Las coladas de lava petrificada del Parque Nacional Volcán Arenal

El Parque Nacional Volcán Arenal es uno de los grandes hitos naturales de La Fortuna en Costa Rica. Protege el estratovolcán de más de 1.600 metros de altura, senderos sobre coladas de lava petrificada de la erupción de 1968 y densos bosques tropicales con fauna silvestre.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El Parque Nacional Volcán Arenal es el gran santuario volcánico y natural de La Fortuna y uno de los paisajes más célebres de Costa Rica.

Arenal Volcano near La Fortuna, Costa Rica en costa-rica
Bernard Gagnon, Wikimedia Commons (CC0)

El imponente cono del Volcán Arenal

Con una silueta cónica casi perfecta que se eleva a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar, el Arenal permaneció dormido durante siglos hasta su violenta erupción de julio de 1968, que transformó para siempre la geografía y el ecoturismo de la región.

Caminar sobre campos de lava petrificada

El Sendero Las Coladas (1.7 km) transcurre entre bosques secundarios y asciende sobre el campo de bloques de lava basáltica negra solidificada de 1968 y 1992, ofreciendo vistas despejadas al cráter y al Lago Arenal.

En el Sector Península, pasarelas accesibles conducen a una torre mirador sobre el embalse hidroeléctrico, en un entorno de bosque con coatíes, tucanes y monos aulladores.

Mejor visibilidad: Inicia la caminata temprano por la mañana, cuando el cono volcánico suele estar libre de nubosidad antes de que suba la humedad de la tarde.

El volcán antes y después de su gran erupción

Antes de la erupción de 1968, el cono estaba cubierto de bosque y para muchos vecinos era una montaña más, sin fama de volcán peligroso. La erupción de julio de aquel año abrió nuevos cráteres en la ladera, arrasó zonas cercanas y causó víctimas en los poblados próximos.

Después siguió con actividad casi continua durante décadas, con columnas de gas, estruendos y rocas incandescentes visibles de noche, hasta que a partir de 2010 entró en una fase de reposo.

Hoy no se ven ríos de lava ni explosiones, y es importante saberlo antes de ir para no esperar un espectáculo que ya no se produce.

Un parque para la vida silvestre

El parque protege bosque húmedo tropical en las faldas del volcán, con zonas que se han ido regenerando sobre antiguos terrenos arrasados.

Entre los árboles es habitual ver coatíes rebuscando en el suelo, monos en las ramas y aves de colores como los tucanes o las oropéndolas, que cuelgan sus largos nidos de las copas más altas.

Tampoco faltan las mariposas y los insectos, que animan los claros del bosque cuando sale el sol, y al atardecer se escucha el coro de ranas e insectos que da a la selva su banda sonora más característica. Si te detienes unos minutos en silencio, el bosque se vuelve mucho más generoso.

Conviene recordar que no está permitido subir al cráter ni acercarse a las zonas restringidas cercanas al cono. El volcán se contempla desde los senderos y miradores habilitados, y respetar esa norma forma parte de la visita responsable.

Cómo leer el paisaje de lava

Al caminar sobre los antiguos flujos, fíjate en los bloques oscuros y angulosos: algunos están desnudos y otros ya cubiertos de líquenes, musgos y helechos, los primeros colonizadores de la roca. Más lejos aparecen arbustos y árboles jóvenes, hasta llegar a un bosque más maduro.

Ese gradiente muestra, en pocos pasos, cómo la naturaleza recupera un terreno devastado, y es una de las lecciones más interesantes del recorrido. Al fondo, el lago ofrece un contraste de azul sobre el verde y el negro.

Consejos para sacar partido a la visita

El cono suele esconderse entre nubes a partir de media mañana, así que no des por hecho que lo verás despejado a cualquier hora. Lleva prismáticos para observar aves y detalles de la ladera, y un impermeable ligero, porque la lluvia llega de forma rápida e irregular.

Avanza con calma, sin salirte del camino, y consulta en la web oficial del parque el estado de los senderos y las normas vigentes antes de organizar la jornada.

El lago Arenal y el viento

A los pies del volcán se extiende el lago Arenal, un embalse construido para generar electricidad y regular el agua en la región.

Su superficie refleja el cono en los días despejados, y el viento que sopla con fuerza en la zona lo ha convertido en un lugar conocido por los aficionados al windsurf y al kitesurf. Aunque no practiques deportes, el paisaje del lago es un buen contrapunto al bosque del parque.

Un volcán en reposo que se contempla desde lejos

Durante años el Arenal fue uno de los volcanes más activos de Costa Rica, con erupciones frecuentes que se veían de noche como puntos incandescentes en la ladera. Hoy se encuentra en una fase de reposo, y lo que se ofrece al visitante es una montaña tranquila rodeada de bosque.

Eso no le resta atractivo: su silueta casi perfecta sigue siendo una de las imágenes más reconocibles del país.

Aprovecha las pausas del recorrido para sentarte, respirar y mirar el cono con calma. Las nubes que lo cruzan cambian su aspecto cada pocos minutos, y no hay dos fotografías iguales del mismo lugar.

Para saber más