La Plaza Mayor de Lima y la catedral donde reposa Pizarro

La Plaza Mayor es el corazón histórico y fundacional de Lima, fundada en 1535 por Francisco Pizarro. Alberga el Palacio de Gobierno, el Palacio Municipal y la imponente Basílica Catedral de Lima, que custodia la tumba del conquistador y una sillería coral barroca del siglo XVII.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Plaza Mayor de Lima con la Basílica Catedral y los palacios virreinales amarillos
Diego Delso, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El corazón cívico y virreinal del Perú

La Plaza Mayor de Lima es el centro fundacional indiscutido de la nación. Alrededor de su cuadrilátero arbolado convergen las máximas instituciones del Estado: el Palacio de Gobierno (sede del Poder Ejecutivo), el Palacio Municipal, un tradicional club social y el Palacio Arzobispal con sus elegantes balcones de madera tallada.

En el centro de la plaza destaca la señorial pileta de bronce inaugurada en 1651 por el virrey García Sarmiento de Sotomayor, coronada por la figura del Ángel de la Fama.

Tesoros artísticos de la Basílica Catedral

La Basílica Catedral de Lima, reconstruida tras el terremoto de 1746, deslumbra por su monumental fachada barroca. En su nave derecha se ubica la capilla mortuoria revestida de mosaicos venecianos que atesora los restos óseos de Francisco Pizarro.

Asimismo, su sillería de coro tallada en cedro por el maestro Pedro de Noguera y sus capillas laterales doradas con pan de oro conforman uno de los conjuntos de arte virreinal más valiosos del continente.

Paseo a pie: A pocas cuadras de la plaza se ubica el célebre Convento de San Francisco y sus Catacumbas, ideal para continuar el circuito colonial.

De plaza fundacional a centro del poder

La plaza fue el punto de partida del trazado en cuadrícula que Pizarro y sus hombres dieron a la ciudad. Alrededor se ubicaron desde el principio los poderes que gobernaban el territorio: el civil, el religioso y el administrativo.

Esa lógica se ha mantenido: aún hoy la plaza concentra la sede del gobierno, la del municipio y la del arzobispado.

Durante la época virreinal se usó para todo tipo de actos: ceremonias, mercados, procesiones y celebraciones. Con el tiempo su aspecto cambió, y también su nombre en el lenguaje cotidiano, ya que muchas personas la llaman Plaza de Armas. Hoy es un espacio muy visitado donde conviven turistas, vecinos y trabajadores del centro.

Los balcones y los edificios que la rodean

Antes de entrar a la catedral, dedica un rato a mirar los edificios que la enmarcan. Los balcones de madera cerrados, típicos de Lima, son el rasgo más reconocible de varios de ellos.

Contrastan con los arcos de los portales, bajo los cuales se puede caminar al abrigo del sol, y con las fachadas más sobrias de las sedes institucionales.

La plaza se aprecia mejor desde distintos puntos: de frente, desde los portales y desde las esquinas. Verás cómo cambia la perspectiva y cómo la catedral domina uno de los lados.

Si hay presencia de agentes o cierres temporales por actos oficiales, tómatelo con calma: el acceso peatonal puede variar de un día a otro.

Un recorrido por la catedral

La catedral se construyó en etapas durante muchos años y sufrió daños en distintos terremotos, por lo que su aspecto actual es el resultado de reconstrucciones.

Dentro hay capillas laterales con altares, esculturas y pinturas de distintos periodos, además de un coro de madera tallada que se considera una de sus piezas más valiosas.

Una de las capillas guarda los restos atribuidos a Francisco Pizarro. Es un dato que despierta mucha curiosidad, aunque conviene recordar que la identificación de los restos ha sido objeto de debate histórico.

El museo anexo reúne objetos religiosos, vestiduras y piezas de arte sacro que ayudan a entender el papel de la Iglesia en la vida de la ciudad.

Consejos para el paseo

La plaza se disfruta a cualquier hora, pero con luz suave se fotografía mejor. Para entrar a la catedral viste de forma respetuosa y consulta antes las condiciones de visita en canales oficiales.

Desde aquí es fácil continuar a pie hacia otros edificios virreinales, así que conviene dejar tiempo libre para improvisar en lugar de cerrar un itinerario demasiado ajustado.

Ciudad de los Reyes y Patrimonio Mundial

Cuando Pizarro fundó Lima en enero de 1535, la llamó Ciudad de los Reyes, un nombre que con el tiempo fue cediendo ante el de Lima.

La plaza fue el núcleo de ese primer trazado y, con el paso de los siglos, se convirtió en el escenario de los grandes acontecimientos de la ciudad: proclamaciones, desfiles, celebraciones y protestas. El centro histórico de Lima es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde finales del siglo XX.

En el lugar donde se alza el actual Palacio de Gobierno se levantó en su momento la residencia de Pizarro. Esa continuidad entre la casa del conquistador y la sede del poder político recuerda que la plaza ha sido, desde siempre, un centro de decisión.

Desde la plaza hacia el resto del centro

La Plaza Mayor es una buena base para explorar el centro. Desde ella parte una calle peatonal, el jirón de la Unión, con comercios, cafés y edificios históricos. A pocas calles se encuentran también otras iglesias y casonas que merecen una visita.

Camina sin prisa, levanta la vista y descubrirás balcones, portadas y detalles que cuentan la evolución de la ciudad.