Guatapé: zócalos pintados y casas de colores junto al embalse
Guatapé es un municipio de Antioquia, a unos 79 km de Medellín, conocido por los zócalos: bajorrelieves de colores que decoran la parte baja de las fachadas. Se asoma al embalse Peñol-Guatapé, creado en los años setenta, y queda cerca de la Piedra del Peñol, que se sube por unos 740 escalones.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
Lo primero que se nota en Guatapé es que hay que mirar hacia abajo. Las fachadas son de colores intensos, pero lo que da fama al pueblo está a la altura de la rodilla: franjas de bajorrelieves que corren por la parte baja de las casas con figuras, flores, herramientas, animales y escenas del campo.
Es un pueblo pequeño, de unos 9.000 habitantes según Wikipedia, que vive del turismo desde hace décadas. Se visita en medio día si solo caminas por las calles, o en un día completo si le sumas el embalse y la Piedra del Peñol. Aquí te cuento cómo ordenar el paseo.
- Ubicación
- Oriente de Antioquia, a unos 79 km de Medellín
- Cómo llegar
- Bus desde la Terminal del Norte, unas 2 horas
- Tiempo de visita
- Medio día el pueblo; día completo con la Piedra del Peñol
- Zócalos
- Bajorrelieves a unos 80 cm del suelo
- Embalse
- Peñol-Guatapé, construido entre 1972 y 1979
- Mejor momento
- Entre semana y a primera hora
Qué son los zócalos y cómo se hacen
Los zócalos son bajorrelieves a unos 80 centímetros del suelo, según Portafolio, con símbolos de la vida local: animales, flores, labranza y utensilios de trabajo. Cada casa cuenta algo distinto, desde el oficio de la familia hasta un apodo, una creencia o un recuerdo.

Según El Colombiano, el artesano Ignacio Suárez, conocido como Nacho, modelaba el cemento directamente sobre el muro; tras media hora de secado empezaba a tallar las figuras y luego las pulía y las pintaba, en alto relieve. Esa técnica explica su aspecto tridimensional, muy distinto del de un mural plano.
Según Portafolio, la práctica empezó como una costumbre familiar a principios del siglo XX. Más tarde un alcalde decretó que todas las casas lucieran zócalos decorados, según El Colombiano, y hoy son una seña de identidad local, hasta el punto de que el municipio se presenta como «pueblo de zócalos».
Un recorrido a pie por el casco antiguo
La Plazoleta de los Zócalos es el sitio donde casi todos empiezan. Está rodeada de casas con bajorrelieves, cafeterías y puestos de comida, y suele ser el punto más concurrido. Para ver los zócalos con calma, camina luego hacia las calles laterales, donde hay menos gente.
Otro lugar conocido es la Calle del Recuerdo, también llamada Calle de los Recuerdos, una callejuela empedrada con tiendas y casas pintadas. Y desde el centro se llega a pie al malecón, el paseo junto al agua donde salen las embarcaciones y se alquilan kayaks y tablas de remo.
Fíjate en los detalles al agacharte: hay oficios, escenas cotidianas y detalles que solo se ven de cerca. Fotografiar los zócalos está bien, pero recuerda que son fachadas de viviendas reales: no te metas en las puertas ni bloquees el paso.
Un pueblo anterior a los colores
Guatapé es mucho más antiguo que su fama turística. Según Wikipedia, se fundó el 4 de octubre de 1811 y se erigió como municipio en 1867; su nombre viene de un cacique indígena. Antes del turismo, la economía se basaba en la ganadería, la agricultura y la minería.
Ese pasado sigue presente: la agricultura, con café, maíz y papa, y la ganadería aún forman parte de la economía local. Vale la pena recordarlo al caminar por las calles. Detrás de los colores hay un municipio de montaña con sus ritmos propios y vecinos que viven aquí todo el año, no solo en temporada.
El embalse que cambió la región
Para entender el paisaje hay que mirar el agua. A comienzos de los años setenta, Empresas Públicas de Medellín construyó un gran complejo hidroeléctrico. Según Wikipedia, el embalse Peñol-Guatapé se hizo en dos fases, 1972 y 1979, cubre unos 74 kilómetros cuadrados y ocupa cerca de una cuarta parte del territorio de Guatapé.
La obra obligó a demoler y trasladar el casco urbano de El Peñol y varias viviendas rurales, algo que cambió la economía de la zona y la orientó hacia el turismo. Hoy el embalse se usa para generar electricidad y para deportes náuticos, paseos en lancha y excursiones en barco.
La Piedra del Peñol: la subida más famosa
A pocos minutos del pueblo está la Piedra del Peñol, un monolito enorme que se alza más de 200 metros. Se sube por una escalera en zigzag de unos 740 escalones hasta una plataforma en la cima, con vistas al embalse y a las islas.
Si piensas subirla, planea el día con holgura: entre los traslados, la subida y el paseo por el pueblo, el tiempo pasa más rápido de lo que parece. Lleva agua, calzado con agarre y protección solar. Las entradas y los horarios cambian, así que confírmalos en el sitio o en su web antes de ir.
Para quien quiera combinar el pueblo con el agua, el malecón es el sitio natural. Allí se ofrecen paseos en barco compartidos y se alquilan kayaks. Pregunta por la duración, el recorrido, el precio y qué incluye antes de subir a una embarcación, y comprueba que lleve chalecos salvavidas.
Cómo llegar desde Medellín
Guatapé está a unos 79 kilómetros de Medellín. Desde la Terminal del Norte salen autobuses a Guatapé y el trayecto dura unas dos horas, según varias páginas de viajes. Se llega a la terminal en metro, en la línea A, hasta la estación Caribe, desde donde se continúa a pie. Confirma horarios y tarifas en la propia terminal.
También hay tours organizados, que suelen combinar el pueblo y la Piedra del Peñol. Son cómodos si tienes poco tiempo, aunque pierdes libertad para quedarte en el pueblo. Si prefieres moverte por tu cuenta, sal temprano y vuelve antes de que anochezca.
Cuándo ir y cómo evitar las multitudes
Los fines de semana y festivos el pueblo se llena. Si puedes, elige un día entre semana y llega a primera hora, cuando los locales apenas abren y las calles están tranquilas. Al final de la tarde el movimiento baja y la luz hace destacar los colores de los zócalos.
Lleva calzado cómodo, porque las calles son empedradas y con desniveles, protector solar y una prenda para la lluvia. En una zona de montaña el tiempo puede cambiar rápido. Y si compras artesanía, pregunta por el origen de las piezas: apoyas mejor a quien las hace.
Situado a escasos minutos de la Piedra del Peñol y a dos horas de Medellín, Guatapé es una fantasía cromática donde cada vivienda cuenta una historia familiar a través de sus zócalos.
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¿Cuánto tarda el viaje de Medellín a Guatapé?
Unas dos horas en autobús desde la Terminal del Norte, según varias páginas de viajes. Los horarios y las tarifas cambian, así que confírmalos en la terminal. También hay tours que incluyen el traslado.
¿Qué son los zócalos de Guatapé?
Son bajorrelieves pintados en la parte baja de las fachadas, a unos 80 cm del suelo, con figuras de oficios, animales, flores y escenas del campo. Cada casa tiene los suyos y casi todos cuentan algo de la familia.
¿Hace falta un día entero?
Para pasear por el pueblo basta medio día. Si añades el embalse en barco y la subida a la Piedra del Peñol, que tiene unos 740 escalones, lo recomendable es un día completo y salir temprano de Medellín.
¿Se pueden fotografiar las casas?
Sí, los zócalos están hechos para verse desde la calle. Aun así son viviendas habitadas, así que no entres en propiedades privadas, no bloquees las puertas y pide permiso si fotografías a los vecinos.





