Las termas de Odessos, los grandes baños romanos de los Balcanes
Las Termas Romanas de Varna (antigua Odessos), erigidas a finales del siglo II d.C., constituyen el mayor complejo de baños públicos romanos de la península balcánica y el cuarto más grande conservado en todo el continente europeo. Sus monumentales muros de sillería y ladrillo de gran altura conservan el sistema de calefacción subterráneo.
Por Florencia · Publicado el 14 de septiembre de 2026
- Superficie total
- Más de 7.000 m² de complejo termal al aire libre
- Cronología histórica
- Finales del siglo II d.C. (funcionaron hasta finales del siglo III d.C.)
- Ubicación
- Calle San Stefano con Han Krum, Barrio Griego, 9000 Varna

Historia y significado arquitectónico de Termas Romanas de Varna
El auge económico y comercial de la colonia de Odessos dentro de la provincia romana de Mesia Inferior propició la construcción de un centro termal de proporciones colosales que reflejara el prestigio imperial.
El complejo ocupaba más de siete mil metros cuadrados y requería un gran caudal de agua, conducida mediante una red de canalizaciones.
El edificio funcionaba como el gran centro social, político y de negocios de la ciudad: los ciudadanos de Odessos acudían no solo a higienizarse, sino a debatir de política, escuchar a filósofos en las palestras y ejercitarse en los gimnasios anexos.
A finales del siglo III d.C., una crisis económica regional y el declive en el mantenimiento de las calderas de leña provocaron su abandono completo.
Durante las excavaciones arqueológicas del siglo XX dirigidas por Milko Mirchev, los arqueólogos quedaron asombrados por la solidez de las técnicas romanas de construcción: muros de opus testaceum de dos metros de grosor cimentados con mortero hidráulico impermeable que han resistido dos milenios de intemperie y terremotos.
Qué ver en el interior y elementos destacados
El recorrido por las ruinas permite descifrar con nitidez el ritual termal romano: la entrada por los vestuarios abovedados (apodyterium), el paso por la sala de agua tibia (tepidarium), la inmersión en la sala caliente (caldarium) y el baño tonificante en la colosal piscina de agua fría (frigidarium).
Bajo las losas del suelo se aprecia el laberinto de pilares de ladrillo refractario del hypocaustum, la cámara subterránea por la que circulaba el aire caliente generado por grandes hornos de leña (praefurnium), así como los canales de desagüe de cerámica que evacuaban las aguas residuales directamente al Mar Negro.
Información práctica: horarios, precios y acceso
Concepto | Horario / Detalle | Tarifa oficial (2026) |
|---|---|---|
Visitas guiadas | Disponibles en taquilla con reserva previa | Paneles explicativos bilingües |
Pequeñas Termas Romanas | Consulta su ubicación en el museo | Yacimiento complementario del siglo IV |
Consejos de visita y mejor momento
Visita el recinto a primera hora de la mañana o al atardecer durante el verano, ya que el yacimiento carece de sombra artificial y la piedra romana absorbe con fuerza el calor del mediodía.
El esplendor de la Odessos imperial y la monumentalidad del complejo
Erigidas a finales del siglo segundo después de Cristo, durante el apogeo económico de la dinastía de los Antoninos y los Severos, las Grandes Termas Romanas de Odessos representan uno de los testimonios de ingeniería pública más colosales del Imperio Romano en la península balcánica.
Con una superficie que superaba los siete mil metros cuadrados y muros que todavía se alzan a gran altura, este complejo se posiciona como el cuarto recinto termal de época romana mejor conservado de toda Europa, solo por detrás de las termas de Caracalla y Diocleciano en Roma y de los baños imperiales de Tréveris en Germania.
En aquella época de prosperidad cívica, la ciudad portuaria de Odessos formaba parte de la provincia de Moesia Inferior y disfrutaba del estatuto de polis autónoma con derecho a acuñar moneda propia.
Las termas no eran únicamente un recinto higiénico, sino el verdadero epicentro de la vida social, política y cultural de la urbe, donde mercaderes, magistrados, filósofos y ciudadanos comunes pasaban largas horas del día debatiendo asuntos cívicos, cerrando acuerdos comerciales o practicando gimnasia antes de someterse al preceptivo circuito de baños de vapor y agua caliente.
El yacimiento permaneció sepultado bajo sedimentos urbanos durante siglos hasta que a comienzos del siglo veinte el arqueólogo austríaco Ernst Kalinka identificó los primeros restos monumentales.
Entre 1959 y 1971 se realizaron excavaciones sistemáticas dirigidas por Milko Mirchev, que sacaron a la luz la planta del edificio y consolidaron sus estructuras para el disfrute del público contemporáneo.
Para abastecer las ingentes necesidades hídricas de las piscinas, fuentes ornamentales y salas de vapor, los ingenieros romanos llevaron agua hasta el complejo mediante una red de conducciones y la almacenaban en cisternas.
La ingeniería térmica del hipocausto y las salas balnearias
El recorrido por el yacimiento arqueológico permite comprender el extraordinario dominio técnico del hipocausto (hypocaustum), el avanzado sistema de calefacción por suelo radiante desarrollado por los constructores romanos.
Bajo los pavimentos de mármol de las salas calientes se disponía una densa cuadrícula de pilares de ladrillos cocidos cuadrados sobre los que descansaban las losas suspendidas, creando una cámara de aire subterránea por la que circulaba el humo caliente generado en varios hornos abovedados (praefurnia) alimentados con leña por esclavos.
Desde el hipocausto, el calor ascendía verticalmente a través de las paredes mediante conductos cerámicos huecos embutidos en el mortero (tubuli), caldeando las estancias de forma homogénea sin que los gases tóxicos de la combustión entraran en contacto con los usuarios.
El visitante puede identificar con claridad la secuencia ritual del baño clásico: comenzando en los vestuarios abovedados (apodyterium) provistos de hornacinas en la piedra para depositar la ropa, pasando por la estancia templada intermedia (tepidarium) y culminando en el imponente caldarium, dotado de piscinas de agua caliente y nichos semicirculares.
El circuito concluía en el espacioso frigidarium, la sala de baños fríos destinada a cerrar los poros de la piel y tonificar los músculos, caracterizada por sus robustos contrafuertes y estanques de agua fría revestidos con placas de mármol blanco importado de las canteras de la isla de Proconeso.
La técnica constructiva de opus mixtum y los vestigios de la palestra
Desde el punto de vista arquitectónico, los imponentes paramentos que han sobrevivido al paso de casi dos milenios destacan por el uso magistral del opus mixtum.
Esta técnica combinaba hiladas regulares de grandes sillares de piedra caliza extraída de las canteras cercanas a Varna con fajas horizontales de ladrillo cocido de cinco filas de espesor, unidas por un mortero hidráulico impermeable a base de cal apagada, arena silícea y polvo de cerámica machacada conocido como opus signinum.
En origen, estas austeras fábricas de mampostería no quedaban a la vista, sino que estaban enteramente revestidas por ricos apliques de mármoles polícromos de procedencia mediterránea y cornisas de estuco pintado con vivos colores, mientras que los pavimentos contaban con mosaicos geométricos de teselas de piedra caliza y pasta vítrea que reflejaban la opulencia de la administración provincial romana.
En el sector septentrional de las termas se extendía la gran palestra, un patio porticado al aire libre rodeado de columnas de orden corintio donde los ciudadanos practicaban ejercicios gimnásticos, lucha grecorromana y lanzamiento de jabalina.
En este espacio se conservan bases de columnas molduradas, capiteles labrados con hojas de acanto y fragmentos de estatuas de deidades protectoras de la salud y el atletismo.
Las excavaciones han sacado a la luz una red de alcantarillado subterráneo de gran envergadura con colectores de piedra que desaguaban las aguas residuales directamente en el golfo marino.
A escasa distancia se localizan las Termas Romanas Menores del siglo cuarto, construidas con dimensiones más reducidas tras el declive económico de la ciudad.
El recinto dispone de pasarelas de madera elevadas que permiten deambular de forma cómoda por encima de las estructuras del hipocausto sin erosionar las ruinas.
Paneles explicativos bilingües con planos axonométricos ilustran la reconstrucción hipotética de las grandiosas bóvedas de cañón y cúpulas desaparecidas.
El enclave se sitúa en el corazón del barrio griego de Varna, rodeado de casas señoriales decimonónicas y acogedoras tabernas de cocina balcánica.
Pautas para la visita arqueológica y recorrido entre los muros antiguos
Para apreciar la escala monumental de las termas y comprender la distribución espacial de sus estancias se aconseja dedicar entre una hora y una hora y media de visita.
Dado que la mayor parte del yacimiento se encuentra a cielo abierto, recorrerlo a primera hora de la mañana o a última de la tarde en los meses de verano resulta especialmente grato, cuando las sombras proyectadas por los altos muros de ladrillo realzan los detalles constructivos y el calor resulta más suave.
Asimismo, el recinto acoge ocasionalmente durante las noches estivales representaciones de teatro clásico y conciertos bajo las estrellas, aprovechando la acústica natural que proporcionan las milenarias arcadas de ladrillo y el marco histórico del barrio antiguo de Varna, iluminado por proyectores que realzan la silueta de los arcos contra el cielo nocturno.
Es muy conveniente llevar calzado cómodo con suela de buen agarre para transitar por las escaleras de piedra y pasarelas del recinto.
La contemplación de las termas se complementa a la perfección con una posterior parada en el Museo Arqueológico de Varna, donde se custodian los capiteles originales, las inscripciones dedicatorias y las piezas escultóricas halladas durante las excavaciones de este singular monumento imperial.
Preguntas frecuentes
¿Por qué son tan importantes estas termas?
Son el complejo termal romano más grande de los Balcanes y uno de los cuatro mayores de Europa, solo por detrás de las Termas de Caracalla y Diocleciano en Roma y las de Tréveris en Alemania.
¿Cuánto tiempo dura el recorrido?
Unos 45 a 60 minutos paseando con calma entre los diferentes sectores de muros y salas del balneario.
¿Dónde están situadas?
En el pintoresco Barrio Griego de Varna, cerca del centro de la ciudad.
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