Plaza Mohammed V, el art déco con acento marroquí de Casablanca
La Plaza Mohammed V es el gran centro cívico y administrativo de Casablanca, proyectado a partir del plan del urbanista Henri Prost. Está rodeada por imponentes edificios civiles de estilo Mauresque (mezcla de Art Déco y tradición marroquí) y una fuente musical danzante.
Por Daniel · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Edificios destacados
- Palacio de Justicia, Wilaya (Ayuntamiento) y Banco Central
- Estilo arquitectónico
- Mauresque (fusión de Art Déco francés e historicismo marroquí)
- Atracción central
- Gran fuente danzante con espectáculos de luces y música
- Ubicación
- Centro de la Ville Nouvelle de Casablanca
La Plaza Mohammed V es el corazón monumental del urbanismo del siglo XX en Casablanca. Este espacio cívico ajardinado condensa la ambición metropolitana que transformó a la ciudad en la capital financiera de Marruecos.

Los palacios cívicos del estilo Mauresque
Alrededor de la explanada se alzan las sedes institucionales más representativas de la ciudad.
El Palacio de Justicia (Tribunal de Première Instance) luce un imponente portal de arcos de herradura y tejas verdes, mientras que el edificio de la Wilaya (sede de la prefectura) está coronado por un estilizado campanario cívico que alberga un reloj público visible desde varios bulevares.
La fuente danzante y el Gran Teatro
La plaza cuenta con una inmensa fuente que ofrece a veces espectáculos de chorros de agua con música.
En su flanco occidental se erige el vanguardista Gran Teatro de Casablanca (CasArts), diseñado por el arquitecto Christian de Portzamparc como uno de los grandes teatros de África.
Punto de partida Art Déco: La plaza es el punto de inicio ideal para emprender una ruta a pie por el Bulevar de Mohammed V y la Rue Prince Moulay Abdellah admirando las fachadas de viviendas de los años treinta.
De plaza administrativa a símbolo de la ciudad moderna
La plaza Mohammed V nació durante el protectorado francés como la gran plaza administrativa de la nueva Casablanca.
El residente general Lyautey encargó al urbanista Henri Prost un plan para ordenar el crecimiento explosivo de la ciudad, y en ese plan la plaza ocupaba un lugar central: debía reunir las principales instituciones públicas en un mismo conjunto monumental, separado de la antigua medina y conectado con los grandes bulevares que se abrían hacia el interior.
Tras la independencia de Marruecos la plaza recibió el nombre del sultán y después rey Mohammed V, figura clave del proceso que llevó al fin del protectorado.
El cambio de nombre no alteró su papel: sigue siendo el centro cívico de Casablanca, un espacio de paso para miles de personas cada día y uno de los lugares donde mejor se percibe la escala y la ambición con que se proyectó la ciudad en la primera mitad del siglo XX.
El contexto ayuda a entender el tamaño de la plaza. A comienzos del siglo XX Casablanca era un puerto pequeño, pero la construcción del gran puerto moderno atrajo comercio, industria y una inmigración masiva, tanto marroquí como europea.
La ciudad necesitaba un centro representativo a la altura de ese crecimiento, y la plaza administrativa se convirtió en su escaparate: un lugar pensado para impresionar, con perspectivas amplias, jardines y edificios que transmitieran orden y solidez.
Un estilo propio: la arquitectura neomorisca
Los edificios que rodean la plaza son el mejor ejemplo del estilo que los franceses llamaron mauresque o arabisance, y que en español suele describirse como neomorisco.
La idea era combinar la construcción moderna de hormigón, con volúmenes amplios y líneas limpias cercanas al art déco, con elementos de la tradición marroquí: arcos, galerías porticadas, tejados de teja verde, zellige y celosías. El resultado es una arquitectura híbrida que define buena parte del centro de Casablanca.
Mientras caminas, fíjate en cómo cada edificio interpreta esa mezcla a su manera. El de la Wilaya, con su torre del reloj, recuerda la silueta de un minarete pero responde a una función civil. El Palacio de Justicia apuesta por una gran portada de inspiración tradicional.
El edificio de Correos y el del banco central completan el conjunto con fachadas más sobrias. Mirar los detalles de las puertas, las rejas y los remates ayuda a apreciar el oficio de los artesanos que trabajaron en estas obras.
La Wilaya y su torre del reloj, visible desde los bulevares
El Palacio de Justicia y su portada monumental
El edificio de Correos y el del banco central
El consulado francés, con una estatua ecuestre de Lyautey en su jardín
Curiosidades de la plaza
Durante décadas la plaza fue conocida por las nubes de palomas que se concentraban en su explanada y por los vendedores de grano para alimentarlas, una estampa que aparece en muchas fotografías antiguas de la ciudad.
Otro detalle curioso es la estatua ecuestre del mariscal Lyautey, que en su día presidía el espacio público y que hoy se conserva dentro del recinto del consulado de Francia, visible desde la calle, como recuerdo de una etapa histórica que la ciudad no ha borrado.
La plaza también es un buen ejemplo de cómo Casablanca ha ido actualizando su centro.
La llegada del tranvía, que tiene una parada en la propia plaza, y la construcción del Gran Teatro de Casablanca, con una arquitectura contemporánea de líneas blancas, han añadido capas nuevas a un conjunto pensado hace un siglo.
El contraste entre los edificios de los años veinte y treinta y estas intervenciones recientes forma parte del interés del lugar.
Consejos para la visita
La plaza se recorre a pie en poco tiempo, pero merece la pena dedicarle una hora y usarla como punto de partida para explorar el centro.
Por la mañana el ambiente es más administrativo y animado; al final de la tarde la luz cálida favorece las fotos de las fachadas blancas y la plaza se llena de familias y paseantes.
El interior de la mayoría de los edificios oficiales no se visita, así que el interés está en el exterior.
Si te atrae la arquitectura, busca información sobre las rutas y jornadas de patrimonio que organizan asociaciones locales dedicadas a la conservación del legado del siglo XX, como Casamémoire, porque a veces permiten acceder a edificios que normalmente permanecen cerrados.
El tranvía es una forma cómoda de llegar desde otras zonas de la ciudad y te evita el tráfico intenso del centro. Como en cualquier zona concurrida, vigila tus pertenencias.
Qué ver cerca
A pocos minutos a pie se encuentra el Parque de la Liga Árabe, el gran pulmón verde del centro, y junto a él la antigua catedral del Sagrado Corazón, un edificio blanco de líneas art déco que hoy se usa como espacio cultural.
Siguiendo el bulevar Mohammed V hacia el norte llegas al Mercado Central, con sus puestos de pescado, flores y productos frescos, y a una sucesión de inmuebles residenciales de los años treinta con balcones, frisos y rótulos de época.
Desde la plaza también resulta sencillo acercarse a la antigua medina y, más allá, a la Mezquita Hassan II, que se puede alcanzar en taxi en poco tiempo.
Una buena opción para un día completo es empezar en la mezquita por la mañana, comer en el centro y dedicar la tarde a recorrer a pie la plaza Mohammed V y sus alrededores, terminando en el parque o en alguna terraza del bulevar.
Planifica tu visita a Casablanca y Marruecos:
• Catedral del Sagrado Corazón





