El Farol Santander copió al Empire State y mira São Paulo desde el piso 26

El Farol Santander (antiguo Edificio Altino Arantes o Banespa) es un emblemático rascacielos art déco de 161 metros inaugurado en 1947 en el centro histórico de São Paulo. Inspirado en el Empire State de Nueva York, ofrece un espectacular mirador panorámico de 360 grados en su piso 26.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Torre art déco del Farol Santander (antiguo edificio Banespa) elevándose sobre el denso horizonte urbano del centro de São Paulo.
Dornicke, Wikimedia Commons (Public domain)

El gran rascacielos Art déco del centro histórico

Entre 1947 y 1960, este coloso de hormigón armado fue la estructura más alta de São Paulo y de toda Sudamérica. Reinaugurado como centro cultural en 2018 bajo el nombre de Farol Santander, es una parada destacada para conocer Brasil.

El mirador 360° y las salas de arte inmersivo

El mirador exterior del piso 26 brinda una amplia vista del mar de rascacielos paulistano, divisando el Edificio Copan, el Edificio Italia y la Serra da Cantareira.

El complejo alberga salas de arte contemporáneo, la preservada sala de presidencia de los años 40, una pista de skate diseñada por Bob Burnquist y una cafetería de autor.

Desde sus puertas se llega a pie al Mercado Municipal y a la Catedral da Sé.

Café en las alturas:

Haz una pausa con un café en la cafetería del edificio y mira cómo la ciudad se ilumina al caer la tarde.

El Empire State paulista, el mirador del piso 26 y las salas inmersivas

Elevándose de manera imponente en el centro histórico de la ciudad, en la concurrida calle João Brícola, el Edificio Altino Arantes —conocido históricamente como el Edificio Banespa y revitalizado en la actualidad como Farol Santander— es el rascacielos art déco más emblemático y carismático de São Paulo.

Diseñado por el arquitecto Plínio Botelho do Amaral e inaugurado en 1947 tras casi ocho años de construcción como sede central del Banco do Estado de São Paulo, el edificio se inspiró deliberadamente en la esbelta silueta escalonada del célebre Empire State Building de Nueva York.

Con sus ciento sesenta y un metros de altura y treinta y cinco plantas de hormigón armado, el rascacielos recibió poco después de inaugurarse el título de mayor estructura de hormigón armado del mundo, según una revista francesa.

Su monumental vestíbulo de acceso deslumbra por sus mármoles pulidos y por una gran lámpara central de cristal.

Tras una ambiciosa reconversión cultural concluida en 2018, el inmueble renació como Farol Santander, un dinámico polo cultural que acoge en sus distintas plantas exposiciones temporales de arte inmersivo, instalaciones audiovisuales interactivas, una colección museográfica sobre la memoria bancaria del siglo XX y una insólita pista de skate en la planta veintiuno diseñada por el legendario patinador brasileño Bob Burnquist.

El plato fuerte de la visita se ubica en el piso veintiséis, donde una terraza mirador acristalada de trescientos sesenta grados permite contemplar la inmensidad oceánica de rascacielos que conforma la metrópoli paulista: desde las curvas sinuosas del Edificio Copan de Oscar Niemeyer y el valle de Anhangabaú hasta la lejana Sierra de Cantareira en el horizonte norte.

El edificio dispone de cafetería para hacer una pausa durante la visita.

  • Subir a la terraza mirador del piso 26 para disfrutar de una vista panorámica de 360 grados de la metrópoli.

  • Admirar la arquitectura art déco inspirada en el Empire State y la gran lámpara de cristal.

  • Explorar las plantas dedicadas al arte inmersivo contemporáneo y la memoria económica de la ciudad.

  • Observar desde la altura hitos arquitectónicos como el Edificio Copan y el valle del Anhangabaú.

El triángulo donde nació la ciudad

A pocos pasos del rascacielos se extiende el llamado centro viejo de São Paulo, el lugar donde empezó todo. La ciudad se fundó en 1554, cuando los jesuitas Manuel da Nóbrega y José de Anchieta levantaron un colegio y una capilla en una colina entre dos ríos.

Aquel pequeño asentamiento, rodeado de campos y aldeas indígenas, se transformó en una de las mayores metrópolis del planeta.

Si bajas del mirador y caminas por las calles del entorno, encontrarás huellas de esa trayectoria: el patio del colegio, edificios de distintas épocas, iglesias y pasajes comerciales. Cada fachada habla de una etapa, y pasear con calma permite apreciar el contraste entre lo antiguo y lo moderno.

Leer el horizonte desde las alturas

Una vez arriba, tómate un momento para identificar referencias. A diferencia de otras ciudades, São Paulo no tiene un centro único; sus edificios se extienden hasta donde alcanza la vista.

Cerca verás el Edificio Martinelli, que en 1929 fue uno de los primeros grandes rascacielos del continente, y a lo lejos el perfil ondulado de otros inmuebles emblemáticos.

Elige un día despejado, ya que la nubosidad y la contaminación pueden reducir la visibilidad. Si tienes ocasión, observa el cambio de luz al final de la tarde, cuando las ventanas se encienden una a una.