Pasea por el Malecón de Miraflores hasta el beso del Parque del Amor

El Malecón de Miraflores es una cadena de paseos y parques sobre los acantilados de la Costa Verde de Lima, formada por los malecones de la Marina, Cisneros, de la Reserva y 28 de Julio. Su parada más famosa es el Parque del Amor, inaugurado el 14 de febrero de 1993, con la escultura El beso de Víctor Delfín.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Lima mira al Pacífico desde un barranco, y en Miraflores ese borde se convirtió en un largo balcón verde. Abajo rompen las olas y circulan los coches del Circuito de Playas; arriba, la gente corre, pasea al perro, se tumba en el césped o despega en parapente, todo en una franja estrecha entre la ciudad y el mar.

No esperes un monumento único. El malecón es una sucesión de parques unidos por un paseo continuo, y su encanto está en caminarlo sin prisa: un faro aquí, una escultura allá, un centro comercial colgado del acantilado más adelante. El Parque del Amor es la parada que todos buscan, pero no la única que merece la pena.

Ubicación
Borde de los acantilados de Miraflores, sobre la Costa Verde
Tramos
Malecones de la Marina, Cisneros, de la Reserva y 28 de Julio
Parque del Amor
Malecón Cisneros; inaugurado el 14 de febrero de 1993
Entrada
Libre, es espacio público
Tiempo de visita
Una o dos horas para el tramo central a pie
Mejor momento
Diciembre a abril para cielos despejados; atardeceres

Cuatro malecones en uno

Lo que se conoce como Malecón de Miraflores es en realidad un conjunto de paseos con nombres propios: el malecón de la Marina, el Cisneros, el de la Reserva y el 28 de Julio. Juntos recorren el borde del distrito sobre la Costa Verde, el nombre que recibe el litoral de la bahía de Lima bajo los acantilados.

Escultura monumental El Beso de Víctor Delfín y muros curvos de mosaicos coloridos en el Parque del Amor de Miraflores
David Berkowitz, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

A lo largo del recorrido se suceden el Parque María Reiche, el Faro de la Marina, el Parque del Amor y el centro comercial Larcomar, entre otros espacios. Hay ciclovía, zonas de juegos infantiles y bancos para sentarse a mirar el mar. Si vas a pie, calcula una o dos horas para el tramo central con paradas.

El Parque del Amor, un beso frente al Pacífico

El Parque del Amor se inauguró el 14 de febrero de 1993, día de San Valentín, en el malecón Cisneros. Lo inauguró Alberto Andrade Carmona, entonces alcalde de Miraflores, y desde 2014 lleva oficialmente su nombre, aunque casi todos lo llaman Parque del Amor. Según Wikipedia, National Geographic lo reconoció como uno de los lugares más románticos del mundo.

En el centro está El beso, la gran escultura de Víctor Delfín: una pareja tumbada que se besa con el océano detrás. Es la foto obligada, y por eso conviene llegar temprano si la quieres sin gente. Alrededor, los muros ondulados están cubiertos de mosaicos con frases y versos de amor en castellano y en quechua.

Esos mosaicos se inspiran en el Parque Güell de Barcelona y usan el trencadís, la técnica de Gaudí que combina trozos irregulares de cerámica de colores. Tómate un momento para leer las frases: es un detalle que muchos visitantes pasan de largo mientras buscan el ángulo para la foto de la escultura.

El puente que se ve desde el parque

Desde el Parque del Amor se ve el puente Eduardo Villena Rey, que cruza una de las quebradas que bajan hacia la Costa Verde. Es parte de la vista clásica del parque, junto con la línea de la costa que se curva hacia el sur.

Un faro de 1900 y un centro comercial en el acantilado

El Faro de la Marina, en el Parque El Faro, tiene una historia curiosa. Se fabricó en 1900 y funcionó en Punta Coles, cerca de Ilo, en el sur del país; en diciembre de 1973 la Marina lo desmontó y lo volvió a montar en Miraflores. Es de hierro fundido, pesa unas 60 toneladas y sigue funcionando.

Lo reconocerás por su color azul marino con dos franjas blancas y por sus 22 metros de estructura. Su luz está a 108 metros sobre el nivel del mar, porque el propio acantilado le da altura, y alcanza 18 millas náuticas. Por la noche lanza tres destellos cada quince segundos.

Más al sur, en el malecón de la Reserva, está Larcomar, inaugurado el 27 de noviembre de 1998 y excavado en el propio acantilado, con buena parte de sus espacios asomados al vacío.

En junio de 2025 la municipalidad lo cerró temporalmente por daños tras un sismo, una decisión que la administración discutió. Comprueba si está abierto antes de ir. Aunque no entres, desde el malecón se aprecia bien cómo el edificio se esconde bajo el nivel del parque, encajado en el barranco.

La luz de Lima: cuándo ir y qué esperar del cielo

Lima casi no conoce la lluvia: cae una media de 13,9 milímetros al año. Pero eso no significa sol. Entre junio y octubre, la corriente fría de Humboldt mantiene un cielo gris y una llovizna fina, la garúa, con muy pocas horas de sol; en julio apenas suman unas 29 en todo el mes.

En verano, de diciembre a abril, el cielo suele estar despejado, las máximas rondan los 29 o 30 grados y los atardeceres sobre el mar son los más vistosos. Si buscas fotos de colores, esa es la época. En invierno, el malecón tiene otro encanto, más brumoso, y las temperaturas bajan a entre 12 y 19 grados.

En cualquier época, lleva una capa ligera: la humedad ronda el 85 % y el viento del mar refresca más de lo que parece desde el centro de Miraflores. Las horas de luz baja, temprano o al final de la tarde, son las mejores para pasear y para fotografiar las siluetas de los edificios sobre el agua.

Parapentes, bicicletas y bajadas a la playa

El malecón es también un espacio deportivo. Por la ciclovía pasan ciclistas y corredores, y desde la zona del malecón despegan parapentes biplaza que planean sobre el borde del acantilado. Si quieres volar, contrata solo con operadores autorizados en el propio malecón y pregunta por las condiciones del viento del día.

Abajo, el Circuito de Playas de la Costa Verde, inaugurado en 1970, recorre más de 20 kilómetros por debajo del barranco, de Callao a Chorrillos. En la parte de Miraflores hay playas como Redondo, Makaha o La Pampilla, conocida por el surf. Se baja por bajadas peatonales largas y empinadas: si te cuesta la pendiente, quédate arriba.

Ten en cuenta que en los acantilados se producen desprendimientos de rocas. Respeta las zonas cerradas, no te acerques al borde fuera de las barandillas y, si bajas a la playa, sigue los accesos señalizados.

Para seguir después del paseo

Muy cerca, en la Bajada San Martín 151, está el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, un espacio del Ministerio de Cultura dedicado a la memoria y los derechos humanos en el Perú. Según su web, abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00, con ingreso libre presentando documento.

Si te quedan fuerzas, sigue el malecón hacia el sur, en dirección a Barranco, para terminar el día en el barrio bohemio de Lima. O vuelve hacia el interior de Miraflores, donde las calles cercanas al malecón concentran cafés y restaurantes para cerrar la tarde.

Bordeando los vertiginosos acantilados de la Costa Verde en Lima, el Malecón de Miraflores es el espacio al aire libre predilecto para caminatas, ciclismo, running y contemplación marina. La senda une jardines cuidados como el Parque Raimondi, el Faro de la Marina y el Parque del Amor.

Si te quedas más días en Lima, puedes seguir por ¿Cómo es de noche el Circuito Mágico del Agua de Lima?, Cientos de olivos centenarios en el Bosque El Olivar de San Isidro o Bajo el Convento de San Francisco de Lima descansan 25.000 osamentas.

¿Quién hizo la escultura El beso?

El artista peruano Víctor Delfín. La escultura, una pareja tumbada que se besa, preside el Parque del Amor desde su inauguración el 14 de febrero de 1993, y es la imagen más fotografiada del malecón.

¿Cuándo hay mejor tiempo para pasear por el malecón?

Entre diciembre y abril, el verano limeño, el cielo suele estar despejado y los atardeceres son más vistosos. De junio a octubre predominan el cielo gris y la garúa, con poca luz solar, aunque casi nunca llueve de verdad.

¿Se puede bajar a la playa desde el malecón?

Sí, por bajadas peatonales largas y empinadas que llevan al Circuito de Playas de la Costa Verde, con playas como Redondo o Makaha. Usa solo los accesos señalizados, porque en los acantilados hay desprendimientos de rocas.

¿Qué precauciones conviene tener en el malecón?

No pases las barandillas ni te acerques al borde del acantilado, vigila tus pertenencias en las zonas más concurridas y, si vas a volar en parapente, contrata con operadores autorizados. Consulta también las recomendaciones oficiales de viaje de tu país.

Fuentes