Guanacos, ñandúes y pumas en la estepa de Torres del Paine
El Parque Nacional Torres del Paine y la estepa magallánica constituyen uno de los mejores santuarios de vida silvestre de América del Sur. Albergan densas poblaciones de guanacos silvestres, ñandúes, zorros culpeo, cóndores andinos y la mayor densidad de pumas de la Patagonia.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Un safari fotográfico en el fin del mundo
A diferencia de otras regiones del continente donde la fauna silvestre es esquiva, en Torres del Paine y los alrededores de Puerto Natales los animales viven en un entorno protegido donde la caza está prohibida.
Esto permite a los viajeros observar de cerca el comportamiento natural de camélidos, zorros y grandes rapaces a escasos metros de los caminos vehiculares y senderos.
La ciudad de Puerto Natales cuenta con operadores y naturalistas expertos en expediciones de fauna y conservación biológica en Chile.
Guanacos, Chulengos y el puma patagónico
Las manadas de guanacos dominan las llanuras abiertas; los machos alfa vigilan el territorio emitiendo relinchos de alarma cuando detectan la presencia de su principal depredador: el puma patagónico.
En los últimos años, Torres del Paine se ha hecho conocido por el rastreo y la fotografía responsable del puma en libertad.
En primavera y comienzos del verano (noviembre a enero), nacen los pequeños chulengos (crías de guanaco), que corretean por los pastizales junto a grupos de ñandúes y zorros grises y culpeos.
Reglas de conducta y ética ambiental
Nunca intentes alimentar, tocar ni acorralar a los animales salvajes. Mantén distancias prudentes y utiliza teleobjetivos para la fotografía. Si deseas combinar este safari con paisajes lacustres, visita el Lago Pehoé o admira los picos de los Cuernos del Paine.
El rey del cielo andino:
En el Mirador Cóndor y en otros puntos del parque es frecuente ver cóndores andinos con envergaduras de hasta unos tres metros planeando sobre las corrientes térmicas.
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Comportamiento social del guanaco y el rol del macho relincho
El guanaco (Lama guanicoe) es el herbívoro autóctono más representativo y abundante de las estepas patagónicas, perfectamente adaptado al rigor climático y a la vegetación xerófila del cono sur.
Estos camélidos silvestres se organizan en grupos familiares liderados por un macho dominante o relincho, encargado de custodiar el territorio y alertar a su harén de hembras y crías o chulengos ante la presencia de depredadores mediante un característico sonido similar a un relincho agudo.
Sus pezuñas provistas de almohadillas plantares blandas les permiten pastar en terrenos pedregosos y pendientes escarpadas sin erosionar el suelo, a diferencia del ganado ovino introducido.
Los guanacos realizan periódicamente revolcaderos de tierra para limpiar su espeso vellón de lana y utilizan bosteaderos comunitarios, concentrando sus deposiciones en puntos fijos para fertilizar la estepa.
Aves esteparias: el choique, bandurrias y cóndores andinos
Junto a las manadas de guanacos, la estepa patagónica cobija una rica avifauna adaptada a los espacios abiertos y los vientos racheados.
Es muy habitual observar grupos de choiques o ñandúes petisos corriendo velozmente entre los coirones dorados, mientras bandurrias de pico curvado y queltehues vigilan con celo sus nidos en el suelo.
En los cielos abiertos, la silueta del cóndor andino planea sin esfuerzo aprovechando las corrientes térmicas ascendentes de las laderas montañosas.
La interacción ecológica entre estas especies y los grandes carnívoros, especialmente el puma patagónico, mantiene el equilibrio trófico de este ecosistema austral, donde cada criatura cumple una función vital.
Mantener siempre una distancia de seguridad prudente respecto a las manadas de guanacos y no bloquear su paso.
Llevar prismáticos o teleobjetivo para observar el comportamiento natural de los chulengos sin intimidarlos.
Conducir con extrema precaución en las carreteras del parque nacional ante el cruce repentino de animales en la calzada.
El huemul, el puma y los otros habitantes discretos
Además de los guanacos y los cóndores, la región alberga animales que se dejan ver menos. El huemul, un ciervo andino de aspecto robusto que figura en el escudo nacional chileno, es una especie amenazada y muy esquiva; si tienes la suerte de verlo, observa en silencio y a distancia.
El puma, el mayor felino de la zona, ha sido objeto de estudios que muestran cómo se recupera su población en áreas protegidas, y sus avistamientos, aunque posibles, siguen siendo un privilegio.
Con más facilidad aparecen los zorros culpeo, que cruzan los caminos al amanecer, o los piches, pequeños armadillos que escarban entre los matorrales. Cada uno cumple un papel en el ecosistema: los zorros controlan roedores, los piches remueven el suelo y los herbívoros mantienen abierta la estepa con su pastoreo.
Cómo aumentar tus posibilidades de ver fauna
Los animales se muestran más activos a primera hora de la mañana y al final de la tarde, cuando el calor y la luz son menos intensos. Si recorres el parque en vehículo, avanza despacio y pide al conductor que se detenga solo en lugares habilitados.
Un par de prismáticos y un teleobjetivo ayudan a observar sin acercarte, y hablar bajo evita que los animales se alejen.
Ten en cuenta que el clima influye en el comportamiento de la fauna. Con viento fuerte, muchas especies buscan refugio entre los matorrales, mientras que los días tranquilos favorecen los avistamientos.
La paciencia es la mejor herramienta de quien observa: una pausa de diez minutos en el mismo mirador puede mostrar más que un recorrido apresurado.
Por último, respeta siempre las normas del parque. No bloquees la carretera, no ofrezcas comida y no te acerques a las crías, aunque parezcan curiosas. Las madres suelen estar cerca y reaccionan con rapidez ante cualquier amenaza.





