Momias Chinchorro y chemamüll mapuches en el Museo Precolombino

El Museo Chileno de Arte Precolombino es una de las instituciones culturales más prestigiosas de América Latina, ubicada en el Palacio de la Real Aduana en Santiago. Exhibe obras maestras de arte indígena de Mesoamérica y los Andes, incluyendo momias Chinchorro y estatuas mapuches (chemamüll).

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Patio interior y salas coloniales del Museo Chileno de Arte Precolombino en Santiago.
CARLOS TEIXIDOR CADENAS, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El gran templo de la estética y cosmovisión Amerindia

Instalado en el señorial edificio neoclásico del Palacio de la Real Aduana de 1807 en Santiago, este museo destaca por su museografía de primer nivel internacional que valora las piezas indígenas como grandes obras de arte visual y no solo como restos arqueológicos.

Las momias Chinchorro y la sala Chile antes de Chile

En la sala 'Chile antes de Chile' destaca una cuidada exhibición de momias de la cultura Chinchorro del desierto de Atacama, momificadas artificialmente hace más de 7.000 años (dos milenios antes que las momias egipcias).

Asimismo, impactan las esculturas funerarias de madera mapuches (chemamüll), gorros de cuatro puntas de la cultura Tiwanaku y cerámicas mayas.

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Las culturas originarias amerindias, los chemamülles y las momias Chinchorro

Instalado en el señorial edificio neoclásico del Palacio de la Real Aduana del siglo XIX, a pocos pasos de la Plaza de Armas, el Museo Chileno de Arte Precolombino alberga una de las colecciones de arte indígena más cuidadosamente curadas de América.

Fundado en 1981 gracias a la visión filantrópica del arquitecto y coleccionista Sergio Larraín García-Moreno en alianza con la Municipalidad de Santiago, el museo custodia miles de piezas arqueológicas excepcionales que abarcan diez mil años de creación artística en el continente.

El recorrido por sus galerías en penumbra revela una estética solemne donde las vasijas, textiles, metales y tallas no eran meros artefactos utilitarios, sino receptáculos sagrados de la cosmovisión y el diálogo chamánico con la naturaleza.

Destacan los keros ceremoniales de madera policromada incaicos, las cerámicas antropomorfas de las culturas Moche y Nazca, los finísimos textiles de la cultura Paracas, y las figuras de jade y piedra de las culturas mesoamericanas.

La sala permanente 'Chile antes de Chile' está dedicada con exclusividad a las culturas originarias del territorio nacional.

En este espacio destacan los chemamülles: monumentales estatuas funerarias de madera de roble esculpidas por el pueblo mapuche, cuyos rostros solemnes custodiaban los cementerios ancestrales para guiar el alma del difunto hacia el más allá.

Asimismo, la muestra exhibe vestigios de la cultura Chinchorro del desierto de Atacama, célebre por haber desarrollado la técnica de momificación artificial más antigua del planeta, con más de siete mil años de antigüedad, anterior en milenios a los métodos del antiguo Egipto.

La museografía moderna ayuda a comprender la riqueza espiritual de los pueblos originarios.

  • Admirar la sala Chile antes de Chile y sus monumentales chemamülles mapuches.

  • Conocer las milenarias técnicas funerarias de la cultura Chinchorro del norte del país.

  • Observar la maestría textil y los colores vivos de los mantos ceremoniales de la cultura Paracas.

  • Apreciar la arquitectura neoclásica restaurada del histórico Palacio de la Real Aduana colonial.

Un edificio colonial para objetos milenarios

El museo ocupa la antigua Real Aduana de Santiago, un edificio neoclásico de la época colonial situado muy cerca de la Plaza de Armas. El contraste entre la arquitectura virreinal y las piezas que guarda, creadas muchos siglos antes de la llegada de los españoles, es parte de su carácter.

Las salas se organizan en torno a patios y circulan con cierta amplitud, lo que favorece la contemplación.

La colección procede de distintas regiones de América, no solo de Chile, y abarca desde Mesoamérica hasta los Andes. Cerámicas, textiles, objetos de piedra y piezas de orfebrería se presentan con una museografía cuidada que explica su uso ritual o cotidiano.

Textiles, cerámica y lenguaje visual

Entre lo más llamativo están los tejidos andinos, que condensan técnicas de hilado y teñido de una precisión notable. Los colores y las figuras geométricas funcionan como un lenguaje: indicaban identidad, rango o pertenencia a una comunidad.

Algo similar ocurre con la cerámica, donde las formas de vasijas con rostro, animales o escenas rituales ofrecen pistas sobre las creencias de sus autores.

Conviene recorrer el museo con la idea de comparar, fijándote en cómo distintas culturas resolvieron problemas parecidos con materiales diferentes. Esa mirada hace que el recorrido pase de ser un catálogo de objetos a un relato sobre la diversidad de los pueblos originarios.

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