La Ruta de Alta Montaña sigue el río Mendoza hasta el Puente del Inca

La Ruta de Alta Montaña es el circuito por carretera más conocido de Mendoza, siguiendo la Ruta Nacional 7 a través del cañón del río Mendoza hasta el límite con Chile. Destaca por el monumento geológico natural del Puente del Inca, Uspallata y el mirador del cerro Aconcagua.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El arco natural de piedra mineralizada y aguas termales sulfurosas de Puente del Inca.
Mauricio V. Genta, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El histórico paso cordillerano del Qhapaq Ñan

El corredor bioceánico de la Ruta 7 remonta las mismas gargantas rocosas utilizadas durante siglos por el Camino del Inca (Qhapaq Ñan), las expediciones libertadoras de San Martín y el ferrocarril Trasandino.

A medida que se gana altitud, las tonalidades de los estratos geológicos cambian del verde de los valles fluviales al ocre, violeta y rojo de la Cordillera Principal.

La travesía de alta montaña es una de las mayores aventuras terrestres de Mendoza y de toda Argentina.

El Monumento Natural de Puente del Inca

Declarado Monumento Natural provincial y vinculado al sistema vial andino, Puente del Inca es un formidable arco de piedra natural de decenas de metros de largo suspendido a bastante altura sobre el río.

La acción continua de vertientes termales cargadas de azufre, hierro y calcio ha petrificado y coloreado las paredes en tonos amarillos y dorados intensos.

Junto al puente sobreviven las ruinas de las antiguas cabinas de baños termales del histórico hotel destruido por un alud en 1965.

Parque Aconcagua, Las Cuevas y Cristo Redentor

A escasos kilómetros se encuentra el ingreso al Parque Provincial Aconcagua y la villa fronteriza de Las Cuevas. En verano se puede ascender por un camino de cornisa hasta el Cristo Redentor, a unos 3.800 msnm. Puedes combinar este circuito con las aguas del Dique Potrerillos.

Ropa de abrigo en capas:

A más de 2.700 metros de altitud la temperatura suele ser bastante inferior a la de la ciudad de Mendoza; lleva abrigo cortavientos y gafas de sol con protección UV.

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Cómo cambia el paisaje a medida que subes

Lo más llamativo de esta ruta es que funciona como una lección de geografía en movimiento. Al salir de la zona de cultivos, el camino se interna en la precordillera y el valle se estrecha, con paredes de roca que parecen cerrarse sobre la carretera.

Más adelante se abre el amplio valle de Uspallata, con sus álamos y su luz clara, y después comienza el ascenso hacia la cordillera principal.

Cada tramo tiene su propia paleta: grises y marrones al principio, tonos rojizos y amarillentos en las laderas más altas y, en los meses fríos, el blanco de la nieve sobre las cumbres.

La altura y el cuerpo

Una parte de la ruta supera con holgura los dos mil metros, y el cuerpo lo nota aunque el trayecto se haga en vehículo.

Es habitual sentir cansancio, algo de dolor de cabeza o un ritmo respiratorio más rápido, sobre todo si pasas del nivel de la ciudad a la altura en pocas horas. Lo razonable es avanzar sin esfuerzos innecesarios, beber agua con frecuencia, comer ligero y caminar despacio en las paradas.

Si tienes dudas por alguna condición médica, consulta antes con un profesional, porque la altura afecta a cada persona de manera distinta.

Historia que cruza la cordillera

Este corredor ha sido siempre una vía de comunicación entre ambos lados de los Andes. Por aquí pasaron arrieros, comerciantes y viajeros durante siglos, y a comienzos del siglo XX se extendió un ferrocarril que unía las dos vertientes.

De ese proyecto quedan tramos de vía, túneles y estructuras abandonadas que todavía se distinguen junto a la carretera moderna.

El monumento del Cristo Redentor de los Andes, levantado a comienzos del siglo XX en la frontera, recuerda un pacto de paz entre los dos países vecinos y se convirtió en símbolo de la región.

Además, el cercano macizo del Aconcagua es la cumbre más alta del continente americano y atrae a montañistas de todo el mundo. No hace falta escalarlo para sentir su presencia: desde algunos puntos de la ruta se le ve asomar sobre las cumbres vecinas, con su inconfundible masa oscura.

Mirarlo en un día despejado resulta uno de los momentos más memorables del viaje, y suele ser lo que los visitantes recuerdan con más claridad al volver.

Cómo organizar la excursión

Se trata de una jornada larga, así que conviene salir temprano y calcular las paradas con holgura. Muchas personas contratan una excursión organizada que cubre varios puntos del recorrido, y otras prefieren alquilar un coche para parar donde quieran.

En ambos casos, revisa antes de partir el estado de la ruta y el pronóstico, porque en la alta montaña el tiempo cambia deprisa y los cortes por nieve o viento son frecuentes en ciertas épocas. Lleva documentación, ya que el tramo final está cerca de un paso fronterizo.