Claustros y Escuela Quiteña en el Convento de San Francisco

El Convento de San Francisco de Quito es uno de los complejos religiosos coloniales más monumentales de América Latina, con casi tres hectáreas y media. Alberga miles de obras maestras de la Escuela Quiteña, el claustro mayor y el Museo Fray Pedro Gocial.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Apodado históricamente como 'El Escorial del Nuevo Mundo', el Convento de San Francisco es el conjunto monumental más antiguo y representativo de Quito, capital de Ecuador. La comunidad franciscana se instaló allí en 1535 de la mano de fray Jodoco Ricke.

Iglesia de San Francisco es un monumental edificio católico que se yergue en medio del centro histórico de la ciudad de  en quito
David Adam Kess, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Museo fray Pedro Gocial y leyenda de Cantuña

La vasta plaza exterior de piedra se abre ante una fachada renacentista con escalinata cóncavo-convexa. En el Museo de Arte Sacro se custodian esculturas maestras de Bernardo de Legarda y Manuel Chili 'Caspicara', además de la famosa capilla de Cantuña envuelta en la leyenda popular del pacto con el diablo.

Sus claustros conservan la huella de la vida conventual franciscana desde el siglo XVI, según se reseña en la guía urbana de Quito.

Accesibilidad y visitas

La nueva estación de metro San Francisco deposita a los viajeros directamente en la explanada de la plaza. Se recomienda vestir ropa que cubra hombros y rodillas durante el ingreso al templo mayor en horas de culto.

El claustro mayor, las cervecerías franciscanas y los tesoros de la Escuela Quiteña

El convento de San Francisco es el complejo religioso colonial más monumental de toda América Latina, abarcando casi tres hectáreas y media de superficie urbana en el corazón del centro histórico de Quito.

Los franciscanos se establecieron allí en 1535, poco después de la fundación hispana de la ciudad, sobre los andenes sagrados de un antiguo palacio incaico. El ingreso principal se realiza a través de una amplia escalinata semicircular de piedra labrada que domina la plaza.

El claustro mayor, articulado en torno a una fuente central de alabastro y palmeras de cera centenarias, deslumbra por sus dobles arquerías de piedra volcánica de inspiración renacentista italiana.

En este apacible retiro vivió fray Jodoco Ricke, fraile flamenco a quien la tradición atribuye la siembra del trigo en la región; el convento conserva además un amplio patrimonio artístico.

El Museo Fray Pedro Gocial, instalado en las antiguas dependencias conventuales, alberga más de tres mil quinientas obras maestras del arte virreinal.

Entre sus tesoros más aclamados figura la escultura original de la Virgen de Quito, tallada en madera policromada en 1734 por Bernardo de Legarda, caracterizada por sus alas de plata y su dinamismo serpentino, así como la talla de Jesús del Gran Poder realizada por el padre Carlos en el siglo XVII.

En el coro alto del templo principal se puede apreciar una extraordinaria sillería de madera de cedro con incrustaciones mudéjares de nácar y hueso, donde los frailes se reunían para el rezo litúrgico de las horas canónicas bajo un artesonado dorado de lazo hispanomusulmán de incalculable valor histórico.

La biblioteca del convento conserva un valioso fondo de libros antiguos, conformando un testimonio valioso de la evangelización y el florecimiento artístico del Reino de Quito.

  • Admirar la talla original de la Virgen de Quito de Bernardo de Legarda en el Museo Fray Pedro Gocial.

  • Recorrer las arcadas renacentistas del claustro mayor y contemplar las palmeras andinas de su jardín.

  • Conocer la historia del convento y la figura de fray Jodoco Ricke.

  • Subir al coro alto de la iglesia para observar la techumbre mudéjar con lazos dorados de madera tallada.

Fray Jodoco Ricke y el nacimiento de la Escuela Quiteña

El convento se levantó pocos años después de la fundación española de la ciudad, y entre sus primeros impulsores figura el fraile flamenco Jodoco Ricke.

La tradición le atribuye la siembra de trigo en la región y la fundación de un colegio de artes y oficios en el que indígenas y mestizos aprendieron escultura, pintura y talla.

De ese taller de aprendizaje se nutrió la llamada Escuela Quiteña, que más tarde exportó obras a otros rincones de América y Europa.

Dentro del templo puedes admirar retablos, tallas y techos con influencia mudéjar, además de pinturas de gran formato.

Uno de los hitos es la imagen de la Virgen de Quito, de Bernardo de Legarda, que sirvió de modelo para la monumental estatua que hoy se ve en la colina del Panecillo. Descubrir allí la talla original, mucho más pequeña, ofrece un contrapunto interesante a la escala del monumento.

La plaza de San Francisco es también un escenario cotidiano donde se reúnen vecinos, artistas y palomas. El Centro Histórico de Quito fue una de las primeras ciudades inscritas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 1978, y este conjunto es una de las razones.

Tómate tiempo para sentarte en la plaza, observar la fachada y notar cómo cambia la luz durante la mañana.

Para saber más