Carlos Thays dibujó el Parque General San Martín de Mendoza

El Parque General San Martín es el parque urbano más grande y antiguo de Mendoza, con casi 400 hectáreas de bosques arbolados y jardines. Diseñado a fines del siglo XIX por el paisajista francés Carlos Thays, destaca por sus monumentales portones de hierro forjado traídos de París y su lago artificial.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Los históricos portones de hierro forjado franceses en el acceso al Parque General San Martín.
MacAllenBrothers, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

La proeza forestal en medio del desierto Cuyano

Mendoza es un oasis artificial ganado al desierto gracias al sistema de riego por canales y acequias heredado de las poblaciones originarias huarpes.

El Parque General San Martín representa la máxima consagración de esta ingeniería hídrica urbana, transformando cientos de hectáreas de pedregal árido en un frondoso bosque templado donde conviven tipas, palmeras, araucarias, plátanos y eucaliptos centenarios.

El parque es el corazón verde de Mendoza y una visita insoslayable en Argentina.

Los portones franceses y la Fuente de los Continentes

El ingreso monumental sobre la Avenida Emilio Civit está custodiado por los célebres portones de hierro forjado instalados en 1907, fundidos en Escocia y comprados en París por Emilio Civit (según se cuenta, habían sido encargados por un sultán).

Coronados por la figura de un cóndor con las alas desplegadas y el escudo provincial, dan paso a elegantes bulevares arbolados.

En el interior destaca la Fuente de los Continentes, que recuerda a la escultura de Jean-Baptiste Carpeaux en los Jardines del Luxemburgo de París.

El lago de regatas y conexión al Cerro de la Gloria

El extenso lago artificial acoge al Club Mendoza de Regatas y es un punto predilecto para caminatas y paseos en bicicleta. Desde sus avenidas se asciende hacia el Cerro de la Gloria o se regresa hacia el centro urbano en la Plaza Independencia.

Paseo en bicicleta eléctrica:

El parque cuenta con amplias ciclovías pavimentadas para recorrer en bicicleta sus casi 400 hectáreas.

Origen y evolución del parque

El parque nació a finales del siglo XIX como parte de un proyecto de modernización de la ciudad.

Mendoza había quedado muy afectada por un terremoto que destruyó buena parte de su casco urbano en la década de 1860, y su reconstrucción se hizo con calles anchas, plazas y árboles para dar sombra y ofrecer espacios de refugio.

El gran parque fue el broche de ese proceso, pensado como un lugar de encuentro para todos los habitantes.

Con las décadas se fueron sumando equipamientos: clubes deportivos, museos, un antiguo zoológico, un anfiteatro, un rosedal y otras instalaciones. El resultado es un espacio donde conviven la naturaleza, el deporte, la cultura y las celebraciones populares.

No es un jardín para contemplar y nada más, sino un lugar vivo que los mendocinos usan a diario.

Qué ver y hacer dentro del parque

Lo más recomendable es no intentar verlo todo. El parque es tan grande que conviene elegir dos o tres puntos de interés y recorrerlos sin prisa.

Puedes caminar por las avenidas arboladas, sentarte junto al lago para ver pasar las barcas, acercarte al rosedal si coincides con la época de floración y visitar alguno de los museos que se encuentran en su interior.

Para los aficionados a la naturaleza, el parque es un buen lugar para observar aves y reconocer especies de árboles traídas de distintos puntos del mundo, adaptadas al clima seco de la región.

La sombra de las copas hace que, incluso en los días de más calor, caminar entre ellas resulte agradable. Los fines de semana se llena de familias, grupos de amigos que preparan mates y deportistas, lo que le da un ambiente muy auténtico.

En la parte alta del conjunto se encuentran el mirador y el monumento del cerro, que ofrecen una panorámica de la ciudad y de la llanura.

Subir hasta allí al final de la tarde y quedarte hasta el atardecer es un plan sencillo que se disfruta mucho, especialmente si tienes buen tiempo y el aire está claro.

Consejos prácticos para el paseo

Calcula bien las distancias: caminar de un extremo a otro puede ser largo, así que valora alquilar una bicicleta o usar un transporte interno si el calor aprieta.

Lleva siempre agua, gorra y protector solar, y evita las horas centrales del día en verano, cuando el sol cae con fuerza y la sombra se agradece más.

Si visitas el parque en época de celebraciones locales, ten en cuenta que puede haber cortes de calles, más afluencia y cambios en los accesos.

Antes de ir, consulta en las páginas oficiales de turismo y del gobierno provincial qué eventos están previstos y si algún sector permanece cerrado por mantenimiento. Combinar el parque con el centro de la ciudad es muy sencillo, ya que ambos están bien conectados.

Para saber más