Escalones de piedra hasta las terrazas de Ciudad Perdida
Ciudad Perdida (Teyuna) es uno de los complejos arqueológicos prehispánicos más importantes de América del Sur, oculto en la densa selva de la Sierra Nevada de Santa Marta. Construida hacia el 800 d.C. por la civilización Tayrona, cuenta con numerosas terrazas de piedra y una larga escalinata.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El santuario secreto de la civilización Tayrona
Aviso: el ICANH anunció el 9 de octubre de 2026 que el Parque Arqueológico Nacional Teyuna reabrirá al público el 16 de octubre de 2026. Consulta la web oficial antes de planificar la visita. Oculta entre las brumas de la selva tropical montañosa de la Sierra Nevada en Santa Marta, Teyuna fue uno de los centros políticos y religiosos más importantes de la civilización Tayrona antes de ser abandonada durante la conquista española.
El desafío de la escalinata de piedra
El acceso al recinto sagrado exige cruzar el río Buritaca y ascender una larga escalinata prehispánica de peldaños de piedra labrada cubiertos de musgo que se elevan verticalmente por la ladera de la montaña.
En la cima se despliegan terrazas circulares de cantería interconectadas por canales de drenaje hidráulico que resisten siglos de intensas lluvias tropicales, donde aún habitan líderes espirituales (mamos) de la etnia Kogui.
Agencias autorizadas: El trekking solo puede realizarse contratando una de las agencias locales autorizadas por el ICANH y las comunidades indígenas.
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El santuario secreto de la Sierra Nevada y la cultura indígena
Oculto entre la densa y exuberante vegetación de la selva nubosa de la Sierra Nevada de Santa Marta, en la cuenca alta del río Buritaca a más de novecientos metros de altitud, el parque arqueológico de Teyuna —mundialmente conocido como Ciudad Perdida— es uno de los tesoros arquitectónicos prehispánicos mejor preservados de toda América Latina.
Construido por la avanzada civilización tayrona alrededor del año 800 d. C., más de seiscientos años antes que Machu Picchu, el complejo funcionó como el gran centro político, religioso y comercial de una densa red de poblados conectados por calzadas de piedra.
La urbe prehispánica está compuesta por numerosas terrazas circulares y elípticas de cantería construidas sobre las empinadas laderas de la montaña, sostenidas por monumentales muros de contención de piedra labrada y comunicadas por calzadas pavimentadas, escalinatas y un prodigioso sistema hidráulico de canales de drenaje que evitó que las torrenciales lluvias selváticas erosionaran las plataformas ceremoniales.
Llegar hasta Ciudad Perdida exige una emocionante expedición de senderismo de entre cuatro y seis días a través de la manigua tropical, cruzando vados de ríos cristalinos, ascendiendo senderos de montaña y superando el desafío final: los célebres escalones de piedra que trepan verticalmente por la ladera boscosa hasta alcanzar la terraza central del santuario.
El paraje está habitado y celosamente custodiado por las comunidades indígenas koguis y wiwas, descendientes directos de los constructores tayronas, quienes continúan realizando rituales espirituales de pagamento a la Madre Tierra en los círculos sagrados de piedra, vistiendo sus túnicas blancas tradicionales de algodón y portando mochilas de fique tejidas a mano.
La travesía debe realizarse obligatoriamente en compañía de guías locales autorizados y requiere una buena condición física, calzado de montaña resistente al fango y un profundo respeto hacia las normas de convivencia ancestral.
Superar la subida de los escalones de piedra prehispánicos que conducen a las terrazas superiores.
Admirar la prodigiosa ingeniería urbana e hidráulica de piedra labrada de la civilización tayrona.
Aprender sobre la cosmovisión y los rituales ancestrales de los guardianes indígenas koguis y wiwas.
Bañarse en las pozas naturales de aguas cristalinas del río Buritaca tras las jornadas de caminata.
Un hallazgo que cambió la historia de la región
Aunque los pueblos de la sierra siempre conocieron el lugar, para el mundo exterior Ciudad Perdida se dio a conocer en los años setenta del siglo XX, cuando saqueadores de tumbas llegaron a las terrazas y comenzaron a extraer objetos.
La noticia atrajo la atención de los arqueólogos, que iniciaron estudios y trabajos de conservación. Desde entonces, el sitio ha sido investigado y protegido, y hoy forma parte de un programa de visitas organizado.
Se cree que la ciudad fue fundada hacia el siglo VIII y que fue abandonada tras la llegada de los españoles. Su antigüedad la sitúa entre los grandes asentamientos precolombinos de América del Sur, y su construcción, en una ladera selvática, muestra un conocimiento notable del terreno.
Un lugar vivo para los pueblos de la sierra
Para los kogui, los wiwa, los arhuaco y los kankuamo, Teyuna no es solo un yacimiento arqueológico, sino un espacio sagrado. Visitarlo implica respetar normas: no sacar piedras, no tocar los objetos, seguir las indicaciones de los guías y comportarse con discreción. Escucha con atención lo que te cuenten sobre su visión del territorio.
Prepararte para la caminata
La travesía exige condición física, ropa ligera que seque rápido, calzado cómodo y mucha agua. El calor y la humedad son intensos, hay pasos de río y tramos de barro, y es normal terminar cada jornada cansado.
Elige con cuidado la agencia, pregunta qué incluye cada opción y lleva repelente y protección solar. Y, sobre todo, camina con paciencia: el esfuerzo forma parte del viaje.





