Puentes colgantes victorianos unen las Ness Islands en pleno río
Las Ness Islands son dos islas arboladas del río Ness, en Inverness, unidas entre sí y con las orillas por puentes colgantes de época victoriana. El paseo circular mide unos 2,4 km (milla y media) y se hace en 20 a 30 minutos. Es de acceso libre, a pie llano y sin tiendas ni servicios.
Por Florencia · Publicado el 11 de septiembre de 2026
A menos de media hora a pie del castillo de Inverness, el río Ness se abre en dos islas largas y estrechas cubiertas de árboles altos. No hay taquilla, ni cafetería, ni cartelería grandilocuente: hay senderos de gravilla, bancos y puentes colgantes que se mecen un poco bajo los pasos.
Lo que las distingue de otros parques urbanos es que buena parte del paseo tiene casi doscientos años de historia detrás. Los vecinos de la ciudad empezaron a visitar las islas en 1828, cuando se tendieron los primeros puentes.
- Ubicación
- Río Ness, frente a Bught Park, Inverness
- Cómo llegar
- A pie desde el centro; autobús a Bught Road o Ness Walk
- Recorrido
- Unos 2,4 km, 20 a 30 minutos
- Puentes
- Colgantes, de época victoriana
- Entrada
- Libre
- Accesibilidad
- Caminos duros, aptos para silla de ruedas
- Servicios
- Bancos y mesas; sin aseos ni tiendas
Un paseo de pleasure ground que sobrevivió a una riada
Hasta 1828 solo se llegaba a las islas en barca. Ese año se construyeron los primeros puentes y el lugar empezó a funcionar como paseo público. Según Wikipedia, esas estructuras primitivas fueron arrasadas por la crecida de 1849, y la ciudad tuvo que rehacerlas.
Los puentes actuales vienen de esa reconstrucción: entre 1853 y 1854 se levantaron dos puentes colgantes según el diseño del ingeniero Dredge, que recogen Wikipedia y el registro de Canmore. Los puentes colgantes del recorrido son de época victoriana, y el ligero balanceo al cruzarlos es parte del paseo.
Wikipedia señala que en las islas hay varias especies de árboles importadas, algo que se nota en el tamaño y la mezcla de copas que dan sombra a los senderos.
El recorrido isla por isla
Las islas están frente a Bught Park. El circuito habitual cruza desde una orilla, recorre las dos islas pasando de una a otra por los puentes y vuelve por la orilla opuesta. Con calma, son entre 20 y 30 minutos.
Los caminos son de asfalto duro y la fuente consultada los describe como aptos para sillas de ruedas. Aun así, tras días de lluvia conviene mirar por dónde pisas, porque las hojas mojadas resbalan.
Puentes: colgantes, de época victoriana.
Zonas de descanso: bancos, mesas de picnic y un pequeño anfiteatro.
Servicios: ni tiendas ni aseos dentro de las islas, así que conviene resolverlo antes en el centro.
Fauna del río: qué puedes encontrar
El Ness es un río de salmón y eso se nota en las orillas. Entre las especies que se citan en la zona figuran patos, garzas, martines pescadores, ardillas y conejos, y con suerte nutrias; Wikipedia añade murciélagos y, de forma ocasional, ciervos. A veces se ven también focas en las orillas.
Para ver aves, las primeras horas de la mañana suelen ser más tranquilas, sobre todo fuera de los fines de semana. Si llevas prismáticos, siéntate un rato en un banco junto al agua en lugar de caminar sin parar: lo que se mueve se descubre cuando estás quieto.
Entre febrero y mediados de octubre es temporada de pesca de salmón en el río y es posible que veas a pescadores con permiso en las orillas. Respeta su espacio y no te acerques a la caña ni al hilo.
Desde el centro, caminando por el río
La forma más agradable de llegar es a pie desde el centro, siguiendo la ribera. Desde la estación de tren son unos 20 a 25 minutos de paseo, según Live Breathe Scotland. En esa zona quedan cerca la catedral de Inverness y el teatro Eden Court.
Si prefieres no caminar tanto, hay autobuses con paradas en Bught Road y en Ness Walk. Quien llega en coche puede dejarlo en el aparcamiento de Bught Park o en el del centro de ocio Inverness Leisure, que según la misma fuente son gratuitos durante un máximo de tres horas.
Entre la ida, la vuelta y el rodeo por las islas, cuenta con una hora y media o dos horas con paradas. Es un buen plan para una mañana sin prisas o para una tarde de verano, cuando los días escoceses se alargan mucho.
Un detalle práctico que se pasa por alto: al ser un paseo circular y corto, funciona bien como pausa entre visitas más densas. Puede encajar al final de la jornada, después del castillo y de la catedral, cuando apetece caminar sin mirar el mapa ni leer paneles.
Otro truco es cruzar los puentes despacio y mirar río abajo y río arriba desde la mitad de cada uno. Desde ahí se ve cómo el Ness se parte en dos brazos alrededor de las islas y cómo cambia la velocidad del agua entre las piedras, algo que desde la orilla no se aprecia.
Cuándo ir y cómo vestirse
Inverness queda en latitud alta, y eso condiciona la visita. En verano hay luz hasta muy tarde y se puede pasear a media tarde sin problema. En otoño el follaje cambia de color y las islas ganan mucho a la luz baja; en invierno anochece pronto, así que conviene ir con luz.
Lleva calzado cómodo que aguante algo de barro y una capa impermeable ligera, porque el tiempo cambia deprisa. Junto al agua la temperatura baja un poco, y en las islas, bajo los árboles, la humedad se nota más que en el centro.
Más cerca: qué enlazar con el paseo
Las islas forman parte del Great Glen Way, la ruta de largo recorrido que cruza Escocia siguiendo el Gran Valle, según Wikipedia. Si solo buscas un rato verde, puedes enlazarlas con el castillo de Inverness y la catedral, que quedan a pocos minutos.
Otras opciones cercanas, según la fuente de paseos consultada, son los Jardines Botánicos de Inverness, el Museo y Galería de Arte de Inverness, el teatro Eden Court y el complejo acuático Aquadome. Cerca de Bught Park hay también un pequeño tren en miniatura.
Una visita que no necesita planificación
La entrada es libre y no consta un horario de apertura publicado; en cualquier caso, conviene evitar la noche cerrada. Si necesitas confirmar alguna actividad concreta, como el tren en miniatura o los eventos de Bught Park, consulta la web del ayuntamiento de Highland antes de ir porque cambian con la temporada.
Reserva entre media hora y una hora si solo vas a las islas, y más si te desvías por la orilla. No hace falta más: el interés está en lo sencillo, en el sonido del agua, en la luz entre las hojas y en esa mezcla de vecinos que corren, pasean perros y se sientan a leer.
Sigue conociendo Inverness: el Castillo de Inverness, el Victorian Market y toda la guía de Inverness.
¿Cuánto tiempo hace falta para recorrer las Ness Islands?
El circuito por las dos islas lleva entre 20 y 30 minutos a ritmo tranquilo. Si lo combinas con el paseo a pie desde el centro de Inverness, cuenta con una hora y media o dos horas con paradas.
¿Se paga para entrar?
No. Es un espacio público de acceso libre. Dentro no hay tiendas ni cafeterías, y las fuentes consultadas no mencionan aseos en las islas, así que conviene resolver eso antes en el centro.
¿Se puede ir con silla de ruedas o carrito?
Los caminos son de asfalto duro y, según la fuente consultada, son aptos para sillas de ruedas. Tras lluvias fuertes pueden resbalar, así que conviene ir con calma.
¿Cuándo se construyeron los puentes colgantes?
Los primeros puentes datan de 1828. La riada de 1849 los destruyó y entre 1853 y 1854 se levantaron dos puentes colgantes según el sistema de Dredge. Los puentes colgantes del recorrido son de época victoriana.





