Los canteros de Añashuayco aún cortan a mano la piedra de Arequipa

Las Canteras de Sillar de Añashuayco son una de las canteras de donde sale el sillar de la arquitectura de Arequipa. En esta monumental quebrada de ignimbrita volcánica blanca, los maestros canteros cortan a mano la piedra con técnicas ancestrales y han esculpido monumentales relieves en los farallones.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Canteros labrando los gigantescos farallones de ceniza volcánica blanca en las canteras de sillar de Arequipa
Wikimedia Commons, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La cuna geológica de la ciudad blanca

Buena parte de la arquitectura colonial y republicana de Arequipa se levantó con sillar como el que se extrae en las Canteras de Añashuayco. El sillar es una roca volcánica piroclástica porosa, ligera y dócil al cincel, que adquiere un brillante color blanco marfil bajo la intensa radiación solar andina.

Esculturas monumentales y Quebrada de Culebrillas

Al recorrer los profundos cañones de piedra blanca de gran altura, los visitantes pueden observar demostraciones en vivo del labrado ancestral y admirar colosales tallados en la roca viva, como un gran tallado de la portada de la Iglesia de la Compañía.

El circuito suele extenderse hasta la Quebrada de Culebrillas, un estrecho cañón serpenteante donde se aprecian misteriosos petroglifos precolombinos grabados por antiguas culturas prehispánicas.

Protección solar: El reflejo solar sobre la piedra blanca del sillar es sumamente intenso; lleva gafas con filtro UV, sombrero de ala ancha y protector solar FPS 50+.

Qué es el sillar y de dónde viene

El sillar es una ignimbrita, una roca que se forma cuando una erupción volcánica muy violenta lanza nubes ardientes de ceniza, fragmentos de pómez y gases que luego se depositan y se sueldan al enfriarse.

En el entorno de Arequipa, esas grandes erupciones prehistóricas dejaron extensos mantos de esta roca, que con el tiempo la erosión fue cortando en quebradas como la de Añashuayco, en el sector norte de la ciudad.

Sus propiedades explican por qué se convirtió en el material de construcción de Arequipa. Es liviano, se corta y talla con facilidad justo después de extraerse y ofrece un buen aislamiento térmico. Aunque lo más habitual es el sillar blanco, también existen variedades de tonos rosados o grisáceos.

De esta piedra salieron la Catedral, el Monasterio de Santa Catalina, las iglesias barrocas y cientos de casonas del centro histórico.

El oficio de los canteros

Lo más valioso de la visita es ver trabajar a los canteros. Con herramientas manuales como barretas, combas, cinceles y cuñas, marcan los bloques sobre la pared de roca, los separan y los cortan hasta darles una forma regular.

Es un trabajo físico muy duro, hecho a pleno sol y a menudo transmitido de padres a hijos, que conserva técnicas muy parecidas a las que se usaron para levantar la ciudad colonial.

Si hay canteros trabajando, observa en silencio y a una distancia prudente, y pregunta antes de fotografiarlos. Muchos explican con gusto cómo eligen la veta, cómo evitan que el bloque se rompa o cuánto tiempo lleva preparar una pieza.

Comprar algún pequeño objeto tallado en sillar es una forma sencilla de apoyar a las familias que viven de este oficio.

Por qué a Arequipa la llaman la Ciudad Blanca

El apodo de Ciudad Blanca se explica casi siempre por el color del sillar, que domina las fachadas del centro histórico. Existe, sin embargo, otra explicación tradicional que lo relaciona con la población de origen español que vivía en el centro durante la época colonial.

Sea cual sea el origen, al recorrer las canteras entiendes de inmediato la relación entre esta piedra y la identidad de la ciudad: todo lo que ves en el casco antiguo salió de lugares como este.

Esa relación es también la razón por la que el centro histórico de Arequipa fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

La combinación de técnicas europeas con la mano de obra y la sensibilidad decorativa local dio lugar a una arquitectura muy particular, en la que el sillar es a la vez estructura y lienzo para la talla.

Cómo es el recorrido por la ruta del sillar

La visita suele empezar en la zona de canteras activas, donde se ven las paredes de roca cortadas en escalones y los bloques apilados listos para salir.

Después se recorren los sectores donde artistas locales han tallado grandes relieves en las paredes de la quebrada: figuras religiosas, rostros, animales y reproducciones de monumentos de la ciudad. Algunos tallados son de gran tamaño y se aprecian mejor tomando algo de distancia.

La quebrada de Culebrillas, con sus paredes estrechas y sinuosas, es la parte más natural del recorrido. Camina despacio y mira con atención las paredes, porque los petroglifos no siempre se distinguen a primera vista.

No los toques ni los raspes: son un patrimonio frágil y muy antiguo. El terreno puede ser irregular y con arena, así que conviene ir con calzado cerrado.

Los petroglifos de Culebrillas

Los grabados de Culebrillas son una de las huellas más antiguas de presencia humana en la zona. Representan figuras humanas, animales como camélidos y formas geométricas, trazados sobre la superficie de la roca por poblaciones que recorrían estas quebradas mucho antes de la llegada de los españoles.

Su significado exacto no se conoce con certeza, pero suelen interpretarse en relación con el paso de rutas, la ganadería de camélidos y creencias vinculadas al paisaje.

Verlos a pocos metros de las canteras activas permite imaginar la larga historia de uso de esta quebrada, primero como lugar de paso y de ritual, después como fuente de la piedra con la que se levantó una ciudad entera.

Consejos para la visita

  • Ve por la mañana: la luz es más suave, hace menos calor y hay más probabilidades de ver a los canteros trabajando.

  • Lleva agua suficiente, porque en la quebrada no hay sombra y el aire es muy seco.

  • Calcula unas dos o tres horas para el conjunto, incluido el traslado desde el centro.

  • Puedes llegar en excursión organizada, en taxi o con los buses turísticos que ofrecen la ruta; si vas en taxi, acuerda la espera y el regreso.

  • Consulta con antelación horarios y precios de acceso, que pueden cambiar, en fuentes oficiales o con tu alojamiento.

Qué ver después de las canteras

Al volver al centro, la visita cobra aún más sentido si recorres los monumentos hechos con la piedra que acabas de ver extraer.

La portada de la Iglesia de la Compañía, en la Plaza de Armas, es un gran ejemplo de lo que puede lograrse tallando sillar, y el Monasterio de Santa Catalina muestra su uso en una escala doméstica, con calles, patios y celdas.

También puedes combinar la ruta con otros paseos por la campiña arequipeña, como el Molino de Sabandía o el mirador de Carmen Alto, para completar un día fuera del centro.