Un domingo en Usaquén, entre pulgas, cuero y bistrós
Usaquén es un encantador antiguo pueblo colonial anexado al norte de Bogotá, famoso por su ambiente señorial y su vibrante escena gastronómica. Cada domingo y festivo acoge el célebre Mercado de las Pulgas, donde decenas de artesanos ofrecen diseño independiente, cuero y joyas.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El encanto colonial y bohemio del norte Bogotano
Situado en el norte residencial de Bogotá, Usaquén conserva el sosiego y la arquitectura de pueblo tradicional alrededor de su arbolada Plaza Fundacional y la Iglesia de Santa Bárbara del siglo XVII.
El famoso mercado de las pulgas dominical
Los domingos y días festivos las calles empedradas se transforman en una concurrida feria al aire libre donde creadores colombianos exhiben hamacas de San Jacinto, artículos de marroquinería en cuero, joyería en filigrana de plata y dulces típicos como obleas y arequipes.
Alrededor de la plaza y en los callejones aledaños operan decenas de prestigiosos restaurantes de autor, pubs ingleses y bistrós donde degustar platos fusión y coctelería contemporánea.
Café en la plaza: Disfruta de un café filtrado en las terrazas de Café San Alberto en Usaquén mientras escuchas músicos de jazz callejeros.
De pueblo de la sabana a barrio de Bogotá
Mucho antes de la llegada de los españoles, la zona de Usaquén estaba habitada por los muiscas, el pueblo que dominaba la sabana de Bogotá y que dio nombre a muchos lugares de la región.
Tras la conquista se organizó aquí un pueblo de indios, con su iglesia y su plaza, rodeado de haciendas agrícolas y ganaderas que durante siglos abastecieron a la capital colonial.
Durante mucho tiempo Usaquén fue un municipio independiente, separado de Bogotá por kilómetros de campo. A mediados del siglo XX, con el crecimiento acelerado de la capital, fue anexado junto con otros municipios vecinos al nuevo Distrito Especial, y hoy es una de las localidades de la ciudad.
Pese a quedar rodeado de edificios y avenidas, el núcleo histórico conservó su escala de pueblo, con casas bajas de tejas, balcones de madera y calles empedradas.
Ese contraste entre el pasado rural y la Bogotá moderna es lo que da a Usaquén su atractivo. Basta alejarse unas cuadras de la plaza para encontrar torres de apartamentos y centros comerciales, mientras que en el centro histórico el ritmo sigue siendo pausado, sobre todo entre semana.
Un paseo por el centro histórico
El punto de partida natural es la plaza principal, presidida por la Iglesia de Santa Bárbara, de fachada blanca y aire sencillo. Alrededor se conservan casas tradicionales que hoy acogen restaurantes, cafés y tiendas, muchas con patios interiores que vale la pena asomarse a ver.
Los árboles de la plaza y los bancos invitan a sentarse un rato a mirar el ir y venir de vecinos y visitantes.
A pocas cuadras se encuentra la antigua estación de tren de Usaquén, un edificio de la época en que el ferrocarril del norte unía Bogotá con los pueblos de la sabana.
Muy cerca también está el centro comercial Hacienda Santa Bárbara, construido aprovechando parte de una antigua casa de hacienda, con corredores de ladrillo y patios que mantienen algo del ambiente original pese a su uso moderno.
Al fondo, los cerros orientales cierran el paisaje y recuerdan que Usaquén se extiende hasta la montaña. En los días despejados, las laderas verdes forman un telón de fondo muy fotogénico para las calles del pueblo.
Qué comprar en el mercado
El mercado de las pulgas reúne puestos muy variados, desde artesanía tradicional colombiana hasta diseño contemporáneo. Además de los productos que menciona el artículo, es habitual encontrar mochilas tejidas por artesanas indígenas, sombreros, cerámica, ropa de pequeños diseñadores, ilustraciones, antigüedades y objetos de segunda mano.
Recorrerlo sin prisa, preguntando a los artesanos por sus técnicas y materiales, es parte del encanto.
Mochilas tejidas y bolsos artesanales.
Joyería de filigrana y bisutería de diseño.
Artículos de cuero y marroquinería.
Cerámica, ilustraciones y objetos decorativos.
Antigüedades y objetos de segunda mano.
Para comer algo mientras paseas, los puestos de comida callejera ofrecen obleas con arequipe, empanadas, mazorcas asadas y jugos naturales. Si prefieres sentarte, los restaurantes de la zona funcionan todo el día y se llenan especialmente a la hora del almuerzo del domingo.
No hay que confundirlo con el mercado de las pulgas de San Alejo, otro clásico dominical de Bogotá que se instala en el centro, cerca de la carrera Séptima.
Ambos merecen la pena, pero el de Usaquén tiene un ambiente más de paseo familiar y diseño, mientras que San Alejo se orienta más a las antigüedades y los objetos de colección.
El ambiente de los domingos
Más allá de las compras, el domingo en Usaquén es un plan muy bogotano. Familias con niños, parejas, grupos de amigos y visitantes extranjeros se mezclan en las calles mientras músicos, malabaristas y cuentacuentos se reparten las esquinas y la plaza.
Muchos bogotanos combinan el paseo con un almuerzo largo, y no es raro que la sobremesa se alargue hasta media tarde en las terrazas.
Ese ambiente festivo también explica por qué tantos restaurantes de la zona apuestan por cocinas muy distintas: junto a platos tradicionales colombianos como el ajiaco o la bandeja paisa conviven propuestas internacionales, panaderías artesanales y cafés de especialidad que trabajan con granos de distintas regiones cafeteras del país.
Para muchos visitantes, probar un buen café colombiano en Usaquén es tan importante como el propio mercado.
Consejos para la visita
Si quieres vivir el mercado en todo su esplendor, ve un domingo o festivo a media mañana, cuando ya están montados los puestos pero todavía no hay tanta gente como a mediodía.
Si prefieres conocer el pueblo tranquilo y sin multitudes, un día entre semana es mejor opción, aunque los puestos del mercado no estarán. Calcula entre dos y tres horas para pasear, comprar algo y comer.
Lleva efectivo en billetes pequeños, porque no todos los artesanos aceptan tarjeta, y una chaqueta ligera o paraguas, ya que el clima bogotano cambia rápido. Como en cualquier lugar concurrido, cuida tus pertenencias entre la multitud.
Para llegar, la forma más cómoda es en taxi o con una aplicación de transporte, aunque también hay buses que circulan por la carrera Séptima.
Qué ver cerca
Usaquén queda en el norte de Bogotá, cerca de otras zonas conocidas por su oferta gastronómica y de ocio, como el Parque de la 93 y la Zona T, en el sector de Chapinero, donde se concentran restaurantes, bares y tiendas.
Si te gusta la naturaleza, los cerros orientales tienen senderos de caminata en distintos puntos del norte de la ciudad, aunque conviene informarse sobre las condiciones de acceso y hacerlos acompañado.
Combinar una mañana en Usaquén con una tarde en el norte es una buena manera de conocer la Bogotá contemporánea, muy distinta del centro histórico.
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