Callejas y patios floridos de la antigua judería en Santa Cruz

El Barrio de Santa Cruz, junto a la Catedral, fue la judería de Sevilla desde 1248, tras la conquista cristiana, hasta que la revuelta antijudía de 1391 dispersó a su comunidad. Sus calles estrechas y laberínticas y sus patios floridos conservan hoy el trazado medieval original. El acceso es libre y gratuito en todo momento.

Por

Ubicación
Junto a la Catedral y el Real Alcázar, Sevilla
Judería activa
Desde 1248 hasta la revuelta antijudía de 1391
Extensión histórica
Unas 16 hectáreas del centro histórico
Acceso
Libre y gratuito en todo momento

El Barrio de Santa Cruz es la antigua judería de Sevilla, a pocos pasos de la Catedral y el Real Alcázar.

Callejón típico del barrio de Santa Cruz, antigua judería de Sevilla.
José Luis Filpo Cabana (CC BY 4.0)

Más de un siglo de comunidad judía

Tras la conquista cristiana de Sevilla por Fernando III en 1248, la comunidad judía de la ciudad se asentó en este barrio, que llegó a ocupar unas 16 hectáreas del centro histórico, extendiéndose más allá de los límites actuales de Santa Cruz hasta el vecino San Bartolomé.

Es probablemente, junto a la de Toledo, una de las juderías más extensas y mejor documentadas de toda España, cuya comunidad se dispersó tras la revuelta antijudía de 1391, un siglo antes del decreto de expulsión de 1492.

Sinagogas convertidas en iglesias

Cuatro templos del barrio fueron sinagogas y pasaron al culto cristiano tras la revuelta antijudía de 1391: las iglesias de Santa María la Blanca, de San Bartolomé, la desaparecida de Santa Cruz y el convento de Madre de Dios.

Hoy el barrio se recorre por calles estrechas y peatonales salpicadas de patios con macetas de geranios y el aroma del azahar en primavera, en uno de los paseos más conocidos de la ciudad.

Planifica tu viaje a Sevilla:

• Guía de Sevilla

• Real Alcázar

• Catedral y Giralda

Plazas recónditas, leyendas sevillanas y arquitectura de patios

Perderse sin mapa por el laberinto de callejuelas del barrio de Santa Cruz constituye una de las experiencias urbanas más evocadoras de Andalucía.

El trazado intrincado de sus vías, diseñado originariamente para amortiguar el intenso calor del estío y dificultar la orientación a posibles asaltantes, desemboca de improviso en plazoletas recoletas cargadas de encanto.

Destacan rincones emblemáticos como la Plaza de Doña Elvira, rodeada de naranjos, bancos de azulejos sevillanos y fachadas encaladas; la Plaza de los Venerables, con su ambiente apacible; y la propia Plaza de Santa Cruz, en cuyo centro se alza una magistral cruz de cerrajería de hierro forjado del siglo XVII.

A pocos metros, el Callejón del Agua acompaña el lienzo de la antigua muralla musulmana, canalizando antiguamente el agua hacia los jardines del Alcázar entre el rumor relajante de las fuentes.

Más allá de su evidente belleza estética, el barrio encierra un universo legendario tejido a lo largo de siglos de tradición oral y literatura romántica. Aquí se sitúan los escenarios míticos del drama de Don Juan Tenorio y de las correrías populares de don Juan de Mañara.

En la calle Susona, una placa de azulejos y una calavera esculpida recuerdan la triste historia de la hermosa doncella judía que, según la leyenda popular, delató por amor la conspiración de su propio pueblo.

Al caminar por estas callejas estrechas, basta asomarse a través de las elegantes cancelas de forja para descubrir el corazón íntimo de la arquitectura sevillana: patios domésticos de columnas de mármol, suelos de terracota, zócalos cerámicos polícromos y decenas de macetas de geranios, gitanillas y jazmines celosamente cuidados.

Para apreciar plenamente la atmósfera de Santa Cruz, lo más recomendable es recorrerlo a primera hora de la mañana o bien al caer la tarde, cuando los grupos turísticos más numerosos se retiran y el barrio recupera su silencio característico.

Conviene calzar zapatos cómodos para caminar sobre el empedrado tradicional y tomarse el tiempo necesario para contemplar detalles discretos, como pequeñas hornacinas devocionales en las esquinas, aleros de teja vidriada y llamadores antiguos de bronce.

Concluir la caminata sentándose a descansar en algún banco sombreado permite disfrutar del aroma a azahar que impregna las plazoletas durante los meses de primavera.

Plazas pequeñas con mucha historia

Entre las plazas del barrio destaca la de los Venerables, donde se alza el antiguo hospital barroco que acogía a sacerdotes ancianos y que hoy es uno de los edificios más cuidados del conjunto.

Cerca está la plaza de Doña Elvira, un rincón tranquilo con naranjos, bancos cubiertos de azulejos y balcones floridos que se ha convertido en una de las estampas más conocidas de Sevilla.

Son espacios pequeños, pero cada uno tiene una atmósfera distinta, y conviene buscarlos sin prisa, porque se descubren al doblar las esquinas menos esperadas.

Estas plazas fueron durante siglos lugares de vida vecinal, donde se mezclaban talleres, casas de familias y pequeños comercios.

Aunque hoy la mayoría de los locales atiende a visitantes, todavía se pueden imaginar los ritmos de una judería medieval: calles estrechas para guardar la sombra, patios interiores para la vida privada y puertas discretas que no dejan ver el interior de las casas.

Murillo, el Callejón del Agua y la recuperación del barrio

Por el lado del Alcázar, el Callejón del Agua discurre junto a la muralla y desemboca en los Jardines de Murillo, un parque de paseo con fuentes, setos recortados y un monumento a Colón.

Murillo, el pintor sevillano del siglo XVII, vivió en este entorno, y su nombre aparece repetido en jardines y rincones del barrio. Es una zona más abierta que el laberinto de callejuelas, ideal para descansar y mirar con calma los muros de la fortaleza.

A comienzos del siglo XX, el marqués de Vega-Inclán impulsó la recuperación del barrio, restaurando casas, patios y plazas con la idea de preservar su ambiente tradicional y favorecer la visita turística.

Gran parte de lo que se ve hoy, con sus rejas, macetas y fachadas encaladas, procede de ese esfuerzo de conservación, que dio al barrio la imagen cuidada y pintoresca que tantos viajeros asocian con Sevilla. Conocer este dato ayuda a mirar el barrio con más matices.

Para saber más