El Museo Nacional ocupa el cuartel donde Costa Rica abolió su ejército
El Museo Nacional de Costa Rica tiene su sede en el histórico Cuartel Bellavista, donde en 1948 el presidente José Figueres abolió el ejército nacional. Exhibe esferas de piedra precolombinas del Diquís, salas de historia patria y un colorido mariposario a la entrada.
Por Natalia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
Emplazado en la imponente fortaleza amarilla del Cuartel Bellavista, el Museo Nacional de Costa Rica es una institución de referencia en San José y Costa Rica.

El bastión donde nació un país sin ejército
Construido en 1917 como cuartel militar con muros almenados que aún conservan impactos de bala de la Guerra Civil de 1948, el recinto fue el escenario donde José Figueres Ferrer dio el mazazo simbólico con el que anunció la abolición de las fuerzas armadas de Costa Rica.
Esferas de piedra del Diquís y mariposario
En sus patios y salas se exhiben las enigmáticas esferas de piedra monolíticas del Diquís (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), artefactos precolombinos de cerámica y salas dedicadas a la historia colonial y republicana.
Al ingresar, los visitantes cruzan un frondoso jardín de mariposas tropicales donde vuelan mariposas entre la vegetación.
Vistas panorámicas: En los calabozos, las antiguas celdas del cuartel, se pueden ver los espacios de las duchas y los sanitarios, y la parte interna del torreón.
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El histórico Cuartel Bellavista, las esferas del Diquís y el mariposario
Erigido sobre la colina de Cuesta de Moras dominando el centro josefino, el Museo Nacional de Costa Rica ocupa las instalaciones del antiguo Cuartel Bellavista, una sólida fortaleza militar de almenas amarillas y torres de vigilancia cuya construcción comenzó en 1917.
El edificio posee una carga histórica monumental: en sus murallas exteriores aún se aprecian los impactos de bala del alzamiento de 1948, y fue en su patio principal donde el presidente José Figueres Ferrer asestó un mazazo simbólico al muro para decretar la abolición del ejército costarricense, transformando el cuartel en museo permanente.
Al ingresar al recinto, el visitante es recibido por un jardín donde vuelan mariposas tropicales, entre plantas y flores.
En el patio colonial y las salas de arqueología se exhiben monumentales esferas de piedra talladas por los pueblos originarios del Diquís en época precolombina. Estas esferas, talladas sobre todo en gabro y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sorprenden por su esfericidad casi perfecta y continúan alimentando debates sobre su alineación astronómica y uso territorial.
Las galerías de historia recorren desde los primeros asentamientos cazadores-recolectores y las aldeas agrícolas precolombinas hasta la época colonial y la construcción del Estado republicano, mostrando carretas típicas pintadas a mano, manuscritos fundacionales y objetos de la vida cotidiana del siglo XIX.
El edificio conserva los calabozos del antiguo cuartel y el interior de uno de sus torreones.
Admirar las enigmáticas esferas precolombinas de piedra del Diquís en los patios del museo.
Pasear por el jardín de mariposas de la entrada.
Conocer el espacio donde se abolió el ejército costarricense en 1948 en el Cuartel Bellavista.
Conocer los calabozos y el torreón del antiguo cuartel.
Un país que decidió prescindir del ejército
La historia del edificio ayuda a entender una decisión excepcional. En diciembre de 1948, al terminar una breve guerra civil, el líder de la junta de gobierno golpeó simbólicamente uno de los muros del cuartel con una maza para dar por finalizada la etapa militar del país.
Un año después, la constitución de 1949 abolió el ejército de manera permanente, y desde entonces Costa Rica destina a la educación y la salud recursos que otros países dedican a la defensa.
Cada primero de diciembre se conmemora esa decisión, y el museo es un lugar excelente para reflexionar sobre ella. Mientras recorres las salas, fíjate en cómo el antiguo cuartel se transformó en un espacio de cultura, memoria y encuentro.
Esferas de piedra: un misterio que sigue abierto
Las esferas del Diquís son quizá los objetos más enigmáticos del museo. Fueron talladas en roca dura, sobre todo gabro, con un pulido tan regular que sorprende a quien las mira de cerca.
Sus tamaños varían desde piezas pequeñas hasta bolas de más de dos metros de diámetro, y no se sabe con certeza qué significado tenían para quienes las hicieron.
Muchas fueron movidas de su ubicación original durante el siglo XX, lo que dificulta estudiar su disposición primitiva. Aun así, los investigadores han podido relacionarlas con los antiguos asentamientos de la región, y su valor ha sido reconocido a nivel internacional.
Obsérvalas despacio, caminando a su alrededor, para apreciar su perfección geométrica y el esfuerzo que exigió su elaboración.
Una mirada a la naturaleza del país
El mariposario y el jardín del acceso introducen otro tema: la riqueza natural de Costa Rica. Con solo detenerte unos minutos verás mariposas de colores intensos, plantas ornamentales y pequeños insectos que contribuyen al equilibrio del lugar. Es una pausa agradable antes de entrar en las salas más históricas.





