El Palacio de la Inquisición de Cartagena y sus historias de brujería

El Palacio de la Inquisición es una de las cumbres de la arquitectura civil virreinal de Cartagena de Indias, levantado en el siglo XVIII frente al sombreado Parque de Bolívar. Actual sede del Museo Histórico de Cartagena (MUHCA), exhibe instrumentos inquisitoriales, brujería y salas coloniales.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Fachada colonial barroca y balcones de madera tallada del Palacio de la Inquisición en el Parque de Bolívar
Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz), Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La sede del Santo oficio y su portada barroca

Frente al arbolado Parque de Bolívar en Cartagena, el Palacio de la Inquisición exhibe una de las portadas de piedra labrada más vistosas de Cartagena, coronada por el escudo de armas de la monarquía hispánica y balcones de caoba tallada con celosías.

Memorias coloniales, brujería y el Parque Bolívar

El museo custodia documentos originales de los procesos seguidos por el Tribunal de la Inquisición contra delitos de herejía, brujería, blasfemia y hechicería en el Caribe, además de instrumentos de tortura de la época y una maqueta a gran escala de la ciudad amurallada.

Al salir, el Parque de Bolívar ofrece un remanso de sombra bajo frondosos árboles de mango y almendros, donde bailarines tradicionales presentan muestras de cumbia caribeña con polleras blancas al son de tambores alegres.

Museo del Oro Zenú contiguo: Muy cerca del parque se encuentra el Museo del Oro Zenú, dedicado a la cultura prehispánica, donde se admira la orfebrería de filigrana prehispánica.

El tribunal de la Inquisición en Cartagena

A comienzos del siglo XVII, la Corona española decidió establecer en Cartagena un tribunal del Santo Oficio, el tercero de la América hispana junto a los de Lima y México.

La elección no fue casual: la ciudad era un puerto por el que entraban barcos, mercancías, ideas y personas de muchos orígenes, y las autoridades querían vigilar de cerca la ortodoxia religiosa en una región muy amplia, que abarcaba el Nuevo Reino de Granada, buena parte del Caribe y la costa de la actual Venezuela.

El tribunal juzgaba delitos contra la fe y la moral católica tal como se entendían entonces: herejía, prácticas judaizantes, blasfemia, bigamia, hechicería o brujería. Un dato que sorprende a muchos visitantes es que la población indígena quedaba fuera de su jurisdicción.

En cambio, muchos procesos afectaron a comerciantes de origen portugués sospechosos de practicar el judaísmo en secreto y a personas de origen africano acusadas de brujería, en una ciudad que era uno de los principales puertos de llegada de personas esclavizadas.

Aunque la imagen popular asocia la Inquisición con la hoguera, las penas más frecuentes eran otras: penitencias públicas, multas, confiscación de bienes, destierro o reclusión. Eso no le resta dureza a un sistema basado en denuncias secretas y en el miedo.

Con el proceso de independencia, el tribunal dejó de funcionar a comienzos del siglo XIX y el edificio pasó a tener otros usos, hasta convertirse en museo.

Recorrido por el palacio y el museo

Antes de entrar, dedica unos minutos a la fachada. La portada de piedra, con su decoración barroca y el escudo real en la parte superior, contrasta con la sencillez de las casas vecinas y transmitía el poder de la institución.

Recorre también el costado del edificio por la calle lateral: allí se suele señalar la pequeña ventana por la que, según la tradición, se dejaban las denuncias anónimas, un detalle que dice mucho del funcionamiento del tribunal.

Ten en cuenta que el palacio que ves hoy es el resultado de obras del siglo XVIII: cuando se terminó, el tribunal llevaba ya más de un siglo y medio funcionando en la ciudad, en instalaciones anteriores.

Por eso el edificio refleja más el gusto barroco tardío y la solidez de la arquitectura civil de la época que los primeros tiempos de la institución.

Su buen estado de conservación lo convierte en uno de los mejores ejemplos de casa señorial colonial que se pueden visitar por dentro en Cartagena.

En el interior, el edificio se organiza alrededor de un patio con galerías, muy típico de la arquitectura civil colonial de Cartagena, con muros gruesos, techos altos y balcones de madera que ayudaban a mantener el fresco.

Las salas del museo no se limitan a la Inquisición: recorren la historia de la ciudad desde los pueblos indígenas de la región hasta la Colonia, la independencia y la etapa republicana, con mapas, documentos, pinturas, armas y objetos cotidianos.

La maqueta de la ciudad amurallada es una de las piezas más útiles de la visita: te permite ver de un vistazo el trazado de calles, plazas, baluartes y fortalezas que luego vas a recorrer a pie.

Fíjate en la relación entre el centro, Getsemaní y el cerro de San Lázaro, y en cómo el agua rodeaba casi por completo el recinto. Después de verla, orientarte por el Centro Histórico resulta mucho más fácil.

La Plaza de Bolívar y sus alrededores

La plaza que hoy lleva el nombre de Simón Bolívar fue durante la Colonia uno de los espacios principales de la ciudad, y en su centro se levanta la estatua ecuestre del Libertador.

A su alrededor se reúnen algunos de los edificios más representativos de Cartagena: el propio Palacio de la Inquisición, el Palacio de la Proclamación, ligado a la declaración de independencia de 1811, y, a pocos pasos, la catedral, cuya torre se ve desde la plaza.

Además del Museo del Oro Zenú, en los alrededores encontrarás bancos a la sombra, vendedores de frutas y dulces típicos, y a las palenqueras, las mujeres de San Basilio de Palenque que se han convertido en uno de los símbolos de la ciudad con sus vestidos de colores.

Si quieres hacerles una foto, pregúntales primero: muchas viven de ello y lo habitual es dejar una propina.

Consejos para la visita

Para recorrer el museo con calma cuenta con una hora o una hora y media. Al estar casi todo bajo techo, es una buena visita para las horas centrales del día, cuando el sol aprieta en la calle, o para una tarde de lluvia.

Contratar un guía o leer con atención los paneles ayuda a entender el contexto de las piezas, porque algunos temas, como los procesos inquisitoriales, se comprenden mejor con explicación.

Algunas salas tratan temas duros, como la tortura o la esclavitud, así que, si viajas con niños pequeños, conviene tenerlo en cuenta.

Los horarios y el precio de la entrada pueden variar, de modo que consulta la información actualizada en la web oficial del museo antes de ir, sobre todo en días festivos.

Qué ver cerca del palacio

Desde la Plaza de Bolívar estás a pocos minutos a pie de casi todo el Centro Histórico: la Plaza de Santo Domingo, la iglesia y el claustro de San Pedro Claver, consagrados al jesuita que pasó su vida atendiendo a las personas esclavizadas que llegaban al puerto, y las murallas, donde puedes ver el atardecer desde un baluarte.

Una buena idea es combinar en una misma mañana el Palacio de la Inquisición, el Museo del Oro Zenú y la catedral, y reservar la tarde para pasear sin prisa por las calles de balcones floridos o acercarte a Getsemaní, al otro lado de la Torre del Reloj.