Doscientos cuarenta templos rodean el santuario budista de Candi Sewu

Candi Sewu (el Templo de los Mil Templos) es el segundo complejo budista más grande de Indonesia tras Borobudur. Construido en el siglo VIII por la dinastía Sailendra en Java Central, comprende un gran templo central de 30 metros rodeado por 240 templos perwara y colosales estatuas guardianas Dwarapala.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Ubicación
Extremo norte del Parque Arqueológico de Prambanan, Klaten/Sleman
Antigüedad
Año 792 d.C. (es más antiguo que el propio templo hindú de Prambanan)
Guardianes de piedra
Cuatro parejas de estatuas guardianas Dwarapala con mazas
Símbolo histórico
Prueba de la pacífica coexistencia entre budistas e hindúes en la Java medieval

La armonía religiosa de la Java del siglo VIII

Situado a escasos 800 metros al norte de las agujas hindúes de Prambanan, Candi Sewu demuestra que los reinos budistas e hindúes de Java Central florecieron en estrecha armonía y cooperación cultural en Yogyakarta e Indonesia.

El nombre 'Sewu' significa mil en javanés, derivado de la leyenda popular de la princesa Roro Jonggrang, quien retó a su pretendiente Bandung Bondowoso a construir mil templos en una sola noche para concederle su mano.

Estatua guardiana dvarapala y templo principal del complejo budista Candi Sewu cerca de Prambanan.
Gunawan Kartapranata, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Estructura cruciforme y estatuas Dwarapala

El santuario principal presenta una singular planta cruciforme de andesita con cinco cámaras abovedadas dispuestas en forma de mandala tántrico.

En cada uno de los cuatro puntos cardinales de entrada se alzan imponentes parejas de estatuas Dwarapala monolíticas de piedra, guardianes armados con serpientes y mazas para proteger el recinto sagrado de las energías negativas.

Una visita tranquila y sin aglomeraciones

Al encontrarse en el extremo norte del parque, Candi Sewu recibe muchos menos visitantes que Prambanan, permitiendo disfrutar de una atmósfera de serenidad y contemplación mística. Se puede llegar caminando diez minutos o alquilando una bicicleta en la entrada del parque.

Es el complemento ideal a la visita de Prambanan y el Templo de Borobudur.

El mandala de andesita y la inscripción de Manjusrigrha

El trazado original del santuario responde a una concepción geométrica sagrada vinculada al budismo tántrico vajrayana. Según la inscripción de Manjusrigrha, fechada en 792 y hallada en el propio complejo, el complejo recibía el nombre litúrgico de Manjusrigrha a finales del siglo VIII.

Aquel epígrafe atestigua que el recinto rendía culto primordial al bodhisattva Manjusri, venerado como personificación de la sabiduría trascendente. Los peregrinos accedían al patio interior para cumplir ritos de circunvalación meditativa entre cámaras abovedadas y zócalos tallados con relieves devocionales.

La planta cruciforme del templo principal sorprende por sus cuatro alas simétricas proyectadas hacia los puntos cardinales. Cada una de estas alas albergaba oratorios dedicados a distintas deidades del panteón budista clásico.

Aunque la estatua de bronce de la cámara central desapareció hace mucho tiempo, los nichos conservan molduras decorativas y remates en arco ojival. La luz tropical entra por los vanos superiores, generando contrastes visuales cautivadores sobre la piedra volcánica oscura.

Los templos perwara y las labores de anastilosis

Alrededor del santuario nuclear se distribuyen cuatro terrazas concéntricas que agrupaban doscientos cuarenta templos secundarios o perwara. Estas construcciones menores rodean al santuario principal.

El fuerte sismo que sacudió la región de Yogyakarta en 2006 provocó el colapso de numerosos lienzos de andesita en este sector perimetral. Desde entonces, especialistas locales e internacionales desarrollan minuciosos trabajos de anastilosis para recolocar cada bloque en su posición original.

Al pasear junto a las hileras de piedra, observarás miles de sillares numerados y clasificados sobre el césped con rigor arqueológico. Los constructores del siglo VIII levantaron los muros con bloques de andesita.

Muchas piezas se conservaron pese a los movimientos telúricos y la vegetación selvática. El contraste entre los templos reconstruidos y los montículos pendientes de montaje ilustra la magnitud del esfuerzo patrimonial.

Conexión histórica con los templos de Bubrah y Lumbung

Dentro de los límites del parque arqueológico se extienden otros dos recintos budistas de notable relevancia que forman un eje ceremonial conjunto. Candi Lumbung presenta un templo central rodeado por dieciséis capillas menores con elegantes motivos geométricos.

A corta distancia, Candi Bubrah se conserva en estado de ruina, con buena parte de sus piedras sin recolocar. Recorrer este corredor norte en bicicleta permite comprender la coexistencia entre estas joyas budistas y los monumentos hindúes cercanos.

La distancia aproximada de un kilómetro desde la entrada sur desalienta a los contingentes numerosos, lo que propicia un entorno apacible durante todo el día. Los senderos arbolados proporcionan sombra generosa para caminar sin prisas mientras contemplas la silueta lejana del monte Merapi en el horizonte.

Esta combinación de arqueología viva, silencio campestre y espiritualidad milenaria convierte la visita a Candi Sewu en una experiencia cultural sumamente gratificante en Java.