Plaza Mayor de Madrid: coronaciones, autos de fe y soportales
La Plaza Mayor de Madrid, cuya construcción ordenó Felipe II en 1580 y que se inauguró en 1620 bajo Felipe III, es una gran plaza porticada rectangular rodeada de edificios de tres plantas, con la Casa de la Panadería como su fachada más ornamentada. Fue escenario de coronaciones, autos de fe y corridas de toros; hoy es de acceso libre y gratuito.
Por Florencia
- Ubicación
- Plaza Mayor, centro histórico de Madrid
- Construcción
- 1580-1619, arquitecto Juan Gómez de Mora
- Inauguración
- 15 de mayo de 1620
- Acceso
- Libre y gratuito en todo momento
La Plaza Mayor de Madrid es el corazón del Madrid de los Austrias, a pocos pasos de la Puerta del Sol.

De mercado al aire libre a plaza mayor de la corte
Felipe II encargó en 1580 al arquitecto Juan de Herrera remodelar lo que hasta entonces era la Plaza del Arrabal, un mercado al aire libre extramuros de la villa medieval.
Las obras avanzaron por etapas: la Casa de la Panadería comenzó a construirse en 1590, y la plaza se completó bajo Felipe III, que encargó a Juan Gómez de Mora terminar el conjunto en 1619.
Se inauguró el 15 de mayo de 1620 con los festejos de beatificación de San Isidro, patrón de Madrid.
Autos de fe, corridas de toros y la Casa de la Panadería
Durante los siglos XVII y XVIII, la plaza fue escenario de coronaciones reales, autos de fe de la Inquisición y corridas de toros, para las que los balcones de sus edificios servían de palcos privados de la nobleza.
La Casa de la Panadería, con sus torres y frescos exteriores repintados en el siglo XX, sigue siendo el edificio más fotografiado del conjunto. Hoy la plaza combina terrazas turísticas con puestos de sellos y monedas en ciertas mañanas.
Incendios y reconstrucciones de una plaza viva
La plaza que ves hoy no es exactamente la que se inauguró en el siglo XVII. A lo largo de su historia sufrió varios incendios graves que obligaron a reconstruir buena parte de los edificios.
Tras uno de los más devastadores, la reconstrucción se encomendó a un arquitecto del siglo XVIII que unificó las fachadas y dio al conjunto el aspecto armónico y regular que hoy asociamos con la plaza.
Esa regularidad es uno de sus rasgos más llamativos: tres plantas de viviendas con balcones, soportales continuos en la planta baja y accesos a través de arcos que comunican con las calles vecinas.
Entre esos accesos destaca el Arco de Cuchilleros, una escalera empinada que desciende hacia las callejuelas del Madrid antiguo y que ofrece una vista distinta del recinto, con su aire de pasadizo.
Qué observar con detalle
En el centro de la plaza se alza la estatua ecuestre de Felipe III, una obra que se trajo de otro lugar y que acabó presidiendo el conjunto.
Alrededor se abren los soportales, donde se instalan tiendas tradicionales de sombreros, capas y recuerdos, además de comercios veteranos de sellos y monedas. Si miras hacia arriba, descubrirás las buhardillas, los aleros y los remates de los tejados, que dan variedad al perfil.
La Casa de la Panadería, en el lado norte, es el edificio más decorado, con sus frescos de figuras mitológicas y alegóricas y sus dos torres. En el lado opuesto se encuentra la Casa de la Carnicería, hoy ocupada por oficinas municipales.
Un detalle curioso es que los balcones numerados servían de palcos para presenciar los festejos, y todavía hoy se aprecia ese reparto ordenado en las fachadas.
Entra por un arco distinto cada vez para ver cómo cambia la sensación de la plaza.
Busca los frescos de la Casa de la Panadería con ayuda de unos prismáticos pequeños.
Pasea bajo los soportales para ver los comercios antiguos.
Baja por el Arco de Cuchilleros para ver la plaza desde otra altura.
La plaza a lo largo del año
La Plaza Mayor cambia con las estaciones y las fiestas. Hacia el final del año se instala un mercadillo navideño tradicional con figuras de belén, adornos y artículos de temporada, y en otras fechas la plaza acoge conciertos, ferias y actos populares.
En verano, las terrazas se llenan y el ambiente es muy animado, aunque también muy turístico, algo que conviene tener presente si buscas tranquilidad.
Para disfrutarla con calma, intenta llegar temprano por la mañana, cuando la luz resalta los ladrillos rojizos y apenas hay gente. De noche, la iluminación le da un aspecto teatral.
Antes de sentarte en una terraza, conviene mirar los precios en la carta, ya que en un lugar tan céntrico suelen ser superiores a los de los barrios cercanos.
Planes cercanos y consejos
A pocos pasos están el Mercado de San Miguel, la Plaza de la Villa, la Puerta del Sol y la zona de La Latina, famosa por sus tapas.
Con el Palacio Real a poca distancia, puedes organizar un paseo completo por el Madrid de los Austrias, siguiendo calles estrechas con iglesias, conventos y casas con historia.
Lleva calzado cómodo, porque el empedrado y las cuestas de las calles vecinas se notan después de un rato caminando. Si quieres una mirada más amplia, existen visitas guiadas por el centro histórico; conviene consultar condiciones en la web de la oficina de turismo antes de ir.
Y no dejes de levantar la vista, porque lo más bonito de la plaza está en los detalles de sus fachadas.





