Una escalera de Lina Bo Bardi y jazz frente al mar en el Solar do Unhão
El Solar do Unhão es un señorial conjunto arquitectónico del siglo XVII levantado sobre las aguas de la Bahía de Todos los Santos en Salvador. Sede del Museu de Arte Moderna da Bahia (MAM), destaca por la genial escalera helicoidal de madera diseñada por Lina Bo Bardi y sus sesiones de jazz.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Patrimonio colonial y vanguardia arquitectónica
Bordeando la Avenida do Contorno en Salvador de Bahía, el Solar do Unhão une una capilla barroca, viejos almacenes de cal y muelle marítimo, constituyendo uno de los centros de arte más singulares de Brasil.
La escalera de Bo Bardi y las tardes de jazz
La escalera helicoidal de madera diseñada por Lina Bo Bardi se inspira en los ensambles de los carros de bueyes coloniales.
Algunos sábados al caer la tarde, la terraza de piedra sobre el agua reúne a locales para presenciar las sesiones de 'JAM no MAM', improvisando melodías de jazz mientras el cielo se tiñe de violeta.
Se conecta fácilmente con la playa de Porto da Barra y el mirador del Elevador Lacerda.
Atardecer frente al agua:
El muelle del solar ofrece una de las panorámicas más tranquilas y románticas de la bahía, sin el bullicio de los arenales céntricos.
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La intervención de Lina Bo Bardi y el parque escultórico a orillas del mar
El Solar do Unhão es un monumental conjunto arquitectónico colonial del siglo XVII emplazado al pie de la escarpada ladera rocosa que mira hacia la Bahía de Todos los Santos.
Asociado al nombre de Pedro de Unhão Castelo Branco, quien vivió allí a finales del siglo XVII, el recinto comprendía la casona principal de mampostería, una capilla barroca consagrada a Nuestra Señora de la Concepción, cuartos de esclavos, un alambique y un muelle marítimo propio destinado al embarque de azúcar y tabaco hacia Europa.
A principios de la década de 1960, el complejo fue objeto de una virtuosa y revolucionaria restauración encabezada por la insigne arquitecta italo-brasileña Lina Bo Bardi, quien lo transformó en la sede permanente del Museo de Arte Moderno de Bahía (MAM-BA).
La intervención de Bo Bardi destacó por su respeto reverente a la cantería colonial y por la concepción de una célebre escalera helicoidal central de madera maciza, con ensambles de espigas inspirados en los tradicionales carros de bueyes campesinos del semiárido nordestino.
En los jardines exteriores y terrazas de piedra que bañan las aguas de la bahía se extiende el Parque de las Esculturas, un museo al aire libre inaugurado en 1997 donde esculturas monumentales de acero, granito y bronce firmadas por maestros como Carybé, Mario Cravo Júnior, Frans Krajcberg y Rubem Valentim dialogan de forma poética con el rumor del oleaje y las brisas atlánticas.
Algunos sábados por la tarde, el muelle de piedra cobra vida con las aclamadas sesiones de JAM no MAM: conciertos de jazz improvisado con fusión de ritmos afrobrasileños que congregan a multitudes para disfrutar de la música en directo mientras el sol se pone sobre la línea de agua.
Subir por la emblemática escalera helicoidal de madera diseñada por Lina Bo Bardi.
Pasear por el Parque de las Esculturas al aire libre para contemplar obras maestras de Carybé y Cravo Júnior.
Asistir a las sesiones de jazz al atardecer en el muelle de piedra frente a la puesta de sol sobre la bahía.
Visitar la capilla colonial de Nuestra Señora de la Concepción y las exposiciones de arte contemporáneo.
Un ingenio y un almacén a orillas de la bahía
El conjunto del Solar do Unhão nació en el siglo XVII ligado a la economía azucarera. La orilla de la bahía permitía descargar mercancías y embarcar productos con facilidad, y el edificio principal, la capilla, los almacenes y el muelle formaban una pequeña unidad de producción y comercio.
Con el tiempo, el lugar sirvió para almacenar distintos productos y cambió varias veces de propietarios y de función, hasta caer en un deterioro que obligó a plantear su recuperación.
Hoy puedes reconocer cada uso en la arquitectura. Los muros gruesos, los patios y los pasillos abovedados recuerdan una época en que la carga y el almacenamiento eran las prioridades, mientras que los espacios restaurados muestran cómo se adaptó el conjunto a su vida cultural actual.
Una memoria que incluye el trabajo esclavizado
La economía del azúcar en la costa brasileña se sostuvo en el trabajo de personas africanas esclavizadas y de sus descendientes.
Aunque los paneles del lugar no siempre lo subrayen, conviene recordar esa realidad al recorrer las dependencias y el muelle, y entender que la belleza del conjunto convive con una historia de explotación. Esa mirada enriquece el paseo y evita ver el sitio solo como un decorado.
Disfrutar la orilla con calma
Dedica un momento a sentarte en el muelle de piedra y mirar la bahía. El agua cambia de color con la luz, y es habitual ver barcas pequeñas cruzando hacia la otra orilla.
Si coincides con alguna actividad musical o una exposición temporal, aprovéchala: el diálogo entre arte contemporáneo, arquitectura colonial y paisaje marino es el motivo principal para detenerse aquí.





