Un casado en una soda del Mercado Central de San José
El Mercado Central de San José es el epicentro del sabor popular costarricense desde 1880. En sus laberínticos pasillos se encuentran sodas tradicionales donde saborear casados y olla de carne, puestos de café de grano fresco y la centenaria Heladería de Sorbetera Lolo Mora.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
Fundado en 1880, el Mercado Central de San José es el corazón sensorial, culinario y costumbrista más genuino de San José en Costa Rica.

Las tradicionales sodas costarricenses
En los estrechos pasillos del mercado se agrupan emblemáticas 'sodas' familiares donde pedir un abundante 'casado' (arroz, frijoles negros, plátano maduro frito, ensalada y carne o pescado en salsa), una humeante olla de carne con yuca o tortillas de maíz con queso chorreado.
Helados de sorbetera de Lolo Mora y café fresco
Parada obligada es la 'Heladería de Sorbetera de Lolo Mora', activa desde 1901 elaborando artesanalmente su famoso helado de sorbetera aromatizado con vainilla, canela, clavo de olor y nuez moscada.
El mercado reúne además tostadores de café arábica del Valle Central, boticas de hierbas medicinales, talabarterías y puestos de artesanías de madera.
Consejo de comensal: Llega antes del mediodía para conseguir taburete en las barras de las sodas y acompáñalo con un fresco natural de cas o guanábana recién preparado.
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Herbolaria ancestral, talabartería y el sabor tradicional de las sodas
Inaugurado en 1880 y declarado patrimonio histórico y arquitectónico, el Mercado Central de San José ocupa una manzana entera entre las avenidas Central y Primera.
Cruzar sus umbrales supone sumergirse de inmediato en el corazón sensorial y popular de la cultura costarricense, donde un intrincado laberinto de pasillos estrechos rebosa aromas de café recién tostado, hierbas del bosque y frutas tropicales maduras.
Uno de los rincones más curiosos del mercado lo constituyen los puestos de medicina botánica y herbolaria tradicional, atendidos por expertos que recomiendan infusiones y preparados elaborados con plantas nativas como la juanilama, la altamisa, la uña de gato y la corteza de gavilana para remediar dolencias cotidianas.
En los puestos de talabartería campesina aún se exhiben monturas de cuero trenzado a mano, fajas, machetes con vaina labrada y sandalias de vaqueta, reflejo del profundo arraigo campesino del campo costarricense.
Para cualquier visitante, el gran atractivo culinario reside en las emblemáticas sodas: pequeños comedores rústicos con banquetas corridas donde cocineras preparan al momento platos generosos de la gastronomía criolla.
Entre las delicias más apreciadas se encuentran la reconfortante sopa de olla de carne con verduras de raíz, el casado tradicional, el gallo pinto matutino, los picadillos de arracache o plátano verde con carne y los crujientes chicharrones de cerdo servidos en tortilla palmeada con frijoles molidos.
En las fruterías del mercado se apilan racimos de plátanos cuadrados, chayotes tiernos, guanábanas gigantes y mamones chinos recién recolectados, permitiendo comprar fruta fresca de temporada a precios módicos mientras se conversa con puesteros que llevan décadas trabajando en el mismo pasillo.
La parada ineludible concluye en el mostrador de la legendaria Heladería Lolo Mora, abierta en 1901, donde se sigue sirviendo el clásico helado de sorbetera artesanal aromatizado con canela, nuez moscada, vainilla y clavo de olor, cuya receta familiar se transmite de generación en generación.
Degustar el tradicional helado artesanal de canela y sorbetera en el histórico puesto familiar de Lolo Mora.
Sentarse en una soda típica para saborear una olla de carne criolla o un casado campesino recién hecho.
Explorar los pasillos de herbolaria tradicional para conocer las propiedades de las plantas nativas ticas.
Observar la artesanía en cuero y aperos de labranza en los antiguos puestos de talabartería.
Platos de mercado: del gallo pinto a los tamales
La cocina costarricense de mercado es sencilla y reconfortante. El desayuno clásico es el gallo pinto, una mezcla de arroz y frijoles salteados, acompañada de huevo, queso o natilla.
A mediodía aparecen los casados, la olla de carne, los chicharrones y las empanadas, y en temporada navideña son habituales los tamales, que las familias preparan en grandes cantidades para compartir.
Pregunta en los puestos qué es lo más típico del día y deja que te expliquen cada plato. Es una forma de aprender sobre las costumbres de los ticos, que valoran mucho la comida casera y el trato amable.
Cómo moverte por el laberinto
El mercado tiene pasillos estrechos y varias entradas, y es fácil perder el rumbo. No te preocupes: es parte de la experiencia. Recorre sin prisa, mira las fachadas de cada puesto y fíjate en los letreros pintados a mano, que cuentan mucho sobre la historia comercial del lugar.
Lleva dinero en efectivo en pequeñas cantidades, y guarda tus pertenencias con cuidado, como harías en cualquier sitio concurrido.
Si compras alimentos o artesanías, pide recomendaciones y no tengas miedo de preguntar el origen de lo que te ofrecen. Muchos vendedores llevan generaciones en el mismo puesto y disfrutan contando su historia.
Un paseo por el centro después del mercado
Al salir, camina por las calles peatonales del centro de San José. A pocos minutos se encuentran la Plaza de la Cultura y el Teatro Nacional, un buen contraste con el ambiente popular del mercado.
Alterna visitas culturales con pausas para tomar café o un refresco natural, y tendrás una jornada completa con el sabor de la capital.





