San Lorenzo, la iglesia de los Médici que se quedó sin fachada
La Basílica de San Lorenzo, iglesia parroquial de los Médici, fue reconstruida desde 1419 por Filippo Brunelleschi. Las Capillas Medicis, detrás del altar, guardan las tumbas de la dinastía con esculturas de Miguel Ángel. Su fachada de ladrillo sigue sin terminar desde el siglo XVI. Entrada a la basílica y capillas por separado.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Cerca del Mercato Centrale, la Basílica de San Lorenzo fue la iglesia parroquial de la familia Médici durante generaciones, y guarda en sus Capillas Medicis algunas de las esculturas más celebradas de Miguel Ángel.
Brunelleschi y una fachada nunca terminada
En 1419, Giovanni di Bicci de' Médici financió la reconstrucción de la iglesia, con Filippo Brunelleschi como arquitecto principal, aunque el edificio no se completó hasta después de su muerte.
La fachada de ladrillo visto sigue sin revestir desde el siglo XVI: Miguel Ángel llegó a diseñar un proyecto de fachada de mármol para el papa León X, pero la obra nunca se ejecutó.

Las Capillas Medicis
Detrás del altar, las Capillas Medicis albergan las tumbas de la dinastía.
La Sacristía Vieja de Brunelleschi y la Sacristía Nueva de Miguel Ángel se enfrentan a ambos lados de la basílica: en la segunda, Miguel Ángel esculpió las Alegorías del Tiempo —Día, Noche, Aurora y Crepúsculo— reclinadas sobre los sarcófagos de Giuliano, duque de Nemours, y de Lorenzo, duque de Urbino.
- Ubicación
- Piazza di San Lorenzo, cerca del mercado central
- Reconstrucción
- Desde 1419, por Filippo Brunelleschi
- Fachada
- Sin terminar desde el siglo XVI
- Capillas Medicis
- Esculturas de Miguel Ángel
Una iglesia con raíces antiguas
San Lorenzo presume de ser una de las iglesias más antiguas de Florencia, y la tradición la vincula con San Ambrosio de Milán, que la habría consagrado a finales del siglo IV.
De aquel primer templo queda poco, pero la leyenda explica el prestigio de un lugar que ocupó siempre un papel central en la vida religiosa del barrio. Cuando los Médici decidieron reconstruirla, no partieron de cero: heredaron un sitio con siglos de historia.
Los Médici vivían cerca, y su palacio familiar quedaba a pocos pasos. Esa proximidad hizo de San Lorenzo algo más que una iglesia parroquial: fue su capilla de familia, donde se bautizaron, se casaron y fueron enterrados durante generaciones.
Quien pasea por el interior camina por un espacio que condensa el mecenazgo de una dinastía que transformó el arte de Europa.
El interior de Brunelleschi
Al entrar, se aprecia la claridad que Brunelleschi imprimió al edificio, con columnas de piedra gris sobre muros blancos y un orden geométrico muy marcado. Es un espacio sereno, de líneas rectas y arcos regulares, que quiso recuperar la lógica de la arquitectura antigua.
Quien haya visto otras iglesias medievales notará enseguida lo distinto de su aire ordenado y luminoso.
Dentro de la basílica, no dejes de buscar los dos púlpitos de bronce de Donatello, trabajados en su última etapa, con escenas de la Pasión de Cristo llenas de movimiento y dramatismo.
Delante del altar mayor se encuentra además la sepultura de Cosme el Viejo, el fundador del poder político de la familia, señalada con una sencilla losa que contrasta con la ostentación de capillas posteriores.
Sacristías, capillas y una biblioteca
En el conjunto de San Lorenzo conviven varios espacios de épocas distintas. La Sacristía Vieja, obra de Brunelleschi con decoración de Donatello, es el modelo de arquitectura renacentista basada en el círculo y el cuadrado.
La Sacristía Nueva, de Miguel Ángel, se concibió como pareja de la anterior y levanta un espacio más tenso y dramático, en el que la escultura ocupa un papel protagonista.
A esto se suma la Capilla de los Príncipes, un enorme espacio octogonal cubierto de mármoles y piedras duras, pensado para los grandes duques de Toscana.
Y, en el claustro, la Biblioteca Medicea Laurenciana, diseñada por Miguel Ángel, con una escalera de vestíbulo que se considera una de sus invenciones arquitectónicas más originales. Cada uno de estos espacios cuenta una faceta distinta del poder de los Médici.
Las esculturas inacabadas de Miguel Ángel
En la Sacristía Nueva, las figuras reclinadas sobre los sarcófagos no están del todo pulidas: Miguel Ángel dejó partes sin terminar, y esa aparente imperfección ha alimentado el interés de generaciones de visitantes.
Algunos ven en ello una decisión expresiva y otros el resultado de las interrupciones que sufrió el proyecto, que se prolongó durante años debido a los cambios políticos de la ciudad.
Te recomiendo que dediques tiempo a mirar cada figura desde varios ángulos, porque la postura de los cuerpos tiene un carácter cercano a lo trágico.
El Día y la Noche, en particular, muestran un trabajo anatómico extraordinario, y la expresión de la Noche ha inspirado poemas desde el mismo siglo XVI. Sin prisas, la sacristía puede ser uno de los momentos más memorables de tu paso por Florencia.
El barrio de San Lorenzo
Alrededor de la basílica se extiende uno de los barrios más animados de la ciudad. Junto a ella hay puestos de cuero y recuerdos, y a pocos pasos queda el Mercato Centrale, un mercado de alimentación con una planta superior donde puedes probar productos toscanos.
Es una buena zona para tomar algo después de la visita y para entender la vida cotidiana de los florentinos.
Desde allí, el Duomo queda a poca distancia a pie, igual que el Palazzo Medici Riccardi, el antiguo palacio familiar. Si tienes el día organizado, puedes unir ambos puntos en un mismo recorrido y completar la visión de los Médici, desde su casa hasta su iglesia.
Para horarios y condiciones de entrada de cada espacio, consulta siempre las páginas oficiales antes de salir.
¿Por qué la fachada de San Lorenzo está sin terminar?
Miguel Ángel diseñó un proyecto de fachada de mármol para el papa León X en el siglo XVI, pero la obra nunca se ejecutó, y el ladrillo visto original sigue sin revestir hasta hoy.
¿Qué esculturas de Miguel Ángel hay en las Capillas Medicis?
Las Alegorías del Tiempo (Día, Noche, Aurora y Crepúsculo), reclinadas sobre los sarcófagos de Giuliano, duque de Nemours, y de Lorenzo, duque de Urbino en la Sacristía Nueva.
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