Arcadas y zoco de aceitunas en el barrio de Habous de Casablanca

El Barrio de Habous (conocido como la 'Nueva Medina') fue proyectado a partir de 1917 por urbanistas franceses para combinar la arquitectura andalusí tradicional con el trazado higienista moderno. Destaca por sus arcadas de piedra labrada, el Palacio Real, librerías árabes y el célebre zoco de las aceitunas.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Construcción
Desde 1917 (Arquitectos Albert Laprade y Auguste Cadet)
Estilo
Neo-árabe / Mauresque con arcadas de piedra de cantería
Puntos clave
Pastelería Bennis, Zoco de Aceitunas y Mahkama du Pacha
Ubicación
Sureste de Casablanca, junto al Palacio Real

Diseñado como un homenaje respetuoso al arte constructivo clásico de Marruecos, el Barrio de Habous es el rincón más pintoresco y relajado de Casablanca. Carece del bullicio apresurado de las antiguas medinas de Marrakech o Fez, ofreciendo un paseo peatonal limpio y armonioso.

Elegantes arcadas de piedra labrada y librerías tradicionales en el barrio neo-árabe de Habous en Casablanca.
Omalihy (CC BY-SA 4.0)

El Mahkama du Pacha y las librerías

En una de las plazas del barrio se levanta el Mahkama du Pacha, un palacio de justicia edificado a mediados del siglo XX que evoca los patios de la arquitectura hispanomusulmana, con artesonados de cedro y mosaicos zellige.

En las calles aledañas se concentran prestigiosas editoriales y librerías especializadas en historia, literatura y caligrafía árabe.

La pastelería Bennis y el mercado de aceitunas

Una parada obligatoria en Habous es alguna de sus pastelerías tradicionales, donde se hornean cuernos de gacela de almendra y pastillas de pichón.

A pocos pasos se encuentra el zoco de las aceitunas, un mercado donde se alinean puestos con muchas variedades de aceitunas aliñadas con limón confitado, hinojo silvestre y harissa picante.

Compras sin agobios: Habous es un buen lugar de Casablanca para comprar artesanía de cuero y ropa tradicional en un ambiente más relajado que el de otros zocos.

Por qué se construyó una medina nueva

A comienzos del siglo XX, Casablanca pasó en pocas décadas de ser un puerto modesto a convertirse en la gran ciudad económica de Marruecos.

Durante el Protectorado francés llegaron miles de personas del campo y de otras regiones en busca de trabajo, y la vieja medina junto al puerto se quedó pequeña.

Las autoridades decidieron levantar un barrio para la población marroquí lejos del centro europeo, con un trazado ordenado pero inspirado en las ciudades tradicionales del país.

El resultado es un experimento urbano poco habitual: una medina planificada sobre el papel por arquitectos europeos, con calles algo más anchas, servicios modernos para la época y fachadas que reinterpretan los arcos, las puertas monumentales y la decoración de las medinas históricas.

Por eso el barrio tiene ese aire de decorado cuidado, a medio camino entre lo tradicional y lo moderno, que lo diferencia de la medina antigua de la propia Casablanca.

El significado de Habous

El nombre del barrio tiene que ver con los habous, los bienes de fundación religiosa que en el mundo islámico se destinan a fines piadosos o de interés público, como el mantenimiento de mezquitas, escuelas o fuentes.

La administración de estos bienes tuvo un papel importante en la creación y la gestión del barrio, y de ahí le viene la denominación con la que lo conoce todo el mundo en la ciudad.

Un paseo por sus calles

Lo más agradable de Habous es recorrerlo sin prisa. Las calles comerciales están flanqueadas por soportales que dan sombra y por pequeñas tiendas de puertas de madera, y cada tanto el trazado se abre en plazuelas con árboles y bancos.

Fíjate en los arcos de herradura, en las puertas de acceso a los distintos sectores y en el contraste entre el blanco de las fachadas y el verde de las carpinterías y los tejados de teja vidriada.

En el barrio hay varias mezquitas de líneas tradicionales, con sus alminares cuadrados de inspiración andalusí, que forman parte de la vida diaria de los vecinos. Como ocurre en casi todo Marruecos, el interior está reservado a los fieles musulmanes, así que se contemplan desde fuera.

La gran excepción en la ciudad es la Mezquita Hassan II, que sí ofrece visitas guiadas para quienes no profesan el islam.

Qué comprar en Habous

El barrio es un buen sitio para hacer compras con calma. Encontrarás tiendas especializadas que en otros zocos aparecen mezcladas, de modo que es fácil comparar calidades. Algunas ideas para llevarte un recuerdo de Casablanca:

  • Babuchas de cuero y bolsos artesanales.

  • Objetos de cobre y latón, como teteras, bandejas y lámparas caladas.

  • Caftanes, chilabas y otras prendas tradicionales, incluidas piezas de ceremonia.

  • Libros, ediciones del Corán, material de caligrafía y artículos religiosos.

  • Aceitunas, limones confitados y especias para cocinar en casa.

Aunque el ambiente es más relajado que en otros zocos marroquíes, en muchos comercios sigue siendo normal negociar, sobre todo en artesanía. Hazlo con buen humor, pregunta el precio de varias piezas antes de decidirte y no aceptes ninguna oferta por compromiso si no te convence.

Consejos para la visita

Habous está algo apartado del centro, al sureste de la ciudad, así que lo más práctico es ir en taxi o combinar tranvía y un tramo a pie. Para recorrerlo con tranquilidad, tomar un té y hacer alguna compra, calcula entre dos y tres horas.

Las mañanas y las últimas horas de la tarde son más agradables que el mediodía, cuando el sol aprieta y algunas tiendas bajan el ritmo.

Ten en cuenta que el viernes a mediodía, día de la oración principal de la semana, muchos comercios cierran durante un rato y las calles cercanas a las mezquitas se llenan de fieles.

Viste de manera discreta, con hombros y rodillas cubiertos, y pide permiso antes de fotografiar a los vendedores o a los vecinos. Durante el Ramadán, el barrio cambia de ritmo: más tranquilo de día y muy animado después de la puesta de sol.

Qué ver cerca

El vecino más ilustre del barrio es el Palacio Real de Casablanca, cuyo recinto se extiende junto a Habous. No se visita por dentro, pero puedes acercarte a sus puertas monumentales, decoradas con cerámica y bronce, para contemplarlas desde la explanada.

La guardia vigila el acceso y no siempre permite fotografiar de cerca, así que hazle caso si te indica que te apartes.

Desde Habous, un trayecto corto en taxi te deja en el centro de la Ville Nouvelle, con sus edificios art déco, la Plaza Mohammed V y el Parque de la Liga Árabe.

Si te queda tiempo en el día, lo ideal es terminar en la Mezquita Hassan II, junto al mar, para comparar la medina planificada del siglo XX con el gran monumento religioso del Marruecos contemporáneo.

Si te interesa ver el contraste completo, dedica otro rato a la Antigua Medina, junto al puerto. Es más pequeña, más desordenada y menos turística que las de Fez o Marrakech, pero conserva el ambiente de barrio popular que Habous reinterpreta.

Pasear por las dos el mismo día ayuda a entender cómo creció Casablanca y por qué la ciudad tiene una identidad tan distinta del resto de Marruecos.

Planifica tu visita a Casablanca y Marruecos:

• Palacio Real de Casablanca

• Mezquita Hassan II

• Guía completa de Casablanca