En Taquile tejen los hombres: chullos y fajas en el lago Titicaca
La Isla Taquile es una joya cultural en el Lago Titicaca, célebre por su ancestral arte textil declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Destaca porque son los varones quienes tejen a mano los intrincados chullos y fajas calendáricas con iconografía andina.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El templo del tejido andino en el Titicaca
Navegando hacia el corazón del Lago Titicaca desde Puno, la Isla Taquile emerge con sus terrazas de cultivo preincas y senderos empedrados. Sus habitantes de habla quechua conservan intactas sus costumbres comunitarias y su sistema de reciprocidad andina (Ayni).
La maestría de los hombres tejedores
En Taquile, el arte textil es una habilidad practicada con orgullo por los hombres desde la infancia. Con agujas de espinas o alambre tejen los emblemáticos 'chullos' (gorros de lana), cuyos colores indican el estado civil del portador (soltero o casado).
Las mujeres hilan la lana y elaboran las complejas 'fajas calendáricas', cinturones ceremoniales donde se representan los ciclos agrícolas, astronómicos y rituales de la comunidad.
Almuerzo comunitario: Los restaurantes cooperativos de la plaza mayor sirven trucha fresca a la plancha con papas nativas, sopa de quinua y té de muña aromático con vista al lago.
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El sistema comunal de reciprocidad y la simbología textil taquileña
La estructura social de la isla Taquile destaca en los Andes por su arraigado sistema de cooperación comunitaria basado en el ayni y la minka, donde las tareas pesadas como la reparación de muelles, senderos y terrazas de cultivo se realizan de forma colectiva en beneficio de toda la población.
La isla carece de fuerzas policiales y hoteles convencionales, guiándose por el código moral inca que prohíbe mentir, robar y ser perezoso, lo que propicia un clima de confianza y seguridad absolutas en cada senda.
El vestuario masculino encierra un refinado lenguaje de identidad que refleja de inmediato la posición civil de quien lo porta. Los chullos permiten distinguir a los hombres solteros de los casados según su color y su diseño.
Por su parte, las autoridades comunitarias se distinguen por fajas ceremoniales y chalecos oscuros con decoraciones bordadas que transmiten su jerarquía política y su conocimiento astronómico.
Las mujeres dominan el arte de tejer las fajas calendario o chumpi, complejas bandas de cintura donde inscriben iconografías que narran los ciclos agrícolas de siembra y cosecha, eventos climáticos y la historia familiar.
Adquirir estas piezas textiles en la cooperativa comunal situada en la plaza principal asegura que los recursos beneficien de manera equitativa a los tejedores y preserven este saber ancestral declarado Patrimonio Inmaterial por la UNESCO.
Al recorrer los arcos de piedra prehispánicos que coronan los senderos principales, se aprecian vistas panorámicas hacia las cumbres nevadas de la Cordillera Real boliviana en días despejados, enmarcando un paisaje donde las terrazas agrícolas descienden en terrazas escalonadas hasta las mismas orillas del lago sagrado.
Aprender a distinguir el estado civil de los varones según los colores y motivos de sus chullos tejidos.
Comprar textiles auténticos en la tienda cooperativa comunal para apoyar de forma justa a los artesanos locales.
Afrontar las empinadas escalinatas de acceso caminando a paso lento para evitar los estragos del mal de altura.
Respetar la intimidad de los pobladores solicitando su autorización antes de tomar fotografías personales.
Un patrimonio que se transmite en familia
El arte textil de Taquile fue reconocido por la UNESCO como obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad, y esa distinción se entiende al ver cómo se conserva.
Cada pieza es resultado de un conocimiento que pasa de padres a hijos: desde la elección de la lana hasta la combinación de colores y el diseño de las figuras. Los tejidos no son un souvenir cualquiera, sino una forma de identidad.
En la plaza principal de la isla suele haber un espacio donde la cooperativa comunal expone prendas y explica su significado. Escuchar a los tejedores y preguntar con respeto por los motivos que utilizan ayuda a valorar lo que hay detrás de cada pieza.
Caminar por la isla
Taquile se recorre a pie, por caminos de piedra que suben y bajan entre terrazas de cultivo, muros bajos y arcos de entrada. A esta altitud, el esfuerzo se nota, así que conviene avanzar despacio, beber agua y hacer pausas para mirar el lago.
Desde los puntos altos se ven otras islas y, en días claros, la silueta de la cordillera en el horizonte.
La vida de la isla se organiza de manera comunitaria, con normas propias sobre cómo se reparten tareas y recursos.
Como visitante, lo más adecuado es observar con discreción, pedir permiso antes de fotografiar a las personas y comprar directamente a quienes elaboran las prendas, de modo que el beneficio llegue a las familias de la isla.





