En el Mercado Central de Casablanca te cocinan el pescado al momento
El Mercado Central de Casablanca (Marché Central) es un histórico mercado de abastos construido en los años diez del siglo XX en pleno corazón de la Ville Nouvelle. Construido en estilo neo-marroquí con una monumental portada de piedra, destaca por sus puestos de pescados y mariscos que pueden cocinarse en el momento.
Por Daniel · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Inauguración
- Años diez del siglo XX, bajo diseño del arquitecto Pierre Bousquet
- Experiencia estrella
- Comprar marisco fresco en los puestos y pedir que te lo cocinen al lado
- Ubicación
- Bulevar Mohammed V, parada de tranvía Marché Central
En el corazón palpitante del centro colonial de Casablanca, el Mercado Central (Marché Central) es el templo supremo del producto fresco en Marruecos. Es un festival gastronómico donde chefs de hoteles de lujo y vecinos locales acuden al amanecer.

El paraíso del pescado y marisco atlántico
En el patio central se disponen mostradores rebosantes de hielo con la pesca del día: enormes meros, doradas reales, rodaballos, bogavantes vivos, nécoras y ostras frescas de Oualidia. Los pescaderos abren las ostras al instante con una rodaja de limón para disfrutarlas de pie como aperitivo.
Almuerzo de fritura al momento
Una de las experiencias más populares consiste en seleccionar el marisco en los puestos de pescado y llevarlo a los pequeños restaurantes situados en las esquinas del mercado, donde por muy poco dinero te limpian y fríen o asan el género a la plancha, sirviéndolo con pan caliente y ensalada marroquí.
Puestos de flores y especias: El mercado cuenta también con coloridos puestos de flores cortadas, cestas de mimbre con dátiles y quesos frescos tradicionales.
Un mercado para la nueva ciudad
El Mercado Central nació en los primeros años del Protectorado francés, cuando Casablanca empezaba a extenderse fuera de su vieja medina y se trazaban los grandes bulevares de la Ville Nouvelle.
La ciudad necesitaba un mercado de abastos moderno, con condiciones de higiene que la época consideraba indispensables, y se levantó en pleno eje del nuevo centro, sobre el bulevar que hoy lleva el nombre de Mohammed V.
Su arquitectura responde al estilo que se puso de moda en aquellos años: estructuras y distribución modernas revestidas con una decoración inspirada en la tradición marroquí, con arcos, merlones y una portada monumental.
Más de un siglo después, el mercado conserva su función original y sigue siendo un lugar de compra diaria para muchos vecinos del centro, algo que le da una autenticidad que no siempre tienen los mercados históricos convertidos en atracción turística.
Recorrido por los puestos
Aunque el pescado es la estrella, el mercado ofrece mucho más. Al entrar por la portada principal llegas a un patio rodeado de galerías donde se reparten los puestos por especialidades.
Además de las pescaderías, encontrarás carnicerías, fruterías con pirámides de naranjas y granadas en temporada, verdulerías y mostradores de aceitunas de todos los colores, junto a limones confitados y encurtidos que forman parte esencial de la cocina marroquí.
Hay también puestos de especias, frutos secos y dátiles, y algunas floristerías que alegran el conjunto con ramos de colores vivos.
En el perímetro exterior del mercado, en las calles que lo rodean, se concentran tiendas de artesanía, cestería y cerámica, de modo que la visita puede servir también para buscar algún recuerdo sin tener que ir a los zocos de la medina.
Una lección de cocina marroquí
Pasear por los puestos es también una buena introducción a la cocina del país.
Los limones confitados en sal son el ingrediente que da su sabor inconfundible al tajín de pollo con aceitunas; las mezclas de especias, como el ras el hanout, perfuman guisos y cuscús; y la chermoula, una marinada de hierbas frescas, ajo, comino y pimentón, es la forma clásica de preparar el pescado en la costa atlántica.
Si algún producto te llama la atención, pregunta a los vendedores cómo se usa: suelen explicarlo con gusto y a menudo te dejan probar antes de comprar.
Cómo comer en el mercado
La experiencia que más atrae a los visitantes es la de elegir el pescado o el marisco en un puesto y pedir que te lo cocinen en uno de los pequeños restaurantes situados junto a las pescaderías. El funcionamiento es sencillo, pero conviene conocerlo para evitar malentendidos:
Antes de comprar nada, pregunta en el restaurante cuánto cobran por cocinar y qué incluye: pan, ensalada, salsas o bebida.
En la pescadería, pide el precio por kilo y confirma el peso antes de que lo limpien.
Indica cómo lo quieres: frito, a la plancha o a la parrilla, según lo que ofrezca cada local.
Revisa la cuenta al final y no dudes en preguntar si algo no te cuadra.
Los locales son sencillos, con mesas pequeñas y mucho movimiento a la hora del almuerzo, pero la frescura del producto compensa la falta de lujo. Si no te apetece el sistema de comprar y llevar, varios restaurantes de la zona ofrecen también su propia carta de pescados y mariscos.
Consejos para la visita
La mañana es el mejor momento para ir: el producto está recién llegado, los puestos lucen completos y el ambiente de compra es más auténtico. A media mañana empiezan a llegar quienes vienen a almorzar, y por la tarde la actividad baja y algunos comerciantes recogen.
Antes de ir conviene confirmar los días y horarios en que abre, porque pueden variar según la temporada o las festividades.
Lleva calzado cómodo y que no te importe mojar, porque los suelos de las pescaderías suelen estar húmedos, y algo de efectivo, ya que muchos puestos no aceptan tarjeta. Como en cualquier lugar concurrido, vigila tus pertenencias.
Y si quieres hacer fotos de los puestos o de los vendedores, pide permiso antes: la mayoría acepta con gusto, pero no a todos les agrada.
Qué ver cerca
El mercado está en un tramo del bulevar Mohammed V que concentra algunos de los edificios más interesantes de la ciudad.
Casi enfrente se encuentra el antiguo Hotel Lincoln, uno de los primeros grandes inmuebles de la Ville Nouvelle, célebre por su fachada ornamentada y por las décadas que pasó en ruinas, convertido en símbolo del debate sobre la conservación del patrimonio de Casablanca.
Caminar por el bulevar mirando hacia arriba, a los balcones y relieves art déco, es una visita en sí misma.
A pocos minutos a pie quedan la Plaza de las Naciones Unidas y la entrada a la Antigua Medina, que conviene recorrer para ver el contraste con la ciudad europea.
Siguiendo en dirección contraria llegas a la Plaza Mohammed V y, algo más allá, al Parque de la Liga Árabe y al Sagrado Corazón. El tranvía para muy cerca del mercado, así que también es fácil enlazar la visita con la Corniche de Ain Diab por la tarde.
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