En el Museo Santuarios Andinos te espera Juanita, la Dama de Ampato
El Museo Santuarios Andinos de la Universidad Católica de Santa María en Arequipa custodia a Juanita, 'La Dama de Ampato', una doncella inca sacrificada hacia mediados del siglo XV a más de 6.000 metros de altitud en el ritual de Capacocha. Conservada en hielo, exhibe textiles, metales de oro y plata.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El misterio sagrado de los sacrificios de Capacocha
Emplazado en una elegante casona virreinal en el centro de Arequipa, el Museo Santuarios Andinos ofrece un conmovedor testimonio sobre la espiritualidad incaica y la adoración de los Apus (espíritus sagrados de las montañas).
Juanita: la doncella congelada del volcán Ampato
El punto culminante del recorrido es la cámara criogénica donde reposa la momia congelada de Juanita, una niña de unos 12 a 14 años ofrendada a los dioses andinos en la cumbre nevada del volcán Ampato para aplacar las erupciones y sequías.
Junto a su cuerpo prodigiosamente preservado con su piel, cabello y órganos intactos, se exhiben sus finísimos vestidos de lana, estatuillas ceremoniales de oro y plata con plumas tropicales, sandalias y vasijas policromadas.
Cámara de conservación: En algunas épocas Juanita descansa en su cámara de conservación y se exhibe en su lugar otra de las doncellas halladas en los volcanes de la región; conviene preguntar antes de ir.
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El hallazgo en la cumbre del Ampato
Juanita fue encontrada en 1995 cerca de la cumbre del volcán Ampato, en los Andes del sur de Perú, por el antropólogo estadounidense Johan Reinhard y el andinista peruano Miguel Zárate.
El descubrimiento tuvo mucho de casualidad geológica: la actividad del vecino volcán Sabancaya había cubierto de ceniza la nieve del Ampato, la ceniza oscura absorbió el calor del sol, el hielo se derritió y una parte de la cumbre se desprendió. Con ella quedó expuesto el fardo funerario que había permanecido congelado durante siglos.
Los expedicionarios decidieron bajar el cuerpo de inmediato para evitar que se deteriorara con el sol y el viento, un descenso difícil a gran altitud cargando un fardo pesado.
En expediciones posteriores se hallaron en la misma montaña otros restos y ofrendas, lo que confirmó que el Ampato había sido un santuario de altura de gran importancia para los incas.
El hallazgo tuvo enorme repercusión internacional y el cuerpo llegó a exhibirse temporalmente fuera de Perú antes de quedar bajo la custodia de la Universidad Católica de Santa María, en Arequipa.
Qué se sabe del ritual
La capacocha era una de las ceremonias más importantes del mundo inca. Se celebraba en momentos especiales, como la muerte o la entronización de un gobernante, o ante catástrofes naturales, y en ella se ofrendaban niños y jóvenes considerados especialmente puros.
Los elegidos procedían de distintas regiones del imperio, viajaban en procesión hasta el Cusco y desde allí se dirigían a montañas sagradas lejanas, donde eran enterrados junto a ofrendas de gran valor.
Para los pueblos andinos, las cumbres eran moradas de los apus, y los niños ofrendados pasaban a ser mensajeros o intermediarios ante ellos.
Los estudios científicos realizados sobre Juanita aportaron mucha información: el estado de conservación permitió analizar sus tejidos, su dieta y su salud, y los investigadores determinaron que murió a causa de un fuerte golpe en la cabeza.
Más allá de los datos, el museo intenta transmitir el sentido que el ritual tenía para quienes lo practicaban, sin reducirlo a una curiosidad macabra. Por eso la visita resulta a la vez impactante y respetuosa.
Juanita no es un caso aislado. Se han encontrado santuarios de altura con ofrendas de capacocha en varias cumbres de los Andes, desde el sur de Perú hasta el norte de Argentina y Chile, lo que muestra hasta dónde llegaba la influencia religiosa del Cusco.
Uno de los hallazgos más conocidos fuera de Perú es el del volcán Llullaillaco, en la frontera entre Argentina y Chile, donde a finales de los años noventa aparecieron tres niños en un estado de conservación extraordinario.
Conocer ese contexto ayuda a entender que lo que ves en Arequipa es parte de una práctica ceremonial extendida por todo el imperio.
Cómo es el recorrido por el museo
La visita suele hacerse en grupos acompañados por guías, muchos de ellos estudiantes de la propia universidad, que explican el contexto de cada sala. El recorrido empieza normalmente con un documental sobre la expedición al Ampato, que ayuda a entender la dureza del ascenso y la importancia del descubrimiento.
Después se pasa por salas dedicadas a las ofrendas halladas en distintos santuarios de altura del sur andino.
Textiles finísimos, con los colores y diseños que distinguían a las élites incas.
Pequeñas estatuillas de oro, plata y concha de spondylus, vestidas con miniaturas de ropa.
Cerámica ceremonial, recipientes y objetos de uso cotidiano que acompañaban a los niños.
La vitrina refrigerada donde se conserva el cuerpo, al final del recorrido.
Las estatuillas merecen atención especial. La concha de spondylus, de color rojo anaranjado, llegaba desde las costas cálidas del norte y era uno de los materiales más apreciados en los Andes, por lo que su presencia en una cumbre del sur habla de la extensión de las redes del imperio.
La sala final, en penumbra y a baja temperatura, está pensada para que observes el cuerpo en silencio.
Consejos para la visita
Calcula alrededor de una hora para el recorrido completo. Como es una visita guiada, conviene llegar con algo de margen para unirte al siguiente grupo sin esperas largas, y consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque pueden variar.
Ten en cuenta que en algunas épocas Juanita puede no estar expuesta y que en su lugar se muestra otro de los cuerpos hallados en los volcanes de la región; la experiencia sigue siendo muy completa.
Respeta las indicaciones del personal sobre fotografía y sobre el comportamiento en la sala final: se trata de restos humanos y el museo pide una actitud acorde. Si viajas con niños pequeños, piensa de antemano cómo explicarles lo que van a ver.
Visitar el museo antes de salir hacia el Cañón del Colca es una buena idea, porque en la ruta por carretera se pasa por zonas altas desde donde se ven el Ampato y el Sabancaya, y el paisaje cobra otro significado.
Qué ver cerca del museo
El museo está en pleno centro histórico, a poca distancia de la Plaza de Armas, así que es fácil incluirlo en un día de visitas a pie.
Puedes combinarlo con la Catedral, la Iglesia de la Compañía y sus claustros, hoy ocupados por tiendas y cafés, y con el Monasterio de Santa Catalina, que queda a pocas cuadras.
Si te interesa seguir con la historia prehispánica, el contraste entre el mundo inca que muestra el museo y la ciudad virreinal de sillar que lo rodea es una de las lecturas más interesantes que ofrece Arequipa.





