unos prismáticos te darán mejor vista que diez pasos más.
No esperes una colonia enorme. Jan Thiel es zona de alimentación, no de cría, y los flamencos se mueven entre lagunas según el nivel del agua y la comida. Habrá mañanas con varios ejemplares y otras sin ninguno.
Si coincides con la época de celo, quizá veas a un grupo hacer una especie de baile ritual, con movimientos sincronizados de cabeza y cuello. La especie anida en montículos de barro junto a la orilla, aunque no en estas salinas.
Otras aves para buscar en el mismo paseo
Correlimos y chorlitos en los bordes fangosos de las salinas.
La esmeralda coliazul, un colibrí pequeño, en los arbustos en flor.
El turpial amarillo y el turpial venezolano, de un naranja intenso.
El caracara y el cernícalo americano posados en lo alto.
Charranes sobre el agua en temporada de cría.
Hora, calor y qué llevar
Ve temprano. Hay muy poca sombra y a media mañana el sol del Caribe ya pega fuerte. Las primeras horas dan además mejor luz para ver el rosa del plumaje. La última hora de la tarde funciona también, pero calcula bien el regreso: no conviene andar por estos senderos de noche ni en solitario.
Calzado cerrado con buena suela: hay piedra caliza suelta.
Bastante agua, gorra y protector solar.
Prismáticos o una cámara con zum.
Teléfono con el mapa descargado, porque los senderos se cruzan.
Si prefieres no ir por tu cuenta, la Caribbean Birding Trail remite a la Curaçao Footprint Foundation, que organiza salidas ornitológicas, y algunos hoteles y centros de buceo de la zona ofrecen caminatas guiadas por las salinas.
Un consejo práctico: aunque aparques en la playa, no dejes nada a la vista dentro del coche y lleva contigo solo lo necesario en una mochila pequeña. Y si después quieres bañarte, deja la caminata para antes del baño; con la ropa mojada y la sal, el sendero se hace mucho más incómodo.
Si te quedas con ganas de más flamencos
En el oeste de la isla, junto a Sint Willibrordus, la salina de Jan Kok y las antiguas salinas de Rif-Sint Marie concentran grupos más numerosos y están protegidas como hábitat de flamencos. Desde la carretera se ven a menudo a poca distancia; aun así, detén el coche en un lugar seguro y no te bajes a perseguirlos.
Cerca está el Landhuis Jan Kok, una antigua casa de plantación que hoy funciona como museo y galería. Combinar ambas zonas en un mismo viaje te da una buena idea de cómo la sal marcó la historia y el paisaje de Curazao, de punta a punta.
Sigue explorando Jan Thiel, o descubre también Los Resorts de Jan Thiel. Más contexto sobre el país en nuestra Guía de Curazao.
¿Siempre hay flamencos en la laguna de Jan Thiel?
No. Es una zona de alimentación y los flamencos se mueven entre lagunas según el nivel del agua y la comida disponible. Ir temprano y con paciencia aumenta las posibilidades, pero algunas mañanas no aparece ninguno.
¿Hay que pagar para entrar?
Según la Caribbean Birding Trail, no hay entrada. Puedes aparcar en Bapor Kibrá, junto al Seaquarium, o en la última rotonda antes del Chogogo Resort, y seguir a pie por los senderos que suben a las salinas.
¿Qué precauciones conviene tomar en la caminata?
Ve acompañado, con agua abundante y protección solar, y no te quedes hasta que oscurezca, porque los senderos se cruzan y es fácil desorientarse. Mantente en los caminos marcados para no dañar la vegetación ni molestar a las aves.
¿Dónde hay más flamencos en Curazao?
Los grupos más numerosos suelen verse en el oeste, en la salina de Jan Kok y las antiguas salinas de Rif-Sint Marie, cerca de Sint Willibrordus. Jan Thiel tiene la ventaja de estar junto a la playa y a pocos minutos de Willemstad.





